I Love Pretérito Perfecto




Eran las 6.40 y empezaba a salir el sol en el aeropuerto. Dos chicos me han preguntado que cómo se iba a la ciudad. Les he dicho: "En bus". Uno de ellos me ha mirado el escote. Yo llevaba puesta una de esas blusas que según cómo te la abroches pasas de recatada a guarra en un sólo click. Lo cierto es que me cuesta bastante encontrarle el punto medio a dicha blusa. Ellos han contestado con otra pregunta: "¿Y en tren?". Y la verdad, lo de Renfe y el aeropuerto lo han cambiado tantas veces que ya no sé ni si llega el tren. "Mejor en bus" y les he señalado con el dedo uno que pasaba directo a plaza Catalunya. Me he ido.

Como era pronto, demasiado pronto para desayunar, demasiado pronto para volver a casa, demasiado pronto para llegar a ningún sitio, he aparcado el coche en la playa de la Nova Icària y he salido a dar una vuelta. Me he sentido algo extraña porque desentonaba, sólo pasaba gente corriendo en mallas y jubilados en bañador. Un tipo de público muy restringido. Eran las 7:2o de la mañana y un rayo de sol rozaba la arena sin posarse del todo. He decidido que ya que estaba allí me quitaba las sandalias, que ya que estaba probaba el agua. Estaba fresca y limpia. No había nadie más peligroso que yo.

Me he dirigido a un Mc Donalds en el que ponía "abierto las 24 horas", pero al entrar me han dicho que estaba cerrado. ¿Me he perdido algo?

Los chiringuitos también lo estaban. Las mesas atadas con cadenas. Las pizarras escritas anunciaban paella y fideuà del día anterior. Yo sólo quería un café.

He vuelto al coche y me he quedado un rato observando un trozo de playa, dos bancos de cemento, un árbol y el mar casi de cemento también. De vez en cuando pasaba algún corredor. La gente realmente se levanta para ir a correr. He abierto un libro. Lo he cerrado.

He encendido la radio y he odiado a todos esos locutores de flaixfm y suputamadre. Me caen gordos, qué se le va a hacer.



** Escuchando la canción he recordado los problemas que solía tener para entender las letras de Los Planetas. Por eso, durante años, en la parte de la canción que dice "si me acuerdo me duele todavía", yo cantaba "si me acuerdo me duele la barriga". Qué hartón de risa al descubrir la verdadera letra. **




I Love soledad veraniega

He visto a un motorista dudar un segundo a unos 100 km/h. Un estornudo. El motorista ha estornudado y ha girado la cabeza a un lado.

También he pasado por debajo de un puente en la autopista. Lo cruzaban dos personas, pero no sé hacia donde iban. ¿Alguien ha cruzado alguna vez el puente que hay sobre la autopista? No sé adonde lleva, no sé qué tipo de soledad hay ahí arriba. Tal vez una no muy diferente a la de los coches que lo cruzamos por debajo. Una de mirar por la ventana sin pensar en nada, de matar a un mosquito en el ascensor o de enviar mensajes para quedar. Una soledad común, normal y corriente.

Esta canción de Joan me recuerda al camino de ida y vuelta de la playa hace un par de años escuchando el mp3. Se han hecho tantos videoclips imaginarios desde que existen auriculares.

Mañana se va mi prima de 11 años a Formentera con mis padres y está aquí. Está tan nerviosa que ni se fija en lo que escribo. Se acaba de mirar al espejo con la maleta al lado. Se mira y se troncha de risa. Son sus primera vacaciones casi sola.






I Love Insomnio feliz





He vuelto para escribir un poco. Voy con una de esas braguitas que tenemos las dos iguales, las de tira fina de Haloween, y con una camiseta de esas que regalan por comprar ochocientos dan-ups de melón. El atuendo veraniego de estar por casa me fascina. Me estoy bebiendo una cerveza, una A.K Damm, la que nos ponen en nuestra pizzería preferida, la de las paredes blancas y persianas verdes, la de los mejores tagliatelli del mundo. Los tagliatelli divinos. No tengo sueño, pero es un insomnio feliz, de contenta que estoy por todo.

