1124. ¿Estás embarazada?





Hoy he tenido un momento de felicidad en clase. Tengo muchos, pero el de hoy ha sido de conexión total con los niños, la música, la mañana y el universo entero. Mis alumnos de sexto se estaban examinando de una canción en flauta y todos habían estudiado un montón, incluso los que no suelen hacerlo, y estaban sacando buena nota. Mientras los escuchaba uno a uno, yo miraba por la ventana las copas de los árboles y el cielo, y el sol de otoño que se filtraba entre las hojas e iluminaba algunas de las partituras. No los miro cuando tocan porque se ponen nerviosos. Siempre que tengo un momento así, de calma y de estar todo bien, se me viene a la cabeza la misma persona. He debido poner cara de flipada porque una alumna ha levantado la mano y me ha dicho, "¿Estás muy contenta? y se ha reído un poco. Pero lo ha preguntado muy educadamente. Y yo le he dicho "Sí, mucho!" Y me ha vuelto a preguntar, "Estás embarazada y lo has sabido hoy?" Casi me meo de la risa. Y les he contestado haciendo algo con las manos que ellos suelen hacer mientras dicen "me parto, me troncho y me mondo", y nos hemos reído todos. Les he dicho que, en realidad, estaba contenta porque habían estudiado. Era la verdad.

Mis alumnos siempre me preguntan si tengo novio, si quiero tener hijos, si vivo con alguien. Chafarderos.

Ahora mismo no necesito nada más. Buenos ratos, recuerdos y días nuevos.

1121. Marineros



Me han dicho esta frase hoy:

"A veces el tren equivocado te lleva a la estación correcta."

Pertenece a la película Lunchbox. Viendo el trailer me he acordado muchísimo de mi fiambrera. La tengo en un armario. Aunque la odié durante mucho tiempo, ahora la guardo con cariño. Mi fiambrera fue durante largos meses mi única compañía durante dos horas, a veces dentro del coche, a veces dentro de una clase, a veces en un parque. No es nada que no se pueda soportar, lo sé, pero para mí suponía una especie de soledad envasada, pero soledad mala, de la que no te hace crecer, al contrario, de la que te hace menguar y menguar hasta convertirte en un hormiguita. Como yo no quería que fuera así, luché contra ello, de diferentes modos, a veces revolviéndome inútilmente, pero era necesario.

Hoy, precisamente hoy, toma mucho significado para mí la frase de la película. En realidad no existen los errores ni las equivocaciones, siempre llegas a algún lugar habitable si lo quieres.

Hoy quiero recorrer muchos kilómetros en coche, con alguien que quiera compartir conmigo el volante y el cambio de marchas. Lo haré realidad porque lo quiero. ¿Cuál es el impedimento?

Parece que querer es el tema de hoy.

Puede que ahora escriba mal en todos los idiomas menos en uno... el que está dentro, el previo, el que aún no es palabra.

Hoy estoy feliz.


Me encantan los marineros. Marinero no es un disfraz de Halloween, ¿no? Qué pena. Tendré que esperar al carnaval, aunque ya me disfracé una vez de marinero, pero puedo repetir. Tantos marineros como puertos. Yo, de marinero, me llamo Sailor.





Lana Del Rey - Blue Velvet (Full Music Video) from Pop Labyrinth on Vimeo.

1119. asuntos





Sé que estoy pasando página cuando "el asunto en cuestión" no es lo primero en lo que pienso al despertar. Hoy me ha pasado. No me he acordado hasta pasadas unas horas. Y me he sorprendido a mí misma. ¿Habrá sido casualidad? ¿O es real? Sea o no sea, está bien de todos modos. Estoy bien sin y con.

Ayer escribí mi primer post en inglés. Es un ejercicio de mis clases particulares. Me puse un poco romántica en clase. No sé qué pensará de mí mi profesora! Es algo así como que escribes en una lengua que no es tuya y dices lo que realmente es necesario.

With my stare I could build a long bridge for you... could to go anywhere you want. Probably, your desire would be far away, but I don't mind. My eyes only want to give you something.



 

1118. compañeros de pupitre



Todos nosotros, puede que lo único que estemos buscando sea un compañero de pupitre al que mandarle notitas mientras la profesora da la lección. Alguien que se ría de nuestras ocurrencias, que nos escriba palabrotas, que nos haga dibujos obscenos, que nos cuente quien le gustaba durante el curso pasado. Coincidir en un pupitre. Todos queremos que llegue una alumna nueva a clase mientras la vida nos va dando lecciones.

