breve

Doy vueltas por la habitación y dibujo círculos imaginarios a tu alrededor. Cuando cuelgas, coloreo mis huecos en blanco.

el bar


La violinista entra en el bar con un cigarro en los labios y una funda de violín. Saca unas partituras y se sienta en la barra. Pide un café.

La cocinera ha salido y ha mirado a Eduardo. Siempre se miran y se sonríen. Soy la única que nota el flirteo entre Eduardo y la cocinera, tengo un secreto. Risitas, palmaditas y frases cortas que acaban en silencio. Ella es una mujer rubia, no muy alta. Se recoge el pelo y tiene las facciones dulces. Le voy a poner Cristina porque le brillan mucho los ojos. Desde que noté cómo le miraba, Eduardo me parece atractivo. Me gusta su nuca y su forma de decir "ya..." En vez de "sí" dice "ya..." Cuando Cristina pasa por detrás de la barra, Eduardo no se aparta y se rozan, yo diría que incluso saca el culo para rozarse un poco más. Es una relación de roces.

Después entra el chico alto y dice "lo de siempre, un café con leche y una pasta" Siempre especifica qué es "lo de siempre". Creo que ni él lo tiene demasiado claro. Luego se va al fondo y lleva un jersey blanco o yo lo visto así cada día. Pone cara de ensimismado y se le queda la boca un poco abierta. Tiene la barbilla algo echada hacia delante.

Vienen unas chicas que trabajan en una oficina. El otro día, la morena con el pelo rizado estaba llorando porque se había quedado sin trabajo. Me supo mal.

Willy me habla como un papá. Hola chata, cómo estás ¿un té verdad? ¿quieres que te traiga el periódico? Sí quiero. A Willy me lo llevaría a que me contara un cuento. Yo bostezaría de sueño y él diría ¿dejamos aquí el cuento? Tienes sueño. Sí, tengo sueño. En cambio, su hermano, que también trabaja allí, algunas veces me invita a fumar y me cuenta lo que ha hecho el fin de semana.

A todos ellos me gustaría tenerlos en una cajita o en una maqueta en miniatura, para acariciarlos con el dedo como si fueran figuritas de mentira.

hay muchas farolas

Hay muchas farolas, seguro que más de mil... Son esas cosas que parecen llamitas desde las nubes. Es difícil encontrar una calle oscura en Barcelona para intimar en el coche, intimar del verbo intimar: *dicho de un cuerpo u otra cosa material, introducirse por los poros o espacios huecos de algo. Además, no me veía sacando un tirachinas de dentro del bolsillo y cometiendo un acto incívico para fundir todas aquellas luces anaranjadas. Para fundirlas todas. Lo curioso es que finalmente ella aparcó delante de mi anterior trabajo. Su pelo era parecido a la lluvia y resbalaba en mi rostro. Últimamente pensaba que había estado siguiendo una dirección equivocada o una dirección prohibida, pero volver casualmente-de-nuevo-aquella-calle fue una sonrisa del azar para seguir en rumbo y también encontrar un marcapáginas en un libro olvidado.
Mi corazón en rótulos de neón.
Estreno algo nuevo para que me dé suerte.

Recibí un mensaje desde París. Con una promesa. Se habla tanto en futuro que mi imaginación tiende a recordar cosas que no han sucedido. Pero lo que quiero es conjugar el presente que de siempre ha sido el más fácil.


*Según la rae (Real academia española)

porque no sé dibujar que si no...




Cuando en diciembre estuve en el hospital con mi padre, me acompañaron Maggie y Hopey, las protagonistas de Locas, unos cómics que me había regalado mi amigo Ike justo un día antes de que mi padre ingresara en la uci y que metí en la mochila aquella madrugada. Además, Ike me había dicho muchas veces que me parecía a Maggie y tenía mucha curiosidad por conocerla. La verdad es que los devoré con cariño mientras esperaba que mi padre se despertara de su viaje a la clínica rejuvenecedora. Maggie y Hoppey se suman al recuerdo de las decenas de cotorras que se veían desde la ventana del pasillo y que coloreaban de verde el invierno. Curiosamente, fue entonces cuando se me ocurrió cual iba a ser tu regalo de navidad y llevé todos los archivos a la copistería de en frente para encuadernarte mi primer año de bitácora. Marta me prestó unas gotitas de tu olor un mediodía y me pasé la tarde oliéndote en mi chaqueta, mientras leía las cartas sin enviar del Profesor Bartleboom, el estudioso de los límites y finales de la naturaleza

