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Mostrando entradas de marzo, 2006

kamikaze con casco

¿De la manga o de la chistera? Estos detalles no solían preocuparme, pero tu salida a escena fue tan apabullante que el truco de la mujer dentro de una caja partida por la mitad ya no podrá volver a sorprenderme.Ella no puede imaginar la suerte que he tenido. De la misma forma, yo no puedo imaginar la suerte que ella ha tenido.
.La facultad me va muy bien. Estoy muy contenta de ir a clase todos los días.ver fotos

resonancia

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Teorías nocturnas. Sin más explicaciones.



fauna

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Muchas hormigas se pierden en las 4 baldosas del jardín de Paola Vaggio. Ayer llegaron las primeras desorientadas del año. Salen al encuentro de comida para pasar el invierno y dan vueltas y vueltas en la baldosa veintitrés, hasta que por fín cruzan a la veinticuatro y repiten los mismos movimientos. Entonces, podemos ver como se acerca al grupo otra hormiga con una pequeña brújula de color rojo en el bolsillo que sólo es visible a través de un microscopio, y éste indica a las otras dos el camino hacia la tierra prometida. Una transporta tuétano de los restos de un hueso y la otra carga una miga de pan.
Esta noche me he despertado con calor y sed. ¿Qué hora era? Ella ha pronunciado mi nombre. Es curioso, yo lo descubro cada vez que lo paladea. Ha encendido la luz, se ha levantado y he mirado de reojo, quería verla desnuda. Ha vuelto con un vaso de agua para mí. Y yo le he dado un gran sorbo, bebiéndome un sueño, pellizcándome la pierna.
Las mentiras son ve…

lilac wine

Llenas el eco de las clases vacías y me lees en papel. Paseo a tu lado con las manos en los bolsillos, nada me da miedo. Nos cruzamos con uno de esos coches para niños, antes valían 50 pesetas, los más sofisticados 100. Ahora no sé cuanto cuestan. ¿Quieres que te monte? Podría llevarte hasta el fin del mundo. Es entonces cuando tu mirada me despeina. Pero es verdad, me siento tan afortunada que podría acelerar cualquier cosa. Desde la cama apunto con un dedo hacia la lámpara y poooomp, disparo. Es un gesto entre tú y yo. Mi brújula te señala.
No necesito un nombre ni un personaje para ti.

Post con canción, una de mis preferidas. Lilac Wine de Jeff Buckley. Hacía mucho tiempo que no escuchaba a mi querido Jeff... Click aquí o aquí.

Lo siguiente que sucederá será extraordinario

(cielo de mi casa)

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Compramos cuatro tiras de números para la rifa de la colchoneta. Era sábado por la noche y la orquesta de un sólo hombre tocaba como todas las noches aquella canción: Words don't come easy, to me, how can't I find a way, to make you see, I love you, words don't come easy. Empezó a llover y se mojaron los pies de todos los turistas que subieron corriendo las escaleras del hotel, chapoteando en las huellas de los escalones. La piscina recibió las gotas de agua haciendo la ola. Más agua, más agua, ondas de alegría.
Los días de lluvia eran los días que dejábamos las chanclas y nos poníamos las bambas (aquí), los tenis (en algunos lugares), las deportivas (en otros). En realidad no hacía frío, en realidad era verano, y en realidad era bonito vernos en un fingido otoño de un día y pasarnos la tarde jugando al Cluedo. Crimen en la biblioteca, arma blanca.
Pasaron dos días y la tormenta dejó en la orilla algas…

tengo el guapo muy subido

El cielo se deshace en plomo y esquivo las pequeñas gotas, hecatombre de hormigueros. Estoy algo cursi. Deambulo en busca de vino blanco para las dos. Las tiendas están cerradas porque aún son las cuatro y es sábado. Mis ganas de verte no aceleran horas, ni abren supermercados antes de tiempo, pero no puedo estar quieta en casa. Quizás muy cursi. Al final tengo que volver a salir más tarde, pero me gustan estas peripecias de día lluvioso y que me recibas con el delantal puesto. Es maravilloso que te lo pongas para preparar bikinis ("mixtos" en Madrid), como una gran cocinera que no lee las recetas de los libros porque se las sabe de memoria: queso, jamón york, pan de molde, mantequilla. Qué sexis son las escobillas del jazz y mirarte. Fascinada y cursi.