1116. un martes

Sirenas de ambulancias, persianas que se cierran, conversaciones irreconocibles de los vecinos.

A veces miraba balcones y ventanas... y decía, quiero vivir ahí, y se abría otra vida.

Si alguien piensa un día entero en besarte, ¿lo notas? Te despiertas diferente, tu paso es ligero y el pelo te queda mejor? Tienes el guapo subido? Recibir un mensaje que ponga "he pensado todo el día en besarte". Contestas con el emoticono del grito o con el de la bailaora? Es que ambos tienen su punto.

Ayer ahorré dos viajes de metro y me lo gasté en una cerveza. Hice 3,5 km en bici de ida y otros 3,5 de vuelta. Conté la diferencia, y me ahorré 50 céntimos. ¿Es esto ahorrar?

Ayer me encontré por el camino a ún montón de personas amables y simpáticas.
Gente feliz.


Spotify acaba de sugerirme esta canción: The wrote and the writ. de Jonnhy Flynn. Qué es writ!? Y Jonnhy Flynn? ¿Cuántas canciones hay en el mundo? Le preguntaré a mi profesora de inglés. Tengo una profe de inglés gratis. Soy súper afortunada.






1115. Caminos



Me siento bien. Creo que hace un par de semanas que entra mucha luz, y cada vez entrará más porque ya no estoy a oscuras. Pero voy a ser prudente.

Mi madre, hace cinco o seis meses, me hizo un dibujo con una rotonda, como las que tenemos que rodear con el coche, y me dijo que yo tomaba por costumbre dar vueltas y vueltas a  la rotonda sin decidir qué camino seguir. Hice una lista de caminos y luego seguí algunos, un poco a lo loco, porque si no era a lo loco, no me decidía. Creo que de momento he perdido el miedo a salir de la rotonda y a que no me guste la calle, porque todas llevan a alguna parte y se puede rectificar. Aunque bueno, hay ratos del trayecto un poco coñazos, pero luego viene otro tramo bueno para poner música y bajar las ventanillas y que se te enrede el pelo.


Hoy estaba en el colegio y con los niños hemos cantado una canción nueva sobre nubes, peces, patos y árboles que crecían. Ha sido bonito. He hecho cuatro grupos y cada uno representaba un fragmento de la canción. Me meto mucho en el papel de las nubes y los árboles.

Estoy en el sofá y desde aquí veo una luna que parece llena. Nunca había tenido un sofá desde el que se viera. Hoy me he despertado y tras los cristales he visto la luna y el sol, y me ha parecido curiosa esa dualidad, la noche y el día a la vez.

Acabo de ver Tomboy. Cuenta la historia de una niña, Laure, que se muda a una casa nueva y los amigos que hace allí creen que es un chico y lo tratan cómo tal. Ella misma se inventa su nuevo nombre: Michael. Pero llega un momento en el que la situación es insostenible y tiene que pasar algo que la desbloquee. Me ha gustado mucho.

Tengo un tic en el párpado derecho, de esos que sólo te notas tú.




1114. Mosaicos


El sol y la brisa que seca mis sábanas proviene de muchos lugares distintos. Ilumina mi piel mientras tomo café.  Me encanta ese momento. Es parecido al amor.

Ayer me acerqué en bici hasta la Apple Store para cambiar un altavoz que no me funcionaba. Cuando llegué allí y me atendió el vendedor,  me di cuenta de que me había dejado el altavoz en casa. (Clic aquí)

Pero no me enfadé, disfruté tanto de mi paseo en bici que no me importó haberme dejado la cabeza en casa. Recorrí las calles de mi barrio, respiré el verdor de los árboles del Parc de la Ciutadella, atravesé el Paseo del Born y el mosaico de chicas-guapas-turistas con dudas sobre su inclinación sexual deseosas de una aventura con una española (yo), rollo Vicky Cristina Barcelona pero sin Bardem, me paré a escuchar frente a Santa María del Mar a una pareja de músicos callejeros, él y ella, que tocaban la guitarra y cantaban, luego me metí por callejuelas para esquivar a la gente y subí hasta Plaza Catalunya. Fin de mi trayecto.

Mientras tanto, mi altavoz en casa, pasando el rato en la estantería. El destino quiso que fuera así.

