Teletac

Hacía siete años que no iba a esa playa como homenaje a una perra negra que tuvimos y que murió. Sólo se bañaba si yo me metía en el agua. Se pasaba la mañana persiguiendo cangrejos. Estos días el agua está fresca y transparente, y un fantasma canino y bueno planea por encima de las olas y la arena. Hasta siempre perra negra. Guau. Bup.

Está Eva.
Ayer noche la vi freír carne en la cocina de su apartamento. Olía a lomo. Comía algo mientras le daba la vuelta a la carne, un retal de lomo ya hecho... tal vez, o un cacahuete, una oliva... no sé. Yo volvía empapada de bañarme, oscurecía. Eva estaba tan guapa como siempre. Pensé: ojalá estuviera friéndolo para mí o yo estuviera friéndolo para ella. En cualquier caso, lo importante es alimentar y que te alimenten, porque es un gesto de amor. Si alguna vez alguien cocina para ti quiere decir que le importas un poco. Eva me conoció con 3 años, y yo a ella con diez meses. Lo he estado calculando.

He vuelto por la autopista en dirección contraria a todos, disparando barreras con el teletac. He venido a buscarte porque en ningún sitio estoy mejor que contigo. Todos esos idiotas son idiotas y siempre lo serán.

Azul piscina

Te sacas de los ojos una piscina y me dejas las llaves de tu casa para que nade siempre que quiera. Han caído algunas hojas de los árboles y se han quedado en el fondo. Las he rescatado una por una, menos las que estaban cerca del tapón. Siempre me causó mucha impresión el tapón, por si se me lleva para dentro y me olvidan.

Algunas cosas de estos días

He cruzado nadando unas cuantas veces la piscina para acordarme de ti y de cuando me mirabas mientras lo hacía. En total han sido 10 piscinas, eso quiere decir que puedo multiplicar mi recuerdo por diez. Luego me he secado al sol. El verano es estupendo se mire por donde se mire. Por arriba, por abajo, de perfil. Es una chica guapa.

He vuelto a casa unos días. El último fin de semana de julio de hace tres años, metí bajo la sábana a una de mis peores pesadillas. Y quién iba a decirme entonces que iba a serlo. Nadie. Santos que yo te pinté, demonios se tienen que volver. Por si acaso, hoy no voy a dormir en casa. Pero hay muchas cosas que tampoco nadie te dice y son buenas.

El fin de semana pasado estuve en el Summercase.

Lo que más me gustó fue:

- El bocadillo que nos llevamos de casa -estaba súper bueno- y que nos comimos después del concierto de The Breeders, sentadas en el césped sobre el pareo azul Formentera. Eso nos trajo mucha melancoisla.


- Las Breeders.
- Bailar con un melocotón en la mochila mientras sonaban las CSS. Y el melocotón botando, plom. plom. plom.
- La pancarta del concierto de Antònia Font: "Un llapis d'Ikea, un pistatxo, wuaa yeah!". ¿Alguna vez he explicado que yo vi a A.F. hace unos 5 años en concierto en Mallorca? cuando nadie los escuchaba...
- Encontrar un sitio para hacer pis que no oliera a pis.
- Que Los Planetas tocaran la de santos que yo te pinté demonios se tienen que volver.
- Los conciertos.
- Las tres únicas estrellas que se veían y que nos comimos alcanzándolas con los dedos y llevándonoslas a la boca, práctica que iniciamos hace dos veranos.
- Volver contigo a casa.


Rectifico, ya no cierro el blog

Ya sé que esto no es serio. ¿O sí?

¿Cómo me voy a ir después de 5 años? pero si no me cuesta nada actualizar. Si esto ya escribe solo. Eso sí, esta noche me voy de nuevo unos días fuera.

Ayer murió Sergio Algora, cantante, poeta y compositor. Yo lo conocí por La Costa Brava. Me lo dijo Sofía por sms. Una pena de las grandes. Era muy joven. Él si era un verdadero gigante. No me cansaré de cantar tus canciones mientras pasa la procesión de semana santa por mi calle.

