Una promesa



Cuando ya había escrito este post, me he dado cuenta de que podía cantarlo, así que he hecho una canción express, en cinco minutos, improvisando. La he grabado con el iPhone del tirón, porque además me ha pillado fuera de casa...

Para escuchar la canción pincha aquí.


Si alguna vez regalo un anillo que me comprometa, me gustaría que fuera de plata. Colgarán de él las raíces que lo unían a la Naturaleza, estará recién nacido. Yo misma lo habré arrancado con mis manos. Y si me hiero y me hago sangre, porque los anillos están muy metidos adentro, en la tierra, mejor, muchísimo mejor, así será como los pactos que hacíamos de pequeñas, los que los padres solían prohibirnos…
Llevará una piedra preciosa que cambiará de color constantemente, por eso nadie podrá describirla. Estará medio viva, tendrá alma. Brillará de forma especial durante las primeras horas de la mañana. Si estás despierta podrás comprobarlo. Me gustaría que se llamara como el ámbar, o sea, que se llamara ámbar.

En el interior del anillo haré grabar la siguiente frase: Conmigo no te vas a aburrir.

De celebración




El vídeo da una pista sobre lo que a partir de mañana voy a celebrar por todo lo alto. Subidón, subidón. Lo siento, no puedo evitar estar contentísima, con unas ganas de salir mañana y bailar como una posesa... en fin, cuestiones muy profundas.

Hoy ha sido un día de despedidas emotivas, los niños saben mucho de eso. Te escriben cartas preciosas, te regalan pulseras hechas a mano de esas que no te puedes quitar nunca una vez puestas, te cantan canciones, te abrazan llorando como si se acabara el mundo, etc.

Me quedo con algo que me ha dicho una de mis alumnas de los cursos de infantil, a los que les suelo cantar una canción que habla sobre una avioneta que veo pasar por la ventana. Es una canción les encanta, digamos que es mi hit. La niña, que hoy celebraba su sexto cumpleaños, se me ha acercado y me ha dicho:

- ¿Sabes qué? Creo que el otro día estuve cerca de tu casa porque miré por la ventana y pasaban muchos aviones.

Me fascina esa visión que tienen los niños sobre el mundo, tan natural y sencilla.

Por cierto, los profesores de la escuela concertada estamos puteados. De nosotros nunca se habla. Ganamos menos que los maestros de la pública, hacemos más horas, pero nos van a recortar el sueldo un 5% igual que a ellos. ¿Es justo?

Y ahora es cuando decís, no os quejéis, que tenéis muchas vacaciones... bla bla bla. Y yo os contesto: la carrera dura tres años, ya estás tardando, si tan chollo te parece, hazte maestro...




Las chicas de las canciones


(Vídeo de Nixon en los conciertos de Radio 3, cantando "Inditex")


Vuelvo a no tener tiempo. No iba a escribir nada en el blog, pero escuchando el segundo disco de Francisco Nixon me he puesto muy contenta, he visto el mundo de otro modo. Tampoco de una forma como para intentar convencer a nadie, pero a mí me sirve.

Y estaba pensando que las chicas que salen en las canciones de Nixon me fascinan. Son las del barrio, las que ves en el autobús, en el supermercado, llamando al interfono, sacando las llaves del bolso, paseando por la calle, llevando las sandalias de moda como las demás, trabajando en sitios normales. No las entrevistan en ningún sitio, no salen en la tele, pero son intocables, respiran a años luz de ti, en un lugar muy muy lejano, y te haces súper fan de ellas. Decidido: están en un pedestal. Tienen un pelo precioso, el mejor del mundo... y sólo por verlas te levantas todas las mañanas y vas a trabajar, qué importa si estás puteada/o si ves a una de las chicas que salen en las canciones de Nixon. Bueno, y si la tienes en casa, ya ni te cuento.

Pues nada más. Quería comentarlo porque luego estas cosas se me olvidan y a mí me parecen importantes. Algún día me gustará releer el blog y recordarlas.


Pero es la verdad



Me encanta el perrillo que sale en este vídeo, que es el de una de mis canciones preferidas de Madonna, o eso es lo que digo por los bares.
¿Será el disparo?

Me he despertado de la siesta muy mal. Eso pasa con las siestas. Te estiras tan ricamente, te duermes mirando la ventana desde la cama, y tienes un sueño en el que aparece un perro al que no conoces, pero luego te das cuenta de que sí, de que es un perro que tuviste un tiempo en casa, cuando eras pequeña, un perro que no era tuyo. Le tomé mucho cariño a ese chucho en pocos días.

Te despiertas y te sientes fatal, más cansada que antes.

He salido al balcón y he cogido un libro de la estantería, un libro que leí hace tiempo y del que no recuerdo los detalles, pero sí la historia. No es mío, es de Blenk. Es su novela preferida, de esa autora, por lo menos eso es lo que dice por ahí, por los bares. Sus anotaciones me han guiado durante la lectura, comentarios cortos y directos, del tipo, me encanta, bello, brutal. Algunas frases estaban subrayadas y yo las he leído hasta tres veces.

Todos los días, todo el tiempo, Carol está muy guapa, con los pómulos marcados, los labios gruesos, los ojos verdes, y esos rizos que no se podrá estirar jamás en la vida. Mi madre me enseñó a valorar ese tipo de melena cuando yo era adolescente. Siempre que veía a una chica de pelo rizado me decía: mira qué pelazo.

He aporreado el piano y me he bebido una cerveza light. Qué mierda de cerveza, ¿no? En verano todo es bajo en calorías. Dejé las clases de piano este año, no me despedí ni de la profesora. Fue extraño, después de todo, le había escrito unas cuantas cartas de amor imaginarias, pero es que me daba tanta pereza decirle que me iba. Seguí pagando, eso sí. No sé, tal vez esto es muy feo, decir que le seguí pagando, pero es la verdad.



Ahora quiero una moto, pero me conformo con una guitarra nueva




Sentir cómo acelera y volar a una velocidad indecente por la Diagonal, además de una temeridad, también es

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaAAAAAAAAHHHHHHHHHH

O te agarras,
o sales volando.
Tú misma. Eso me dijo.
Vaya que si me agarré.

La de la fotografía es la nueva moto de alguien con quien me llevo muy bien. Ayer me invitó a comer a su casa. Comprobé que, en efecto, conduce como una puta cabra. Es una persona a la que me alegro un montón de haber conocido. Nos comprendemos, que ya es mucho.

Decidí que quiero comprarme una moto para que Carol clave sus tetas en mi espalda como las clavé yo ayer. Vamos que nos vamos.

He estado muy ocupada esta semana y no he tenido ni un momento para el blog. Por suerte, ya he acabado todo lo que tenía que hacer y soy libre.

Ayer estuvimos Carol y yo en la segunda fila del concierto que dio Cristina Rosenvinge en Luz de Gas. Íntimo y frío a la vez, curioso. Una noche rubia como ella. Tocó algunos de los temas que van a formar parte de su próximo disco. Muy buenos. En el concierto, se daba la oportunidad al público de hablar y preguntarle algo a los músicos. A mí me recordó un poco al formato del programa "Tengo una pregunta para usted". Nosotras queríamos decirle que el día que envejezca se acabará el mundo, pero nos cortamos.