1113. Le pasa a alguien más?




 
Estaba tendiendo la ropa en esta terraza que la suerte me ha dado, en este día espectacular de sol, en pantalones cortos otra vez, como de primavera, sábado 19 de octubre –mi santo–; estaba cambiando las sábanas y haciendo la cama con mucho amor, como si al pasar la mano por encima de un pliegue de la ropa estuviera dando algo de mí a algún ser vivo, vivo con órganos, sangre dentro, gestos faciales, ojos que se mueven, timbre de voz, infancia. He empezado a sentir tantas cosas (bonitas, buenas, no sabría cómo clasificarlas, pero no eran tristes) que me he puesto a llorar. Y he venido corriendo a escribirlo aquí porque creo que quiero recordarlo en un futuro. Me he sentido fuerte y elástica como boom boom boomer, como si pudiera abarcarlo todo con mis brazos. Como  google maps. O google earth. O google a secas.

Me va a venir la regla ¿no?


1112. Desayuno con diamantes


Esta noche he visto Desayuno con diamantes en el cine. Ha sido muy bonito verla en pantalla grande y en los cines Comedia, que eran mis preferidos cuando soñaba con cosas que luego se hicieron realidad. Me ha gustado salir del cine y volver a casa. Creo que me gusta volver más que ir. Porque cuando vuelves te llevas algo contigo. Además, hoy me sentía un poco perdida, así que la película encajaba mucho con mis sensaciones. Cuando he vuelto en el metro, en el vagón todo el mundo hablaba en inglés, era como seguir en el cine pero sin subtítulos. ¿Es posible que Barcelona esté siempre tan llena de turistas? En este momento de mi vida me gustan los turistas. Creo que sentirse rodeada de gente que va y viene te da aire. Es mejor que estar con vidas estáticas. Los ves contentos, con sus vasos del McDonald's, sus mapas, sus bolsas de ropa. Puede que yo me sienta un poco turista en mi propia vida.

1111. Cosas de

Cuando era una cría, mi madre me llevó de viaje por trabajo y nos alojamos en la habitación 111 de un hotel. Lo he recordado al escribir el número del post. Creo que aún estoy allí. Lo he sentido así. Fue divertido. Me encantaba cuando mi madre se me llevaba de roadmovie. Me gustaba verla conducir. Parar en las gasolineras, almorzar temprano, sentir el frío de la mañana al bajar del coche. Ser una niña con su madre. Yo siempre la vi muy aventurera y atrevida. Eso me encantaba de ella. Un día se lo diré. Puede que mañana le escriba un whasap diciéndoselo. Mama, ayer me acordé de cuando me llevabas de viaje en coche cuando era pequeña y me parecías muy aventurera. Me gustaba mucho. 

Eso le diré.

También recuerdo que me gustaba cuando me quedaba con mi padre (y mi madre se iba de viaje) y entonces me llevaba al cine. Mi padre era el que me llevaba a ver un montón de películas a los desaparecidos Cines Victoria de Barcelona. También era una aventura, en cierto modo.  Vi grandes pelis con él: Starwars, La historia interminable, Regreso al futuro, Los Goonies, E.T., Teen Wolf, Superman, etc. Un día de esos, al salir del cine, me enseñó a atarme los cordones mientras comíamos jamón en un bar que tenía mesas de madera. Qué curioso que nos acordemos tan bien de ciertas cosas. También se lo diré mañana.

El otro día vi en Fimin Terrados, está entretenida, es una película dedicada "a los que alguna vez se han sentido perdidos". Está hecha con 12.000 euricos. 

Soy muy fan de los terrados. Ahora tengo uno y a veces subo a mirar el cielo y las antenas. Me siento un poco como las protas de Wong Kar Wei cuando hago eso. 

También vi Barcelona, nit d'estiu. De ésta me esperaba mucho y al final me aburrí un poco con tanta secuencia tipo videoclip. A ver, es que creo que a veces se regalan un poco con las canciones, demasiado "ahora es el momento en el que tienes que emocionarte y pensar en tu vida y decir, sí! a mí también me pasa" ¿No se dan cuenta de que está demasiado preparado? ¿Por qué me doy cuenta yo? (Me estoy cayendo muy mal) Narra como en una noche suceden distintas historias de amor en la ciudad. El problema es que no me sentí identificada con ninguna. Pero hay que apoyar al cine autóctono. Tenéis que ver Mapa de una puñetera vez, sigue siendo la peli que más me ha emocionado últimamente. También me gustó mucho hace unas semanas Una pístola en cada mano, de Cesc Gay, Leonor Watling sale muy guapa.

Quiero ver una filipina de unos bailarines asesinos. Creo que era filipina.



