1144. Gracias



Una persona (humana) me ha escrito dándome las gracias. Ha sido bonito y emocionante. Porque es el día de acción de gracias. Me gusta mucho el concepto de acción junto con el acto de agradecer. Nos lo podríamos copiar, no? Me encantaría poder estar con ella porque me apetece una comilona de esas en la que al día siguiente estás fatal del estómago, y porque en el sur de California hoy hace calor y puedes ir en manga corta.

Yo agradezco en el día de hoy estar aprendiendo a estar en la ola y bajo la ola.







Comilona.

1143. silencio con muchas capas




Hace mucho frío. Me gustaría llevar pasamontañas. En el Calzedonia se han agotado los leggins polares. En serio. No quedan en ninguna tienda de BCN. Y no tienen previsto recibir más. En el metro se está calentito. Con los microbios y los virus de los demás.

¿De dónde viene ese aire tan helado?  Por la tarde he tenido que coger una bici y llevaba tanta ropa que apenas podía pedalear. Pero he sido feliz montando con mil capas, abrigo, guantes y gorro. Montar en bici de pie como en E.T. Sin que nadie en el planeta supiera de mí.  Es parecido a mirar a los ojos y decir muchas cosas sin hablar. Hay bastante silencio.

Ya es Navidad.
















1140. cantar canciones mentalmente


Edward Sharpe and the Magnetic Zeros "Home" from Edward Sharpe on Vimeo.


Durante la media hora de recreo se acumulan distintos tipos de soledad.

En primer lugar está la soledad de los niños que no han hecho los deberes y se quedan en clase haciéndolos. No pueden ayudar a sus compañeros a ganar el partido de fútbol de esa mañana; no pueden incorporar nuevos pasos de bailes a esa coreografía que se están inventando para la hora de música; no pueden ser polis cazando malos durante media hora ni escapar en un descapotable que derrapa por la carretera siendo un caco.

En segundo lugar está la soledad de los castigados sin patio por haber subido corriendo las escaleras o haberlas bajado dando saltos llevándose por delante a una niña que ha acabado llorando o por haber pegado a su compañero porque no le dejaba el color verde. Los castigados sin patio reciben visitas de los que juegan. Se acercan a ellos, se miran, intercambian algunas palabras sin que las profesoras nos demos cuenta. Se pasan un cromo a escondidas.

En tercer lugar está la soledad de los niños que no saben con quién jugar. Dan vueltas por el patio, intentan mezclarse con los demás, fingen que juegan al escondite con alguien (pero lo hacen solos). Es una soledad muy dura. Yo intento mediar e introducirlos en algún grupito para que jueguen, pero no siempre es fácil.

En cuarto lugar está la de los niños que no tienen bocadillo porque se les ha olvidado en casa. Es horrible para ellos y para mí. No puedo hacer bocadillos. Ni dar galletas. Es ilegal. Podrían arrestarme.

Por último, y seguro que se me olvida alguna, está la soledad que alcanza a los que vigilamos el patio. Suele ser en los días que hace mucho frío y el viento es helado. Yo pienso en algo bonito cuando me pasa. Recuerdo brisas cálidas de verano. Revivo días emocionantes. Pienso en besar. Vuelvo a ver cosas que me gustaron. Amo y soy amada. Canto canciones mentalmente. Viajo. Escribo cartas. Nado en el mar. Planeo algo grande. Planeo algo pequeño. Pienso en no pensar en el futuro. Hablo con alguno de los niños que no juegan con nadie. Todo esto... a veces funciona.
 









1139. El otro lado

Hace un mes un perdí un cheque de 70 euros.

Hace tres semanas perdí mi iPhone. Pero al día siguiente lo encontré.

Cuando encontré el móvil abrí un armario. Uno cualquiera.  Vi un papel jamás visto antes. Lo desdoblé.
Era mi cheque.

Está claro que algo pasó.

Otro.

Hace dos meses perdí la pareja de unos calcetines.
Eran mis preferidos.
Tendí el único que me quedaba con resignación.
Le hice un vídeo para recordar el día en el que perdí mi calcetín preferido. Hay vídeos de bodas, bautizos, cumpleaños. ¿Por qué no un vídeo del día en el que perdiste tu calcetín preferido?