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post ocioso

Hoy llega una malagueña a la que hace tres años que no veo. Ha estado una semanita haciendo eso que hace la gente...sí, eso que se tiran con palos en los pies y en las manos por la nieve después de hacer mucha cola y se rompen la pierna, el brazo, la mano, etc. que lo hace el Rey y Doña Letizia...¿Esquiar? Aunque creo que la chica hace snowboard.
Cuando la conocí, ella estaba en época de crecimiento, tenía 18 años, yo ya no. Quizás haya dado un estirón y esté muy diferente, así que no sé si la reconoceré. Tengo que ir a buscarla al Princesa Sofia, espero no llevarme a otra.
Mañana tengo una fiesta de pijamas, no muy concurrida, la verdad. De hecho sólo seremos dos -espero no olvidarme el pijama-. La versión fiesta de pijamas es para mi padre que ve L Word los jueves por la noche en el Digital y no quiero que se piense que todo es l word en esta vida... La verdad es que en 27 años sólo he ido a una fiesta de pijamas, y era en verano, tenía 11 años. Pero vamos...ficticias he ido ya a un …

metro nuevo, metro viejo

Hace un par de meses, cuando nuestro metro se cruzaba en los túneles con aquel tren nuevo, acabado de estrenar, todos los del vagón viejo poníamos cara de envidia. Se nos notaba. Dejábamos de dormir o levantábamos la vista del libro y mirábamos por la ventanilla, asombrados, arrancados de la realidad por la visión de una máquina blanca, un rayo de luz.

Lo veíamos pasar, pegado a nuestros vagones viejos, dejando la minúscula distancia en paralelo, insalvable y cercana, pero suficiente para que todos nos sintiéramos condenados a subir siempre en los vagones viejos. La estela de preguntas era inevitable: ¿Cómo será ir en el nuevo? ¿por qué no nos toca a nosotros? ¿por qué siempre vamos en el viejo?

En cambio a mí, desde hace ya unas semanas, me toca el metro nuevo al menos una vez al día, casi siempre en el viaje de vuelta. Es amplio, luminoso, inmaculado. Es precioso. Tengo mucha suerte.
El metro nuevo pasa a recogerme... insisto, el metro nuevo pasa a recogerme...

Se parece a ella. Entonce…

canguros y ciencias

La profesora de ciencias es una mujer muy delgada que nos hace hacer experimentos. Tiene un aparato muy rudimentario, quizás inventado por ella, que emite un pitido muy desagradable y lleva un tubo transparente incrustado en el altavoz. Dentro del tubo introduce un puñado de arena y los minúsculos granitos saltan y se mueven, cobrando vida. Nosotros nos agolpamos a su alrededor para verlo de cerca y nos sorprendemos porque pone cara de sorpresa, como si ella misma estuviera descubriendo por primera vez la vibración del sonido. Lleva una bata blanca de laboratorio, es una domadora de sonidos que manchan.
Tú me escuchas atentamente, enredándome el pelo, mientras te hablo de mi tesis sobre tejados y te describo los desniveles de aquella ciudad. Mis temas siempre son prescindibles pero poseen muchos detalles que entretienen. Me dejas escoger el primer plato y acierto, y tu delicado gesto al sostener la copa de vino, es un movimiento que forma parte de la cadena de encantos que te siguen. R…

rincón

Este rincón de mi habitación me gusta casi tanto.


Vamos a esperar que pase la tarde. Duérmeme contigo, la nana se va.
Estoy escuchando ese piano. El de los principios de canción.
La quiero cerca para lamer sus rasguños. Los que todos tenemos.

Y ya soy de nuevo un gigante que se levanta. Parpadeo, la luz es intensa.

tanka vs sodoku

pintando en clase de didáctica de la expresión plástica y visual Blenk me envió una meme. Podríamos decir que la más difícil de todas las memes que circulan por ahí. Llevo dos días intentando entender las instrucciones.
Ahí va el laberinto
Las reglas del juego son: Cada jugador invitará a dos participantes, indicando las reglas del juego y avisándolo en su blog. El invitado al que se pasa la estafeta, iniciará la composición con la frase pivote del participante anterior, quien deberá resaltarla con cursiva y en color rojo. La forma será de Tanka (tipo de poesía tradicional japonesa). La estructura constará de cinco versos de 5-7-5-7-7 sílabas. Un tanka puede ser un texto, dividido en cinco partes, usando treinta y una sílabas o menos, permitiendo que fluya la prosa poética dictando la longitud de las líneas que quedarán separadas por signos de puntuación. La disposición de las sílabas puede ser irregular pero siempre conservando el mismo número de versos. El invitado elegirá la unidad r…