La última entrada que he escrito ha sido Puestas de sol. Sabéis, es genial esto de que los días se acaben. Es un sistema genial. Los días y después las noches. Y otra vez los días. (...) Y allí donde la naturaleza decide colocar los propios límites, estalla el espectáculo. Las puestas de sol (dijo el Profesor Barleboom - capítulo 5, "Oceáno mar", A. Baricco)

Y allí, en la cafetería de la primera planta que tenía cortinas con volantes, flores y vistas a un patio con mucha luz, pensé que en cualquier momento podías aparecer del interior de la manga como un viejo truco de mago. Y era verdad porque dos días después apareciste, justo en la misma mesa. Y de nuevo te ví de lejos y yo me acercaba. Es lo que más me gustaba, verte de lejos y acercarme.



He descubierto a otro pesado como yo que se llama Frederic Boilet y es dibujante de cómics. Primero me dejaron La Espinaca de Yukiko y me encantó su idilio con la Señorita Yukiko Hashimoto porque es una historia de detalles, además sus ojos me recordaban a los tuyos que es como lo más absurdo que puede pasar porque tú no eres japonesa. Después me compré Mariko Parade, que viene a ser lo mismo pero diferente y acaba mal claro, por eso digo que es un pesado como yo. Y ayer no pude resistirme a Tokio es mi Jardín, que por cierto, tiene un happy end.



atracón

Esta tarde quería comerme el mundo pero he tenido que entrar en clase. En ese momento yo creía que el mundo estaba en el bar o tomando el sol fuera. Luego he estado con las pequeñas C y C. Las he acostado a las 21:30 pero ellas han leído con la linterna comics manga hasta las 22:00. La C más mayor me ha contado que le gusta dormir al lado de la pared y que cuando sea una C aún más mayor será dibujante. La C pequeña me ha dicho que me pusiera la careta de spiderman y que lanzara unas cuantas telarañas. De camino a casa he vuelto a ver el mundo junto al parque y sólo tenía una estrella. Entonces ha sido cuando ñam, era presa fácil y me lo he comido.

en realidad




Faltan cinco años para que vuelva a ser miércoles 14 de abril y en realidad, a mí me gustaría no contar tanto, ser menos reflexiva y más papirofléxica. Ser una experta en pretecnología y llenarte la casa de papel pinocho, de pegamento, de figuras de cartulina. Decirlo todo manualmente, acariciarte. Pero llevo un año escribiendo. Soy una manazas.

página de diario

Ayer vino a buscarme mi padre al trabajo. Era una sorpresa... Después me llevó en coche hasta la Barceloneta y comimos a pie de playa con mi madre. El mar se veía a través de la copa de vino blanco, estaba azul y muy brillante y dos perros corrían en la orilla. Después, ellos se fueron y yo me quedé porque tenía clase, pero era mentira, no tenía clase. Me senté y hundí los pies en la arena. Empezó a sangrarme la nariz.

"Tarará"


Tara

De nuevo el sol y quiero que no hayan más palabras.
El sol naranja en los edificios,
posándose en las vidrieras límpidas de la destartalada ciudad.

Tara

Atravesada por la columna de tráfico, la tarde jura
con los pies separados y las manos al descubierto,
la palma hacia arriba y las líneas que convergen
quién sabe en qué lugar, quién sabe en quién.

Tarará


Suenan los clarinetes como sirenas y
lo que no tengo se llena de algo que tendré.


{ "clarinetes y trompetas para elena"}

pis

Abril se ciñe a mi cintura y sopla dentro de mi ombligo. El aire ha sacudido las nubes y ahí estaban, alargadas como tinta blanca.

