Mis vacaciones con giulia (II): Hielos en la nevera

( del diario de papel)


En Llanes, cerca de los Cubos de la Memoria, estaban las 3 niñas que jugaban a ver cual de las 3 era la menos miedosa. Ahí, al lado del puerto, el agua estaba oscura. La niña que llevaba el bañador diferente a las otras dos, que lo llevaban azul marino con una banda azul cielo a un lado, exclamó:" ¡Hay un pulpoooo!" Y en seguida, la más alta, echó al agua las gafas de bucear y se tiró de cabeza y empezó a nadar. Las otras dos se lo pensaron un poco, pero una empujó a la otra y cayeron las dos. Nadaban sacando el cuello por encima del agua, como si no se quisieran mojar la cara. Daban brazadas demasiado bruscas y nerviosas, de las que no te dejan avanzar. Cuando llegaron justo al punto donde se habían quedado las gafas, dieron media vuelta y volvieron. Salieron del agua riéndose. "¿Y el pulpo!?"
Me quedé una rato embobada.

Avancé hasta un grupito de gente, miré hacia todos los lados buscando, pero no la veía. Entonces oí "eh vaggio..." y noté un tirón en la manga. Me gustó mucho encontrarme a Giulia de sopetón, entre la gente.
- ¿Qué cubo de la memoria soy yo? -me preguntó-

Curiosamente, una hora más tarde, fue allí, en Llanes, donde encontré un apellido para Giulia.

Fue a eso de las 17:20, en la Vinacoteca El Castillo, tomando un albariño, bueno, fueron dos al final, y unos pinchos. Nos habíamos pasado toda la mañana en la playa. Giulia dijo que esa noche podíamos hacer un picnic. Lo cierto es que Giulia siempre quiere hacer picnics. Así que se le ocurrió que podíamos comprar una nevera de playa para poder tener bebida fría. Entonces pensé: PICNIC, Señorita Giulia Picnic.

**este fragmento de post se puede saltar si no apetece entrar en detalles
Nos fuimos a comprar la nevera de la playa. A mi me gustaba mucho todo eso porque era como una pequeña aventura, muy pequeña, eso sí, no creo que nadie haya escrito un libro sobre eso. Bueno.
En la primera tienda, la nevera que encontramos era demasiado pequeña, así que seguimos buscando una que se ajustara más a nuestra idea de nevera.
En la segunda tienda, que estaba subiendo una cuestecita y a mano izquierda, se les habían agotado, así que nos fuimos en seguida.
Y en la tercera, que era de esas de "Todo a 1 euro", sí que quedaban, hasta teníamos dos modelos para escoger. Una era tipo mochila, que a mi me gustó mucho, pero que era muchísimo más pequeña que la otra, que era tipo bolsa bandolera y tenía dos bolsillos a los lados y que además era azul. En la misma tienda compramos un abridor, dos copas para beber vino y brindar, un trapo para que no se rompieran las copas, unos pañuelos de papel de color amarillo que luego nos dimos cuenta que olían a limón, unas bridas de colores para no se qué del submarinismo...y creo que nada más.
En el supermercado compramos: Un albariño, una bolsa de patatas onduladas y unas olivas rellenas. Se nos olvidaba algo importante, el hielo para la nevera. Tuve que volver a entrar a comprar una bolsa.
**
Bolqué la bolsa de hielo en la nevera, los cubitos rebotaron en la botella haciendo ruido. Cuando salí de la ducha, Giulia Picnic ya había preparado un picnic en el suelo de la habitación. Se nos cayó un poco de cera de una de las velas que Giulia Picnic se había llevado por si hacía un picnic en la oscuridad, claro. El vino estaba muy fresquito. La nevera funcionaba. Y bueno, que voy a contar más que no se deduzca ya.

mi verano con giulia (I):" El chipirón gigante"



El domingo a las 8:00 hacía mucho viento.
Giulia tenía ojos de lentejita y no le cabían las lentillas.

El principio del viaje fue algo extraño para mí, sentía que debía portarme muy muy bien después de tanta bronca telefónica con ella, así que me puse a hablar de muchas cosas para desviar la atención...blablabla, blablablá, mientras ella conducía su Audi descapotable. Justo después de pasar por Zaragoza, paramos a un rato a despejarnos y de paso, yo me callé un poco. Giulia toma el café amargo y desde que nos conocemos, siempre me da su sobre de azúcar, yo los estoy guardando en una cajita de madera pero ya se me está quedando pequeña con todos los que he puesto hoy.

