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Mostrando entradas de junio, 2009

I Love Pretérito Perfecto

Eran las 6.40 y empezaba a salir el sol en el aeropuerto. Dos chicos me han preguntado que cómo se iba a la ciudad. Les he dicho: "En bus". Uno de ellos me ha mirado el escote. Yo llevaba puesta una de esas blusas que según cómo te la abroches pasas de recatada a guarra en un sólo click. Lo cierto es que me cuesta bastante encontrarle el punto medio a dicha blusa. Ellos han contestado con otra pregunta: "¿Y en tren?". Y la verdad, lo de Renfe y el aeropuerto lo han cambiado tantas veces que ya no sé ni si llega el tren. "Mejor en bus" y les he señalado con el dedo uno que pasaba directo a plaza Catalunya. Me he ido.

Como era pronto, demasiado pronto para desayunar, demasiado pronto para volver a casa, demasiado pronto para llegar a ningún sitio, he aparcado el coche en la playa de la Nova Icària y he salido a dar una vuelta. Me he sentido algo extraña porque desentonaba, sólo pasaba gente corriendo en mallas y jubilados en bañador. Un tipo de público …

I Love soledad veraniega

He visto a un motorista dudar un segundo a unos 100 km/h. Un estornudo. El motorista ha estornudado y ha girado la cabeza a un lado.

También he pasado por debajo de un puente en la autopista. Lo cruzaban dos personas, pero no sé hacia donde iban. ¿Alguien ha cruzado alguna vez el puente que hay sobre la autopista? No sé adonde lleva, no sé qué tipo de soledad hay ahí arriba. Tal vez una no muy diferente a la de los coches que lo cruzamos por debajo. Una de mirar por la ventana sin pensar en nada, de matar a un mosquito en el ascensor o de enviar mensajes para quedar. Una soledad común, normal y corriente.

Esta canción de Joan me recuerda al camino de ida y vuelta de la playa hace un par de años escuchando el mp3. Se han hecho tantos videoclips imaginarios desde que existen auriculares.

Mañana se va mi prima de 11 años a Formentera con mis padres y está aquí. Está tan nerviosa que ni se fija en lo que escribo. Se acaba de mirar al espejo con la maleta al lado. Se mira y se troncha de…

I Love Insomnio feliz

He vuelto para escribir un poco. Voy con una de esas braguitas que tenemos las dos iguales, las de tira fina de Haloween, y con una camiseta de esas que regalan por comprar ochocientos dan-ups de melón. El atuendo veraniego de estar por casa me fascina. Me estoy bebiendo una cerveza, una A.K Damm, la que nos ponen en nuestra pizzería preferida, la de las paredes blancas y persianas verdes, la de los mejores tagliatelli del mundo. Los tagliatelli divinos. No tengo sueño, pero es un insomnio feliz, de contenta que estoy por todo.

Acabo de escribirme un par de mensajes con Eva. Se me olvidó contarte que el estallido de amor por Eva durante mi verano de los doce casi trece años fue montada en la zodiac que bajaba mi padre a la playa por entonces. En esa barca se metía hasta el perro. Eva vino aquel verano más alta, más rubia y más todo, con sus 15 años cumplidos en invierno. Me noté por primera vez el corazón en el estómago aquella mañana en la barca, cuando la observaba con el pelo moj…

I Love Aserrín Aserrán

Ya llega el buen tiempo/
mañana empiezo mis vacaciones/
aserrín aserrán/
dos meses serán.





- Tiramos el tatami y compramos una cama de la que hay que dar un salto para bajarse.

- Están haciendo obras en la calle y el campamento base de los obreros está justo delante de casa. El tatami pasó de estar apoyado en los contenedores a aparecer dentro del campamento base de las obras. "¡Uala, pero si es nuestro tatami!"

- Los obreros se han quedado con el tatami y nosotras lo vemos todas las mañanas al lado de la excavadora.

Qué cosas. Parece un secuestro, pero no lo es.






I Love Ensaladilla

A veces, cuando llego a casa, me equivoco de mando a distancia y le doy al botón del mando del parking del trabajo. Imagino la puerta del garaje abriéndose allí, solitaria, sin ningún coche delante. Pero es imposible, claro, que se abra. Demasiada distancia. Es como pensar en alguien que sabes que no piensa en ti. Es una equivocación, es un error. Y no hablo de pensamientos románticos, ni mucho menos. No nos confundamos, que siempre se tiende a lo fácil, joder. Es una pérdida de tiempo equivocarse de mando a distancia. Las moscas se acumulan en la sombra, los niños tiran petardos para espantarlas.

Lo curioso de trabajar tan cerca de la playa es que cuando sales al mediodía cansada, la gente va en bañador y con la toalla al hombro por la calle, como si nada. Pero bueno, no me quejo, a mí me falta bien poco para llevar también esa vida playera.

I Love Gazpacho

Algunas cosas que me gustan de este tiempo veraniego:

- La hora de tirar la basura. - Cenar en el balcón. Ver la tele desde el balcón. - Bañarme en la piscina. - Ponerme espuma en el pelo.
Ahora voy a explicar por qué me gustan esas cuatro cosas. 
- La hora de tirar la basura, tanto en casa de mis padres como en la tuya. La calle está silenciosa y sólo se oyen mis chanclas en la acera.  Es una hora que flota, no hay nada más que hacer. Tirar la basura, eso es todo. Para alguien que duda casi tanto como yo es importante tener muy definidas las tareas. 
- Cenar en el balcón y luego girar la silla y ver la tele. Se iluminan las caras, los mosquitos revolotean y recuerdo lo bueno que fue aquel concierto de Pietra.
- Bañarme en la piscina. Hemos descubierto la hora a la que no hay ningún vecino y podemos bañarnos solas. En una piscina comunitaria la soledad es un tesoro. Es la hora de la comida. Nadas y cuando sacas la cabeza del agua oyes los cubiertos de los vecinos en los platos. Platos blancos…