Adiós con el corazón

Después de pensarlo durante unos meses, creo que lo tengo claro y dejo este blog que me ha acompañado durante casi cinco años ya. No ha pasado nada malo, bueno sí, ha pasado algo, que ya no me ilusiona el proyecto. Eso quiere decir que si vuelve a ilusionarme, volveré. Tampoco sé si seré capaz de no escribir aquí, porque ya es como una costumbre.

Me da pena dejar a Paola, o a memoria, así, abandonaditas, porque para mí estos años y este blog han sido muy importantes.

Me gustaría dar las gracias a los que me leéis desde hace tiempo, también a los nuevos, sois gente increíble y peculiar, me habéis dado mucho.

Un abrazo enorme a todos y a todas.

Hasta la próxima!

(qué frío, no sé como despedirme...)

melancoisla nº2: Si te escribes una carta



Me he levantado pronto y he desayunado fuera. Medio bocadillo de jamón dulce, mi preferido desde una tarde que me supo a gloria.

He leído la prensa por encima.

He limpiado el balcón porque estaba lleno de cagadas de paloma. Mi abuelastro siempre dice que las palomas son como ratas con alas. Yo las odio desde hace año y medio. De pequeña me encantaba darles de comer. Mis padres me llevaban los domingos. Me ponía el chupete hacía un lado, como cuando te molesta el bolso, y abría el paquetillo de alpiste.

Por la tarde ha venido mi padre con una especie de tabla llena de pinchos para ponerla en la repisa donde se posan las palomas. Espero que no se hagan daño, no es mi intención, sólo quiero que el cortejo lo hagan en otro sitio que no sea mi balcón y que no me despierten a las cinco de la mañana con sus arrullos y aleteos. Supongo que serán listas y al ver los pinchos se irán, a no ser que sea un palomo faquir. Por lo visto, el macho, después del apareamiento aplaude dos veces en el aire. A partir de ahora yo también voy a aplaudir. Me parece bonita la idea.

Luego he estado en la biblioteca. He escogido unos cuantos libros pero esta vez no he tenido suerte, ninguno me ha interesado. Me ha decepcionado mucho Nocilla Dream de Agustín Fernández Mallo. Tanto rollo para no entender nada. Tal vez si fuera adolescente me gustaría. En la adolescencia se leen muchos libros sin entender demasiado bien lo que dicen. Es necesario.

Ya he acabado la biografía de Diane Arbus y un cómic, El martín pescador de Luís Durán. Necesito un libro ya, la semana que viene me marcho otra vez de vacaciones. Tal vez imprima el borrador de la primera novela que ha escrito una buena amiga.

Echo de menos que alguien me lleve en coche. Siempre conduzco yo. Quiero ver pasar el paisaje y que otro decida cuando adelantar, cuando no hacerlo, cuando frenar, acelerar, cambiar la marcha... esas cosas.

Le he pedido a Victoria una semana más para entregarle la carta en la que debo explicarme una cosa. Sólo sé que me la voy a escribir desde alta mar, en un barco. Pero no sé como empezarla: querida mía, amiga, estimada, hola... después de todo este tiempo... he decidido escribirte esta noche desde un barco que cruza el mar. Me gustaría que imaginaras un mapa y una nave diminuta que se mueve por la parte pintada de azul. Ahí estoy yo, o sea tú, o sea, nosotras, o sea, no sé.




Melancoisla


Melancoisla:

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada cuando se está lejos de Formentera.


He llegado tan limpia de todo. Me ha costado ducharme, yo quería conservarme en sal marina. Aún tengo granos de arena entre uña y carne.

Melancoisla por la playa, el tejado y la puerta de color verde que veíamos todas las mañanas desde el balcón.


Melancoisla de las carreteras vacías con faro al fondo.


Melancoisla por el mar. Sofía se ha llevado su color en los ojos. Nadar entre pestañas es arriesgado.


Melancoisla de la hora que nos duchábamos y salíamos a cenar con el pelo mojado y la ropa arrugada.


El corrector ortográfico no entiende mi melancoisla.