Génesis II

Una de esas veces, me la encontré en una camilla en medio de un pasillo. No la reconocí, no veía a mi madre, yo veía a una niña. Miraba a su alrededor, desprotegida debajo de una sábana. Mi madre sin sus zapatos de tacón, sin su bolso, sin su perfume, sin carmín en los labios. Me acerqué y se le iluminaron los ojos. Se hizo la luz.

Música: "Latidos" - Paola Vaggio


Powered by Castpost

Hawaii-Bombay




"Hawaii-Bombay
son dos paraísos que a veces yo me monto en mi piso"


Veinte de julio, Giulia está fuera esta semana, se ha ido a llenar de agua la piscina. Cuando vuelva, me tiraré de cabeza y nadaré pensando en nada, en mucho de nada. Litros y litros de sábanas, colchones sin sueño, los relatos de sepias gigantes y una pelea de besugos. Mi Giulia submarina, se incorpora desnuda, se sienta en el borde de la cama y bebe un poquito agua. Tiene mil y una ventanas, como noches, Giulia. Yo las abro del todo, hace mucho calor.

amarillo

Domingo, 17 de Julio, Mi calle da a un mar de flecos amarillos y farolillos hechos con garrafas de agua. A primera hora se mueven con el viento y en los sueños rompen olas de plástico y papel. Te acariciaría el rostro una vez más, después de una vez más, mientras suena alguna música en la plaza. Las orquestas de verano viajan en furgonetas llenas de cables, el guitarrista toca borracho. Los libros ya se leen solos, las aventuras se enlazan y algunas historias, solo para mí, empiezan en la calle de tu colegio.

¿por qué?

Desde que mis padres se han independizado, la cocina está llena de latas de conserva, gazpacho en la nevera y carne congelada. Casi nunca como segundo plato porque suelen ser más díficiles de hacer que los primeros. Les tengo un poco de manía.
Ayer quedé para cenar con E después de 3 meses sin vernos. Cuando ya habíamos tomado un mojito y varias copas de vino, me explicó lo bonita que había sido nuestra relación. También me preguntó por Ingrid y por Giulia y yo le pregunté por Todas en general. De Ingrid le dije que me había dejado llorando en una estación de metro y de Giulia que sabía hablar chino y que nos estábamos conociendo.
Cuando llegué a casa me sentí muy triste y dejé la luz encendida de la lamparita. Mi corazón bombeaba hacia fuera y todo se manchó de sangre. Me picó un mosquito justo en la teta.

Génesis

No cabe duda, casualmente soy un desastre. A mi me gustaría no serlo o que los demás fueran igual de desastres que yo, para no sentirme en desigualdad de condiciones, pero creo que no es viable.

El viernes invité a Giulia al cine. La invité a ver una película que ya no estaba en la cartelera. Sí, una que ya no estaba. Pero claro, es que justo la quitaron ese día y yo no estoy en la cabeza del programador de la sala! Además, esa misma mañana cayó en mis manos un periódico, estaba tirado en el asiento del metro. Y pensé "oh, qué suerte la mía, me aseguraré de que aún hagan Happy together en el Casablanca" Pero oh! el periódico era del jueves, el día anterior, y no tuve en cuenta que los viernes cambian las películas. Uf. Dos semanas hablándole a Giulia de la película para ir el día que ya no la hacen. Yo sí que soy feliz. Para acabarlo de rematar, llegué un poco tarde.
En cambio, cuando El Creador hizo el Mundo, todos sabemos que dijo:


"Y Giulia será ejemplo de organización y todos los seres se fijarán en ella por esa gracia" (Génesis)


Ella me ha encargado una misión que se llama habitación doble con jacuzzi. Como la motivación es grande, no me costará concentrarme mucho en el tema, así el riesgo de desastre es menor.

Estoy muy agitada, ¿dónde están mis días tranquilos de escritura tranquila?

las palmeras de Lesseps


Vernos, dependía exclusivamente de ella.

El camión-grúa cruza la plaza Lesseps transportando unas palmeras. No me acostumbro a ver árboles subidos en camiones.

De hecho, muchas veces no sabía ni si la volvería a ver. Yo era una niña muy obediente esperando, casi como el día ese que mi padre no venía a buscarme al colegio. Aunque en apariencia era ella la que me esperaba.

Me he quedado para comprobar, si por casualidad al de la grúa se le iba la mano y aplastaba el quiosco o taponaba la salida del metro con una palmera.

Ha hecho un año que me acerqué a Ingrid y hablamos por primera vez. Yo llevaba puesta, como ella misma dijo, la sonrisa de aviador. El hermano de Willy me ha dicho que hacía mucho tiempo que no iba a saludarles. No hay nada mejor como hablar del Pasado para no equivocarse.

Al final, el del camión grúa las ha podido dejar en el suelo, pero aún sin plantar.

La tremendísima Giulia está aprendiendo a aguantar la respiración bajo el agua, por si a caso. Un amigo me dijo que le parecía que yo había dado con la horma de mi zapato. Me reí un poco, yo a Giulia la veo muy aventurera, en cambio a mi me da miedo saltar de un trampolín. Aunque para cosas más prácticas suelo ser atrevida. De todas formas, para este amigo mío hasta un o una terrorista mundial sería la horma de mi zapato.

El viernes subimos a mirar las estrellas a la terraza (¿me habré vuelto cursi?). Abrí mi hamaca abatible 100% y nos estiramos. Claro que con media botella de martini y con una de vino, las estrellas las hubieramos visto hasta en el parking.

Giulia, estoy poniendo un pie en el trampolín. ¿Y si una de las palmeras fuera para ti?

100 lugares

Estos días la dirección del agua sigue su curso por la espalda. Todos los ríos se vierten en su cuerpo y es el único lugar donde los pantanos están al 100%. No tengo ganas de escribir, me apetece no hacer nada, debe ser la novedad de las vacaciones. He descubierto que me gusta llenarle el ómbligo de vino blanco y beber, Chin Chin (he hecho un curso de japonés). Sé que este verano no voy a hacer ni paracaidismo ni submarinismo, no voy a buscar en los peces ni en mi vértigo, prefiero encontrarme con ella en los otros 100 lugares. Aún estoy buscándole un nombre.