¿Y qué, no pongo un vídeo ni nada? ¿Ni una foto?


MAPA (2012). León Siminiani from Loutinen on Vimeo.

1110. Cosas de los fin de cumple


El mejor brindis de cava es ese que se toma sola un cuarto de hora antes de despedir tu día de cumpleaños. Estaba pensando que tengo que volver a cocinar. Bueno, es que aún estoy situándome. No he tenido tiempo. Lo primero que me haré será suquet de rape.

Tres niños celebraban su cumple hoy, también; curiosamente, el rasgo común entre todos ellos es que son los despistados de la clase. Me he reído mucho a solas cuando me he dado cuenta. Yo también lo soy. Y mucho! Somos unos potrillos salvajes los cuatro.

Me han cantado el cumpleaños feliz cinco veces distintas, 125 voces diferentes. Esto no le pasa a todo el mundo, no?



1106. 9 de octubre.

Hoy he vuelto a sentir como amor. Ha sido al salir del gimnasio, mientras volvía a casa caminando. Me fascina esa hora en la que las tiendas bajan las persianas y el día acaba. Gente que toma una cerveza antes de irse a casa; una francesa que camina y habla con un grupo de franceses se te queda mirando de tal modo que piensas que va a preguntarte algo, o que te pareces a alguien que conoce de antes o que ha tenido un flechazo. Pueden ser tres cosas y escoges la última. 

En la peluquería, un chico barre el suelo. Planea hacer una peluca y robar un banco. 

En los edificios quedan algunas plantas de oficinas con la luz encendida. 

Pasa un taxi con una señora dentro y hay cuatro bicis ancladas en un Bicing. Una hoja seca cae de un árbol y mi paso la pisa y hace shhhis. Otoño. Se va el verano. 

En la acera de enfrente hay una mujer sentada en un banco. No sabes si llamarla mujer o chica. Es morena. Lleva el pelo recogido. Tiene un perfil bonito. Un perfil extraño. 

Dos mujeres salen del metro cargando con dos maletas Están de vacaciones. Están buscando su hotel con un mapa en las manos. Vienen del aeropuerto, después de tomar muchos cafés, abrir dos bolsas de patatas, aguas envasadas y cucharillas de plástico.

Subo a casa y salgo al balcón y la mujer sigue allí. ¿Espera a alguien? 

Decido hacerme una tortilla de patatas porque tengo hambre. Quiero poner música, pero depende de la que escoja existe el peligro de que todo este  amor se convierta en melancolía. 

Entro en mi refugio adolescente, me decido por  un disco de los Rolling Stones, porque sé que voy a silbar y voy a cantar mientras bato los huevos. No me voy a poner melancólica con ninguna canción de los Rolling Stones. Dejo la cámara grabando porque quiero estar ahí y en la cocina. Me voy a hacer la cena. 

Pienso en la chica del banco, en si seguirá esperando, pero no salgo a comprobarlo. Qué importa si está o no está. Es la chica del perfil griego, bello, extraño, y esta ya no es su historia, tiene la suya propia.

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1106. Día normal

Hoy ha sido un día muy normal. He planeado ir a la playa al salir del trabajo, pero me he entretenido en casa; he planeado acabar un trabajo, pero no lo he hecho porque tenía sueño. He planeado ir a nadar, pero me he estirado un poco, así en plan, diez minutos, y se ha convertido en una hora de semi-sueño. Estaba consciente, pero dormida a la vez. Creo que todo el rato pensaba en que eran diez minutos, sólo diez minutos. Me he hecho cous cous. Siempre que digo cous cous me acuerdo de Vogue Vogue de Madonna. Hoy he visto como unos niños de cuatro años flipaban tocando algodón. Creo que nunca lo habían tocado. Qué fuerte tocar algo por primera vez. De hecho, el juego era adivinar que había dentro de unos vasos de plástico, tapados por la parte superior con papel de plata, únicamente escuchando el sonido que hacían al moverlos. En uno había azúcar, en otro judías blancas, en otro botones y en otro algodón. También han flipado mucho con los botones. Los cogían y los comparaban con los de sus batas. Son listos, los niños. Luego, nos hacemos mayores y tontos.

1105. Tarde de nubes



El otro día, concretamente el domingo a mediodía, estaba fregando los platos y sentí como amor.  Fue en el momento en el que miré por la ventana y vi un destello del sol, tuve que apoyar la cabeza en el armario porque era una felicidad repentina y exultante. No se debía a una serie de sucesos o hechos que pudieran propiciar tal sensación; no había pasado nada especial; fue así, como un fogonazo. Como cuando sube el café y huele a hogar en invierno o a siesta en verano. Como cuando las cortinas se mueven con el viento y no ocurre nada más que eso.

