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Mostrando entradas de septiembre, 2009

Microvacaciones

Lo bueno de trabajar cerca del mar es que puedes tomarte unas microvacaciones de un par de horas y comerte una paella a pie de playa, disfrutar del sol de finales de septiembre, celebrar lo que sea, beber un par de copas de vino blanco, comerte un bizcocho de arándanos y luego volver al curro nueva, como recién estrenado junio. Y ya está, no hay que darle más vueltas, mañana no seremos ni mejores ni peores. Lo que realmente importa es lo importante.

Por cierto, estoy pensando en cambiar el diseño del blog de nuevo, es que me canso. ¿Alguna idea?

Descubriendo nubes

Nubes de tipo Altoestratos, creo. He intentado rescatar fotos de cielos dentro de mi disco duro, pero la verdad es que tengo pocas.

Ayer estaba corrigiendo tan tranquila, cuando escuché en la radio que se había descubierto un nuevo tipo de nube: las asperatus. Y ya me distraje. Claro, las nubes también están clasificadas. Si tuviera tiempo y un poco de suerte, llenaría una libreta con fotografías de nubes y las clasificaría -como en un herbario pero en nubario-, y digo lo de un poco de suerte porque me temo que casi todas serían de los tiposaltostratos y estratos. En cambio, me costaría muchísimo encontrar cirrocúmulos y estratocúmulos.

El tema de las nubes da para llenar un blog entero, otro Hotel Melancoisla. Este podría llamarse"Observatorio algodón". Sería un observatorio de nubes dónde trabajarían varios expertos, aislados, por supuesto. Aislados para no contagiarse de la realidad exterior y poder seguir viviendo en las nubes.

Escribiendo esto recuerdo que el primer li…

Ya hemos descubierto para qué usan los obreros el tatami

Esta cama es demasiado alta, pero la otra era demasiado baja. La antigua cama ha acabado en el campamento base que tienen los obreros justo delante de la portería.

Están levantando la calle que cruza con la nuestra y van a hacer las aceras más anchas, cosa que como peatona agradeceré, me pone nerviosa ir en fila india, sobre todo con el carro de la compra (de 4 ruedas), pero que como conductora sufriré porque no podré dejar el coche en doble fila con los intermitentes puestos (4 intermitentes, también) ni medio minuto.Los obreros rescataron el tatami del contenedor y lo desmontaron. Las (4) tablas las utilizan para dormir la siesta y para comer. Duermen y comen muy a gusto, se nota. Desde el balcón se ve que comen y duermen plácidamente. Disfrutan mucho comiendo y durmiendo en nuestro tatami. Comer y dormir en el tatami es lo que más les gusta de la jornada de trabajo. Como la cama que tenemos ahora es muy alta en comparación, he soñado que me daba la vuelta y me caía por un precipici…

Últimos días de verano

El jueves estuve bañándome en una playa a las siete y media de la tarde. En la del fantasma de mi perrita negra. Ya hablé de ese lugar hace un tiempo. Le gustaba nadar, jugar con los cangrejos y mover las patitas en el aire cuando la sacabas del agua. Era una perrita persona. Allí, nadando y siguiendo el reflejo del sol me sentí muy lejos de todo. Salvada. Pensé en hacer una foto pero no la hice porque me daba pereza salir del agua. Y también porque las fotos que pienso nunca salen, las que hago siempre son diferentes a las que tengo en la cabeza. Cuando inventen una entrada usb directa al cerebro y se pueda conectar la cámara, entonces saldrán las imágenes que yo quiero. Al día siguiente pensé en hacer otra foto pero tampoco pude. El agua estaba muy plana y salir hubiese sido tirar el tiempo, perder el momento, desperdiciarlo todo. En cambio, esta mañana sí he hecho fotos de nuestra sombra en la piscina. También quería que Carol me grabara nadando -no me he visto nunca- pero ha …

Poema urgente de cinco minutos para los gigantes con ojos de color verde y también marrón oscuro

Para C.B.


No todo el mundo puede ser un superhéroe.

Los superhéroes necesitan gigantes
manazas y desgarbados
que lloren en un rincón
A escondidas
Aunque eso tampoco pueden,
son tan grandes,
siempre hay alguien que los descubre

les sobresale un pie,
la cabeza,
inundan el barrio con
sus lágrimas
y sufren insomnio día tras día.

Pero tienen algo
un secreto
frágil
valioso
tienen a su chica
al otro lado del teléfono
y un auricular repleto de besos.

Ahora sí tengo melancoisla de la buena

Se acabaron las siestas en los hoteles y que todos los días sean sábado o viernes. Se acabaron las vacaciones.

Lo he contado una vez, dos veces, hasta tres.

Hoy va la cuarta.

El día que mi madre me descubrió la palabra melancolía

Principios de octubre. Se acercaba mi cumpleaños. Ya no más playa. Yo escuchaba en mi radiocassette de doble pletina la música que nos había acompañado durante todo el verano. Mi habitación de entonces era interior. Me gustaba asomarme a la ventana y soñar con un patio de luces mejor, un patio recién pintado de blanco y con un árbol dibujado que subiera por la pared y alargara sus ramas hasta tocar todas las ventanas. Mi teoría era que la vecina del primero tenía ventaja porque podía salir a dar vueltas por el patio y que incluso podía montarse allí una especie de terracita interior con toldo antes, un chill out ahora. Me gustaba imaginar largas carreras circulares en bici allí abajo.

Lo cierto es que el patio era gris y más gris y aún más gris, ¿nadie más le ve…