Un mes sin él.

Lo busqué bajo la cama. Lo busqué en la lavadora... por dentro. Me pregunté dónde debía abrirse exactamente la puerta hacia la otra dimensión. Me pregunté por qué, a menudo, mis calcetines cruzan puertas invisibles. Escuché un disco de los Doors. Jim Morrison.

El domingo pasado moví la butaca que tengo en el vestidor. La muevo cada día, pero el domingo la moví más. Y allí estaba la pareja de mi calcetín perdido.  Me puse muy contenta.  Lo interpreté como una señal bonita del universo. El universo está conmigo. Eso fue lo que pensé.


Este es el vídeo del día en el que perdí mi calcetín. Porque aunque luego encuentres, es importante recordar que una vez echaste de menos.



calcetines from Paola Vaggio on Vimeo.

1135. Corazones en lugares abandonados





Querida Inés,

Ayer escuché una frase en una película que me gustó. Un niño le dice a su padre, al que hace cuatro años que no ve, que cuando no estaban juntos sentía que caminaba y respiraba en algún lugar. 

Hay personas a las que sientes que caminan y respiran en algún lugar.

Hoy he salido al balcón cuando he vuelto de trabajar y he estado observando la calle. A veces me gustaría pasar más tiempo en el balcón, pero siempre acabo saliendo a la terraza. El balcón me gusta porque da a una calle por la que pasa mucha gente. Todos parecen tener una historia distinta. La mujer de los tacones, el hombre con barba y una bolsa marrón, la madre con la hija y sus coletas. Una historia que se acaba cuando entran en el metro y ya no les veo. ¿Yo también tendré una historia? En uno de los balcones de la otra acera hay una tabla de surf que está permanentemente esperando que vuelva el verano. Me parece una tabla de surf inocente. Puede que esté rota. He recordado un puzzle que hacía de pequeña en el colegio, uno que enseñaba las diferentes horas del día. A mí me gustaba la pieza en la que el niño volvía a casa con la cartera llena de libros y la acera llena de hojas secas. En la pieza de al lado se le veía merendando en casa con un perrito.

Alguien, en mi barrio, pinta corazones en lugares que parecen abandonados. Y cuando paso por delante imagino los latidos. Bum bum, bum bum. Ojalá conociera a esa persona, me gusta su gesto, pintar corazones buenos y esperanzadores. ¿Los has pintado tú, Inés? Yo me pinto todas las noches el mío. Algunas veces mejor que otras. Me gustaría que vinieras una noche a pintármelo. Sería la noche de muchas personas distintas que caminan y respiran en algún lugar. ¿Volveré a tener una así?








1134. tetas



Conversación con mi padre:

Mi padre: Cuánto vale el altavoz? Quiero comprame uno.
Yo: Pues este vale 90 euros.
Mi padre: 40?
Yo: 90.
Mi padre: Es que todo lo que es "mac" es caro.
Yo: No, es Logitech.
Mi padre: Ah, Inditex.
Yo: Logitech.
Mi padre: Logitech... Y lo has comprado en la tienda "ipad"?
Yo: En la tienda Apple.
Mi padre: Es muy bonita.

Adoro a mi padre cuando se pone en plan geek.

Hoy he ido al supermercado. Los productos navideños en las estanterías me han puesto melancólica. Siete navidades son muchas navidades.

Estas navidades me gustaría saltármelas, pero son como el potro en las clases de gimnasia del colegio cuando era niña: un obstáculo imposible. Bueno, algunos días lo saltaba, pero no todos. En mis días de superheroína del potro sí lo saltaba. Uno de los días que lo salté fue la mañana que murió mi perra. Se murió el día que me tocaba gimnasia. Yo iba con el chándal del colegio puesto y mi perra murió. Y tenía examen de potro. Lo salté por ella, que estaba en el cielo. Me dio impulso.

Al volver del supermercado a casa, cargada con dos bolsas, el cielo estaba así. La luz era muy bonita. Mis bolsas eran de tela roja y brillaban de un modo especial.

