1 de diciembre de 2011

Termo

Me compré una fiambrera especial para llevar comida caliente. En la caja ponía que aguantaba el calor hasta 24 horas. Me pareció que podía salvarme del abismo del mediodía, que es, para mí, por motivos que desconozco, una tragedia. La comida llega caliente. Destapo el recipiente y los alimentos que hay allí son los de mi casa. Mi techo. El trozo de pollo asado en
mi horno es una pizca de mi hogar. Me emociona llevarme a la boca un tenedor de mi casa.
Estaría bien tener un montón de fiambreras diferentes para conservarlo todo como el primer día. O como
más nos gustaba.
Todo duraría, por lo menos, 24 horas.

5 comentarios:

nieves dijo...

Brava aviadora, con o sin fiambrera.
Un saludo
Tita y Nieves

La Entretenida dijo...

24 horas a veces es mucho...

besos térmicos

la chica de las biscotelas dijo...

vaya... a mi me pasa lo mismo, sólo que mi cubertería tiene una virgen de rocío grabada... así que imagina el momento Almodovar...

Etcétera dijo...

Cuántos momentos fiambreras recuerdo con tu post ahora, Paola. Yo la coloco sobre el radiador para que al abrirla desprenda también olor y calor de hogar.
Besos
Eva

candela dijo...

Buena idea esta de las fiambreras...

Besos