En Santander estuvimos paseando un poco por la ciudad, yo ya había estado allí hacía 5 años. Ella también, pero es que Giulia ha estado en todos los sitios del mundo. Nos sentamos en el borde del paseo y Giulia dejó los pies colgando hacia el mar. Yo me quedé algo atrás porque me daba vértigo y el vértigo es un miedo que atrae y marea. Con Giulia a veces hago cosas que me marean pero al final me acaban gustando.

A las 18:00 ya estábamos en Asturias y hacía mucho sol. La casa era muy bonita, llena de flores de muchos colores. La habitación daba a un jardín con una valla como las que hacen los niños cuando dibujan una casa. Había mucho silencio. Silencio, silencio, silencio, silencio. Silencio, silencio, silencio. El silencio no necesita demasiadas palabras.

Por la noche bajamos a Ribadesella, que estaba a un 1.5 km de allí y Giulia me enseñó a enfocar con la cámara, todo un descubrimiento para mí aunque parezca una tontería. Bebimos sidra y cenamos unas chipirones gigantes que casi se nos comen a nosotras. De repente, cuando ya estábamos confiadas, un chipirón empezó a mover sus gigantescos tentáculos, se iba a zampar a Giulia! Pero yo lo evité con mi cuchillo. Ñaca.

- Oooh!! no sé que hubiera pasado si no hubieras estado aquí..." -dijo Giulia acalorada y algo asustada-
- No te preocupes, yo siempre estoy atenta con mi cuchillo - dije yo, como si nada, mientras abría en canal al chipirón-

Había música en una plaza, era un orquesta de verano de las que a mí me gustan! Na ni no naaaaa, nanino naaaa... Sonaba un paso doble y nos inventamos que éramos famosas y nos había cazado la prensa del corazón, cabe decir que Giulia era una actriz y pintora a la vez, muy muy conocida, y yo una cantante y escritora, no menos reconocida. Nos habíamos encontrado por primera vez en una sala de arte en Florencia. Ella estaba acabando de montar la exposición y yo entraba por sorpresa. Al verme, ella pensaba, "¿qué hace esta tía aquí con esas converse tan feas!?! " y yo pensaba.."ui, la tipa esta, vaya zapatitos Gucci que me lleva..." Pero la fuerza del destino nos hizo repetir.

Giulia tenía algo que le brillaba en la mejilla. A Giulia se le había resbalado una estrella de los ojos. El silencio era tan grande que se metía en la cama y no nos dejaba dormir.

el salchichón cursi




Me gusta desayunar dulce
?


Ayer hubo tormenta, el perro se asusta con los truenos, se pone a temblar y busca algún escondite. Abrí la nevera, y mientras yo iba repasando la puerta para escoger una bebida, a Valiente le faltó tiempo para saltar y colocarse entre los tomates, los pepinos, la lechuga.

Pero...¿ qué hace el perro en la nevera en pleno mes de agosto?


ísima

Los recuerdos se resumen en frases y silencios. Ramas en la arena, lluvia de barro, agosto sin metros. Deseos de semanas menos largas, o si son largas, contigo. Kilómetros con mi reflejo en el regazo, para llevarme como si me llevaras. Me gustaba aquella canción, me gustas con mis canciones.

quina vida, tu

Ansiosa por nadar, mi nueva condición gruñona me ha provocado una migraña con dolor de barriga incluído. Así que ayer me fui a la cama a las nueve con un bloque de hielo en la frente y balbuceando, que no es lo mismo que bucear, mi mama me mima. En realidad, tenía que ir a un concierto de bossanova con S y luego ir al cabo a mirar la lluvia de estrellas. S compró 4 números de la loteria, ella tenía un deseo fijo, yo estuve dudando con el mío.
ANA tiene un nombre con casi 4 montañas. De una te caes a menos que des un salto muy grande. ANA echó un ancla al 20 de agosto para encontrame en alguna parte.
ANA, estuve descuartizando el silencio en la cama y sólo encontré mi respiración y un montón de latidos en mi estómago.

de plata

Ayer tarde fui a ver a Giulia, curiosamente, los veranos de su infancia están a menos de 5 km de los míos. Ella también tiene amigas aquí, como yo, y también se han hecho mayores.