catalina

Me he propuesto acabar con la paciencia de todas las profesoras de repaso de solfeo. La de éste año se llama Catalina y es de Ibiza. Es una chica de 28 años, muy morena -se debe llevar las playas de la isla allá donde va- y tiene ojos carbón. Además, he decidido que venga a casa a darme la clase porque así, los do re mi fa sol la si do son más familiares. Acaba de irse. Creo que haremos migas. Hoy me ha hablado de la claustrofobia isleña; por lo visto, echaba de menos unos cuántos kilómetros más de carretera y por eso aprendió a navegar.
En casa se han comprado un timbre *inalámbrico (que alcanza hasta 50 metros) para llamarme cuando estoy en el estudio. Cuando suena quiere decir "¡Ven!" El botón está en la cocina. De las diez melodías a escoger, me he puesto un cu-cú cu-cú cu-cú para ver si así me espanta los pajaros de la cabeza. De momento, lo único que sucede es que me doy un susto tremendo cada vez que suena. También me gusta ir a la cocina y apretar el timbre para autol…

I found an island in your arms

Click To Play

Recorrí la distancia del cojín rojo que nos separaba y salimos de la trinchera sin música, sin atrezzo, no hacía falta adornar el momento con algo. Hasta entonces flotábamos en un DIN-A4 en blanco, pero ayer se convirtió en papel milimetrado y nos escribió cerca, muy cerca. Podía oirte sin que dijeras nada. Se fué yendo la luz y en la oscuridad jugué a intuir tu mirada. Dosificaste el agua gota a gota y me abrazé a ti para que de nuevo me pusieras a salvo. ¿Te gusta? La capa y los efectos especiales corren de mi cuenta.
Tienes un don, me cambias el significado de las cosas. Por eso confundí "comer" con "acariciar" y "restaurante" con "cama". ¿Qué tipo de diccionario es ése?
Qué dentro de lugar, porque fuera sólo llovía y se mojaban las horas. Horas con el estómago vacío. Lleno de las dos. Sonrío, nunca me habían dicho "estás preciosa despeinada". Por ti cuelgo el peine definitivamente.
*Unos cuantos apuntes para la explicación…

billar

Ayer gané una partida de billar para ti. Metí la última bola con elegancia, guiñándole un ojo a la suerte -aunque eso no lo vió nadie- ¿y si te dijera que horas antes me había caído un caramelo en la cabeza? y no es exactamente que duela, no... no hubo vuelta a la realidad más dulce que aquella.

A la vez, escuché música en la calle y quise llevártela con las manos en cuenco, como un poco de agua, o simplemente, como mis manos en cuenco llevándote música callejera.

Me alejé de la gente y caminé un rato sola. Un paseo agradable hasta el coche. De nuevo me habito, me siento a gusto en mis países. Tú me viajarías.
Post también en mp3, pincha aquí o aquí. ;-)

vs coche

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Los trenes recorrían el país trazando redes de hierro. Cada nodo un destino, familiar o desconocido, según la direccion que tomara el dragón metálico de entrañas de tapicería y arterías de plástico.

Siempre hay alguien que se detiene a su paso, que levanta la vista al verlo, incluso, quién se entrega en cuerpo y alma a su velocidad...Siempre hay alguien que mira cuando pasa el dragón. Y si no lo ven, lo intuyen. Tiembla la mesa del salón y las copas de vidrio en la vitrina, se sacuden las partículas de polvo. Tiembla la calle. Pero nadie pierde el paso, el dragón rojo con el aullido, anuncia que no va a pararse hoy.

¿O sí? Me llevo en coche.

poníendonos al día

Pasé el domingo en casa de la rubísima detective Blenk, con una cabaretera con mucha chispa, Dietrich, y una editora despistada y genuina , Djuna. Y una enfermera con mirada y sonrisa muy legal, Carmen, la única sana que no tenía blog. Blenk me hizo un mapa para que encontrara la calle y llegué a la primera. Recorrí justo 22 km desde mi casa, ni uno más ni uno menos, bajo millones de gotas de lluvia y en silencio. Conduciendo de nuevo, qué alegría. Cuando bajé del coche, cayó un rayo y toda aquella anergia, la descarga de electricidad, se quedó a mi alrededor. Tomé mis primeras copas, conversé con ellas, no tuve miedo, no me sentí extraña, me sentí muy bien, más que bien... La casa de la detective, como es lógico, estaba llena de pistas. Yo empecé a imaginarme los casos.