Carles está construyendo una barca. Cuando éramos pequeños mi madre decía que este niño tenía ideas de bombero. Sigue teniéndolas pero no es bombero. Estuvimos en una cala muy hundida que queda algo resguardada del viento, en la del tesoro, pensando un nombre para la barca. Apuntamos muchos en una libreta, yo tenía un montón, pero finalmente él escogió Laura. Para que navegue victoriosa...

Laurus es la palabra latina de la que procede el nombre de Laura. Es el laurel, es la corona del triunfo, es la victoria y desde Petrarca es la pasión. Laura es el nombre femenino del laurel, que de este modo incorpora la gracia y la belleza femenina a su altísimo valor simbólico. El laurel es un árbol sagrado procedente de la India, que mantiene su prestigio desde la antigua Grecia, hasta nuestros días. Su verdor perenne, su elegancia, su perfume y las virtudes que le acompañan, han hecho del laurel el símbolo de la inspiración y de la victoria. Por eso se han coronado con él los poetas y los vencedores. Las Lauras son francas, creativas y sentimentales. Siempre logran lo que se proponen por su gran dedicación y energía. Necesitan tener cerca a sus afectos. En el amor, son cariñosas y fieles. Celebran su onomástica el 1 de junio, pero pueden optar también por el 18 de agosto, el 19 de octubre o el 22 de enero.

Exceptuando la visita de Carles, he estado casi todo el tiempo metida en la habitación, durmiendo y soñándome el ombligo. El viento golpeaba los porticones de madera, cop cop cop cop cop, y la arena de la playa ha llegado hasta la puerta de casa. Volviendo, he tenido que parar en una gasolinera porque me estaba haciendo pis, qué triste. Los que me conocen saben que siempre me estoy haciendo pis.

..:..:..:..:..:..:..:...

Mañana me voy a ir temprano. Antes de que salga el sol. O empiece a llover. Me iré. Pasaré por mi carretera enterrada y el nuevo bosque. Estoy sola en casa. No sé como hay gente que puede vivir sola, no me gusta. Cuando cristina se iba de casa , no lo soportaba. Las tablas del puente me despertaban.
Podría estar con alguna amiga o algún amigo. Sería mejor. Me están entrando ganas de vomitar. Me gustaría estar en Liverpool. Podría estar con lorena. Un día me gustó mucho lorena. El día 24 de septiembre me gustó mucho lorena. Le conté un cuento de un circo que alguien me contó a mí. Un cuento de esos que acaban como si fuera un chiste.
Hoy no tengo ganas de inventarme historias. La Ciudad me da pánico. Creo que la voy a bombardear. Sólo voy a salvar a la cantante de ópera y al isleño. Me los llevo en el avión, a los dos. Y a Teresa. No hablé de Teresa, no me dió tiempo. Tiene miedo al agua.
El viernes pasado me fuí a dormir a las 22:30 para repasar el mediodía contigo. Hice un círculo con tus puntos suspensivos. Creí todo lo que me dijiste. Recorté figuras de papel. Imaginé muchas veces un viaje. Inflé las ruedas de la bicicleta. No me arrepiento de las cosas que hago con el corazón.

7 canciones bailabes y un hit inmediato

He decidido no ir a clase y venir a casa a llorar. Pero he atravesado la puerta y se me han quitado las ganas. Creo que ya sólo sé llorar en lugares públicos. Se me ha caído una lagrima en el plato, yo no quería comérmela, pero ha caido justo en medio del pollo. Ha sido imposible esquivarla. El camarero me ha invitado a un chupito de manzana.

El adiós llega cuando estoy terminando un libro de Baricco. Primero fue con Oceáno Mar y ahora ha sido con Tierras de Cristal. Quizás por eso los finales de Baricco me parecen tan tristes. Malditas fresas. Son como hierbajos.

Me voy a dormir porque ayer salí de juerga y hoy tengo agujetas. Con los Tobogan Dj's no puedo parar de bailar y gritar.

Fresas, cerezas...


Imagen de Confutatis


Mientras dormía, he soñado contigo.
Iba a verte al trabajo. Tu trabajo era extraño, no puedo definirlo. Sencillamente estabas allí. Como cuando no sueño, también estás sencillamente ahí, en los lugares.