Estuvimos en su playa. Los toldos a rayas azules y blancas me recordaron a Muerte en Venecia de Luchino Visconti. Algo decadente, sí... Las nubes empañaban el cielo y el mar estaba revuelto pero no demasiado.
- Hoy el mar parece cemento -dije yo-
- No, parece plata... - dijo Giulia-

Por lo que se ve, mi visión de las cosas no es demasiado brillante. No estoy de buen humor. Me da un poco de rabia que Giulia se vaya de vacaciones a Italia sin mí...acompañada de su amor platónico, no, perdón, su ex amor platónico. Esta última aclaración me deja mucho más tranquila.

Lo cierto es que no quiero saber nada de Giulia durante los próximos siete días. No quiero que me llame para contarme lo bien que se lo está pasando en la Costa Amalfi y lo mucho que se está acordando de mí. Ciao bambina.

Va a resultar que soy celosa, absorbente, egoísta, inmadura, insegura. Ecs, qué rabia ser así. Voy a tener que nadar mucho esto días.

verano

Estoy en el lugar donde veraneo desde siempre. No es una exageración, mis padres compraron el apartamento antes de tenerme a mi. Está mi amiga S, nos conocemos desde que éramos pequeñajas. Pasábamos aquí los 3 meses de verano, desde que acababa el colegio hasta que comenzaba. Ahora, como somos mayores, no coincidimos tanto porque tenemos una vida diferente. Pero este año sí, al menos esta semana, luego vendrá I, que también es otra amiga del verano.

De momento he ido a la playa, he tomado el sol y he empezado a leer un libro. Ayer noche me bañé en la piscina con las luces. Bajo el agua, el resplandor... parecía como si estuviera a punto de producirse un milagro o algo así.
Esta mañana he ido temprano a comprar al mercado, tenía muchas ganas de pedir la tanda en las paradas y de desayunar con mi madre en la terraza.


Dentro de menos de 15 días me iré de vacaciones con Giulia.

ayer eran las cinco o más

Eran las cinco o más. Hemos entrado en un lavabo juntas y nos hemos besado, como si se fuera a acabar algo, o mejor, como si estuviera a punto de empezar. Yo he cerrado los ojos, alguien ha cerrado las manos, han golpeado la puerta.
Me enamoré de ti el miércoles pasado, fue justo cuando sacabas los croissants de la bolsa. Hoy hemos entrado en una librería, has tenido Rayuela en las manos y te he contado lo mejor que he sabido que se puede leer de dos formas distintas.
Luego nos ha pillado el chaparrón en el Raval. Se te mojaban los pies y los hombros, a mi me resbalaban las gotas por el cuello. He deseado desnudarte pero no era posible allí. Las calles se han llenado de agua en un momento y no encontrábamos tu coche aparcado. Yo sabía que no era esa la calle pero tampoco sabía cual otra podía ser.
Había una chica empapada en la calle, inmóvil, tirada, tan lejos de aquí. Yo he creído que estaba muerta y tú has llamado en seguida a una ambulancia. Luego he visto como te acercabas, le has tapado la cara con tu paraguas. Para que no se le mojara más, ni una gota más.

ploff plaff

Nadar y nadar hasta llegar a la pared, dar la vuelta y seguir nadando. Los primeros 15 días de las vacaciones se me van a hacer eternos, largos como la piscina (swimming pool en inglés). Ayer noche nos cruzamos con el autobús de la playa, iba iluminado y vacío, yo pensé que volvía de otros veranos. Giulia puso el intermitente , tic tic tic tic tic, ese pulso tan familiar...es curioso, hay algo en su tono de voz que me recuerda al de una amiga de la infancia. Es el inicio de agosto, de repente echo de menos la rutina y eso que aún no han empezado las vacaciones para mí. Soy impaciente, me impacienta el tiempo que aún no ha pasado por el reloj. Veo a Giulia y hace 1000 cosas. Yo no sé qué 999 cosas hacer para llenar el tiempo. En realidad todo serían parches, comodines, cacahuetes, para esperar un poco más entretenida. Mi mamá ya me dice que las personas que se dividen son más listas. Yo me llevo siempre entera, me planto allí como las piedras, ploff plaff. A veces me lanzan con gracia sobre el agua, y doy saltitos y hago ondas. Creo que mejor me voy a dormir.

"I love you, Ono" de Stereo Total (gracias a malosa)



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