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Mostrando entradas de septiembre, 2004

escrit d'un bes de matinada

Com serà el teu bes? Me l'hauràs d'ensenyar amb guix a la pissarra. L'aprendré aquest diumenge, encara aprop de l'estiu i la tardor. Tindré els teus petons dictats i amb faltes, en fulls blancs sense verbs que hagin passat. Ets tant present que no sé dir ahir ni demà -El pare em vol portar al psicòleg- Però una llibreta no és lloc per besar-te. No és lloc per escriure't paraules que volen fugir aprop teu i llegir-te els llavis quan no dius res. No volen ser paraules graaaans ni cridaneeeeres, potser rellisquen tremoloses com la veu, com la cançó que t'agrada. Mots que dormen amb tu sense depertar-te. A cau d'orella es diuen...

(traducción estilo "qué mala soy traduciéndome")

Como será un beso? Tendrás que enseñármelo con tiza en la pizarra. Lo aprenderé este domingo cerca del otoño y del verano. Tendré tus besos dictados y con faltas, en folios blancos sin verbos que hayan pasado. Eres tan presente que no sé decir ayer o mañana -mi padre me quiere …

El disparo

El recuerdo del disparo arde bajo mi piel.

Sólo me deja en paz por la noche. Duerme y permanece tranquilo respirando despacio. El sueño se nos lleva hacia ninguna parte, procurándonos calma, quedando todo suspendido y desordenado como ayer y antes de ayer y el otro... las vendas apretadas, las curas diarias de Ingrid, este dolor... Los gestos que se van repitiendo cada día desde aquella desafortunada mañana.

Pienso en ello como si lo hubiera leído en los periódicos, o como si formara parte del boletín de notícias de alguna radio. Yo no estaba allí, yo no recibí ese disparo! yo iba pensando en ti, en verte, en cruzar los dedos para cruzarme contigo, pensaba en verte, esta vez sí, verte, verte, verte...

Aquel loco de la pistola, en la calle, los gritos, una señora tendida en el suelo, la bolsa de la fruta abierta, naranjas rodando por la acera... la sangre. Qué horror, no lo podré olvidar nunca.

Y ahora tú y ella y todo el mundo, están tan lejos.

Oigo los pasos de Ingrid y dejo de hacer…

Poema de Sor Juana y ondas

Ayer me envió un amigo este poema. Me dijo que había pensado en mí al leerlo porque los diarios a veces son como señales de humo. Dejando pistas, callando a medias...
aunque a mí a veces me gusta "cantar" muy alto. (Esto último es sólo una curiosidad que me hizo ilusión descubrir ayer - Gracias) De paso os recomiendo el programa de radio Kfeína, a través de la XEGO Radio: EGO 99 (desde la península tened en cuenta la diferencia horaria con México, 7 horas ) Y muy pronto también podremos disfrutar desde Xego Radio, del programa "Radio Portulisia"...iré recordándolo.

"Afuera, afuera, ansias mías;
no el respeto os embarace:
que es lisonja de la pena
perder el miedo a los males.
Salga el dolor a las voces
si quiere mostrar lo grande,
y acredite lo insufrible
con no poder ocultarse.

Salgan signos a la boca
de lo que el corazón arde,
que nadie, nadie creerá el incendio
si el humo no da señales.
No a impedir el grito sea
el miramiento bastante,
que no es muy va…

explicaciones

......


Te encontré en un puesto de libros y cd's descatalogados. A finales de octubre, justo unos días después de mi cumpleaños.

Estabas mirando un libro de tapas azules. Esa tarde hacía un frío de metal y se me helaban las manos. Llevabas un gorro con orejeras y parecías un aviador antiguo. Sobrevolé la mesa y me puse cerca. No se te cayó ningún guante, ni te presté dinero, ni me regalaste el libro con tu teléfono en un papel. Tampoco me preguntaste donde estaba la parada del autobús. Ni tan siquiera me preguntaste como me llamaba. Sólo me dijiste: ¿Vente, no? Y yo dije medio obediente "sí, vale, ya vengo"-

(...)

Entramos en el café de Ángela y nos sentamos en las mesas de la ventana, justo debajo de la foto del padre de Ángela en los Alpes. Para acompañar el te nos trajeron un bizcocho con crema de canela que estaba buenísimo. Te pusiste hablar del libro. Que si el personaje de Mario significaba tal cosa y tal otra. Y tenías todos los números para que te convirtieras e…

escritas de amor

Nos gustó a los tres la exposición llamada Escritas de Amor, ¿os acordáis? el primer día, en el Castelo de Sao Jorge. Era una muestra de pañuelos bordados con promesas de amor. Por lo visto es una tradición portuguesa. Un modo de declararse.

Podría a hacer mantelerías enteras de promesas engañosas, pero no sé ni coser un botón.

También se puede decir adiós con un pañuelo.