Era en una casa con un jardín lleno de árboles frutales. Era bonito y el camino estaba lleno de fresas. Las fresas crecen en cualquier parte y se esparcen en seguida. A veces parecen hierbajos, pero entonces se asoman, rojas, dulces y brillantes.

En el sueño no he reconocido la casa pero al despertarme recordé que era la que estaba al lado de mi colegio. Pasaba por delante cada día y algunas veces la verja estaba abierta. Una vez entré con Carlos y cogimos dos naranjas de un árbol.

Todo estaba lleno de fruta y de luz. La luz del sol. Pero también había un pasillo oscuro donde estaba la mujer que encuentro cada mañana en el metro.

Me veías entrar y sonreías. Yo me sentaba a tu lado, en el jardín.
Vigilabas una especie de monitor, como esos que salen en las películas cuando van a robar un banco y el vigilante revisa la imagen de todas las cámaras.
Nos decíamos cosas.
Las cosas que nos decimos.
Tú me besabas el cuello y yo cerraba los ojos. Al fondo, en el mismo jardín, veíamos una puerta y una cristalera, parecía un despacho con gente dentro. Me acariciabas la pequeña cicatriz que tengo en la mano. Me gusta que lo hagas.

De repente estabas desnuda, aunque yo no lo encontraba excesivamente raro... Te decía "estás muy lanzada" y tú te reías y respondías con una pregunta "¿yo!!?" Estábamos de pie, medio bailando sin música, yo tarareaba algo. Rodeabas con tus piernas mi cuerpo y te hacía dar vueltas. No pesabas nada y nos reíamos mucho. Frutas, risas y sol. Eso era el sueño. Olías a ti. Entonces pasaba Guillermo y decía "hola guapas!!" Me cae muy bien Guillermo.

Del despacho han salido unos hombres jóvenes y trajeados. Hablaban de negocios pero nosotras seguíamos a lo nuestro y ellos parecían no sorprenderse. Han empezado a aparecer los mismos hombres con bandejas de fruta. Bandejas increíbles. Piña, muchísima uva y cerezas muy rojas, naranja cortada, fresas, trozos de melón... Se me hacía la boca agua. Estirábamos el brazo y nos la comíamos. Durante unos instantes nos hemos separado porque han aparecido unos rodillos grandes de madera que trituraban la fruta. Las cerezas, la uva, las fresas, todo. Cuando los rodillos la aplastaban, el jugo de la fruta nos salpicaba el cuerpo, los labios... era muy sensual, nos gustaba, nos deseábamos. Los rodillos han desaparecido y nos hemos acercado. Tu piel estaba muy dulce, casi te lamía como los perros, guau guau aarff aarff. Teníamos los labios rojos, llenos de cereza, me encantaba.

Te he dicho que nos fuéramos dentro. Entonces hemos entrado al pasillo oscuro y allí tú ya estabas vestida. La mujer del metro nos ha mirado y hemos salido a la calle. Tú te has alejado.
He cruzado la calle. He entrado en una tetería y la puerta ha hecho clin clinc. Allí dentro, dos italianos me preguntaban si sabía donde estaba la Pedrera...eran turistas. Yo llevaba un colgante con un símbolo parecido a las olas del mar. Se ha acercado a la mesa una gitana y me ha pedido que se lo regalara... Y le he dicho que no, mientras yo misma lo agarraba fuerte con las manos.
Me he despertado.

concretar

Voy a contarte con los dedos, todas la veces.
Fijaré en mi mente un milímetro de tu muñeca izquierda para concretarte entre mis recuerdos.
Tomaré la temperatura de tu cuello y calcularé porcentajes de humedad.
Mediré tus pies con las manos y sabré del peso de tu cuerpo sobre el mío.
Te saborearé dulce bajo el sol y sedienta bajo la lluvia.
Anotaré los kilómetros que quedan para llegar, tu respiración está en mi boca.
Bum-bum, bum-bum, bum-bum,
bum-bum, bum-bum, tus latidos, seré yo quien acuda a la llamada de la tribu.