Acabo de escribirme un par de mensajes con Eva. Se me olvidó contarte que el estallido de amor por Eva durante mi verano de los doce casi trece años fue montada en la zodiac que bajaba mi padre a la playa por entonces. En esa barca se metía hasta el perro. Eva vino aquel verano más alta, más rubia y más todo, con sus 15 años cumplidos en invierno. Me noté por primera vez el corazón en el estómago aquella mañana en la barca, cuando la observaba con el pelo mojado y el salvavidas naranja. A la lancha se le levantaba el morro y daba saltos sobre las olas, parecía que de un momento a otro, entre la velocidad y mi emoción por Eva, íbamos a salir volando hasta a la luna por lo menos. No hubo agosto con más besos imaginados que aquel.

Me gustan mucho nuestras conversaciones en la piscina, todo lo que me cuentas mientras nos pensamos bien lo de mojarnos el pelo o no. A veces no sé si son cosas ciertas o inventadas, pero da igual, todo lo que me explicas me suena a cuento bonito. Como por ejemplo eso de que ganaste una medalla jugando a basket y que tú nunca entrenabas con chándal porque te parecía cutre, que entrenabas en vaqueros rotos. Presiento que siempre tendrás algo que me sorprenda.

Mañana nos vamos, espérame a la 1 en el parking, te paso a recoger, comemos cuando lleguemos y por la tarde podemos ir a la playa. Mi madre me ha estado dando instrucciones toda la tarde, que si en la nevera hay leche, que si ha dejado mantequilla, que si las chanclas están en tal sitio... como si nos fuéramos a 10.000 años luz. Me encanta ese rollo de las madres.

I Love Aserrín Aserrán




Ya llega el buen tiempo/

mañana empiezo mis vacaciones/
aserrín aserrán/
dos meses serán.





- Tiramos el tatami y compramos una cama de la que hay que dar un salto para bajarse.

- Están haciendo obras en la calle y el campamento base de los obreros está justo delante de casa. El tatami pasó de estar apoyado en los contenedores a aparecer dentro del campamento base de las obras. "¡Uala, pero si es nuestro tatami!"

- Los obreros se han quedado con el tatami y nosotras lo vemos todas las mañanas al lado de la excavadora.

Qué cosas. Parece un secuestro, pero no lo es.






I Love Ensaladilla

A veces, cuando llego a casa, me equivoco de mando a distancia y le doy al botón del mando del parking del trabajo. Imagino la puerta del garaje abriéndose allí, solitaria, sin ningún coche delante. Pero es imposible, claro, que se abra. Demasiada distancia. Es como pensar en alguien que sabes que no piensa en ti. Es una equivocación, es un error. Y no hablo de pensamientos románticos, ni mucho menos. No nos confundamos, que siempre se tiende a lo fácil, joder. Es una pérdida de tiempo equivocarse de mando a distancia. Las moscas se acumulan en la sombra, los niños tiran petardos para espantarlas.

Lo curioso de trabajar tan cerca de la playa es que cuando sales al mediodía cansada, la gente va en bañador y con la toalla al hombro por la calle, como si nada. Pero bueno, no me quejo, a mí me falta bien poco para llevar también esa vida playera.

I Love Gazpacho



Algunas cosas que me gustan de este tiempo veraniego:

- La hora de tirar la basura.
- Cenar en el balcón. Ver la tele desde el balcón.
- Bañarme en la piscina.
- Ponerme espuma en el pelo.

Ahora voy a explicar por qué me gustan esas cuatro cosas. 

- La hora de tirar la basura, tanto en casa de mis padres como en la tuya. La calle está silenciosa y sólo se oyen mis chanclas en la acera.  Es una hora que flota, no hay nada más que hacer. Tirar la basura, eso es todo. Para alguien que duda casi tanto como yo es importante tener muy definidas las tareas. 

- Cenar en el balcón y luego girar la silla y ver la tele. Se iluminan las caras, los mosquitos revolotean y recuerdo lo bueno que fue aquel concierto de Pietra.

- Bañarme en la piscina. Hemos descubierto la hora a la que no hay ningún vecino y podemos bañarnos solas. En una piscina comunitaria la soledad es un tesoro. Es la hora de la comida. Nadas y cuando sacas la cabeza del agua oyes los cubiertos de los vecinos en los platos. Platos blancos, imagino. Y alrededor está la ciudad, con los coches y los frenazos,  los cines, los frankfurts, las tiendas de ropa con el aire a 19 grados, el videoclub que no cierra nunca... Luego nos hacemos unos tagliatelli en 10 minutos y listas.

- Ponerme espuma en el pelo y no usar secador. Lo peor de llevar el pelo largo es el secador, pero en verano no hace falta porque se seca solo.

Y básicamente estas son las 4 cosas que quiero celebrar hoy.