Acabé de fregar los platos y salí a observar el cielo, que me parecía precioso. Mis sábanas se estaban secando al sol y la brisa las movía de vez en cuando, como se mueven los sueños, pero esta vez sin tener ninguno localizado y sin sentir la rayada del qué será. Yo digo que era amor porque era bonito, pero puede que fuera otro sentimiento. En un momento hice esta canción sin letra, sin pensar demasiado. No es gran cosa, pero existe desde esa tarde de nubes.

(Y no, no he conocido a nadie, porque es lo primero en lo que se piensa cuando alguien habla como fumada sobre nubes y cortinas.)







1102. ragazza sola

Ya todos los niños del colegio han sido mis alumnos durante algún curso y me parece emocionante. Los veo crecer, cambiar, convertirse en chicos y chicas a punto de despegar. 

Cuando se me ha ocurrido que podía comprarme Apple Tv y ver las películas de Filmin en la pantalla del televisor desde mi iPad y el iMac sin tener que llevar un cable HDMI de un extremo al otro, estaba recién duchada y con olor a jabón, el pelo revuelto y un poco húmedo. He vuelto a bajar corriendo a la calle, he cogido una bici y he pedaleado muy rápido hasta la Fnac. Una ventaja de estar sola es que no debo consultarle mis decisiones a nadie y puedo decidir y hacer lo que me venga en gana a la hora que sea. Es una gran terapia para mí, que soy indecisa e impulsiva a la vez. Ahora puedo ser impulsiva sin más. No es tan obvio cómo parece. Me refiero a que nadie sabe realmente lo que estoy haciendo. No tengo familia ni pareja que me espere -y que espere algo de mí- ni perros a los que pasear. Creo que no tener que dar nada, sencillamente estar contigo y punto, en tu espacio, puede ser relajante. 

Me he sentado en el sofá. He apagado las luces. No estaba a oscuras del todo porque por el balcón entraba la luz de una farola. Era una iluminación perfecta. La primera película que he visto en mi nuevo hogar me ha gustado muchísimo. Io e te, de Bertolucci. Justamente necesitaba una historia así. Creo que es bellísima. En el pasado me sentía un poco Lorenzo queriéndome encerrar para engañar a  la realidad, llevar una vida al margen de todos. Antes lo sentía. Ahora hace tiempo que no. Lo cierto es que no sentirse bien con el entorno es síntoma de no estar bien por dentro,  o eso creo ahora viéndolo de lejos. Me gusta el baile con Olivia en el sótano durante la última noche, con David Bowie cantando en italiano con la base de Space Oddity. En esa versión en italiano, la letra no tiene nada que ver con el espacio, pero me ha gustado mucho lo que decía. 

Dimmi ragazzo solo dove vai,
Perche' tanto dolore?
Hai perduto senza dubbio un grande amore
Ma di amorie e'tutta piena la citta,

Has perdido, sin duda, un gran amor, pero la ciudad está llena de amores. 

Es muy bonito. 

Los amores adolescentes son verdaderos. Están llenos de una verdad incomparable, por eso son verdad en sí mismos. 

He puesto una estantería en la terraza y mis cuatro plantas se sienten muy bien, son chiquitinas y casi no se les entiende al hablar. El rosal ha dado otra rosa. Esta vez blanca. A veces salen amarillas, otras veces blancas.

Hace viento y creo que va a llover.









1100. El reloj marca que pasan cinco minutos de las doce




Inés me habló de esa chica de la que estuvo enamorada. Le pregunté cómo sabía que era amor y no otra cosa. Parece una pregunta absurda, pero no lo es. Entonces me habló de pruebas irrefutables. Me dijo que sabía que lo era porque podría estar con ella trabajando en la cadena de montaje de una fábrica durante el turno de noche y parecerle el mejor lugar del mundo, sobre todo cuando la sirena indicaba el inicio de la media hora de descanso y saboreaban un sandwich vegetal de máquina, de los que parecen no caducar nunca, y el brillo de los ojos de la chica la despertaba para siempre. Sabía que era amor porque cuando veía desde el balcón el camión de la basura vaciando los contenedores imaginaba que con la chica sería similar a contemplar los puentes de París iluminados. 

Le dije que era una cursi -por lo del sandwich de atún con mayonesa.