Estoy negativa y ceniza desde hace un par o tres de días. No lo entiendo, todo marchaba bien. Es que ser optimista es súper cansado. Hay que darse treguas de optimismo. Futuro? Ser astronauta, envejecer y tener un gato en la Saturno (que es un planeta super malo si lo tienes retrógrado... yo lo tuve durante dos años seguidos). Vaya plan de futuro. Cómo no me quiere nadie... (Este es el momento "dar pena")

Estoy acabando con mi nostalgia de tetas, porque me están creciendo. Las estoy recuperando. Es un ejercicio mental. Cuando comes tienes que dirigir las calorías no hacia tu barriga, tus caderas o tu cintura, debes redirigirlas hacia tus tetas. Las tetas están hechas de donuts, pastel de nata, helado, galletitas de chocolate, bocadillos de lomo con pimientos, croquetas de jamón, pan con queso, calamares a la romana ... Por eso están súper ricas. 

 Tengo que buscarme una ilusión para estas navidades. Algo como los reyes magos pero en versión adulta. 

Me han invitado a una comida de acción de gracias, eso sí sería un extra para mis tetas,  pero me va muy mal coger un vuelo transatlántico a mitad de semana. 




1130. Vidas extras y etapas


Es complicado dejar atrás etapas de la vida. Te sientes como una extraña. Los fantasmas de antes ya no pueden mover ni tocar nada, pero se aparecen. Y te hablan.

Hace casi un año que estoy yendo hacia otro lugar. Que abandoné mi casa, que era un amor muy grande que se escapaba por las ventanas porque no cabía. En estos meses he tenido momentos de tormenta contínua. De desierto que no acaba. Excepto algún oasis.

Ahora estoy bien. Como en un barco, no tengo claro hacia dónde me dirijo, pero ya no me domina el miedo. Creo que a veces me dejo llevar. Otras veces voy hacia el sol. A lugares bonitos. A momentos de paz. Pero no sé nada más.

Hoy he recibido un regalo de cumpleaños por correo, un disco que me ha mandado una nueva amiga californiana (como las mechas) que me enseña inglés y habla conmigo a horas distintas en cada reloj del mundo. Tiene mucha paciencia conmigo. Sobre todo cuando confundo tomorrow con yesterday. Nunca me había pasado, lo juro! Pero ahora me pasa!!! Es que el pasado y el futuro no existen! Sólo por eso ya es una amiga. Y por este regalo que ha cruzado el oceáno sin mojarse. Ha sido lo bonito del día de hoy. Cada día hay algo para ser feliz. Es curioso cómo van apareciendo personas por el mundo que te van dando vidas extras.

1128. Inés en el bucle

Ya he terminado mi primera melodía con ChucK. No es gran cosa, pero es hablar de tú a tú con el ordenador y decirle "quiero que uses tus ceros y unos para hacer esta melodía. Gracias.". Es asombroso.

La cuelgo con un vídeo porque así es más divertido, no? Divertido no es la palabra. Es que la melodía es realmente sencilla y es para adornar un poco. Hoy he subido por una escalera que era como un loop infinito y me he acordado de los bucles.

video

Y bien, ¿qué tal mi primera melodia con Chuck? He usado todo lo que me pedían en el enunciado. Bucles, randoms, arrays, etc. Me han hecho una foto al entregar la práctica y me han hecho copiar y firmas una delacaración en plan "Prometo por el código de honor no estar suplantando a nadie y que este trabajo sea mío." Ha sido un momento muy emotivo.

He pasado el día en el MACBA.
El museo estaba lleno de chicas solas que deambulaban como perdidas. He compartido un rato de oscuridad en una sala con butacas con otra chica. Estábamos viendo un documental de Eric Baudelaire (es una mujer)  sobre un director y guionista japonés, Masao Adachi (ni flowers), que a su vez, además de director, era terrorista. Decía que planear un atentado era como reescribir  un guión muchas veces. También se quejaba de que no lo invitaban a ningún festival de cine. Muy dramático.

La chica que compartía conmigo sala se ha cansado y se ha ido. El tema era espesito. Yo me he quedado un rato más porque quería verle la cara al director, pero al final no la enseña. Siento el spoiler. 

EL MACBA es un buen lugar para pasar la mañana tranquilamente dejándote sorprender. He visto obras de un exprofesor que tuve en la universidad cuando estudiaba Historia del Arte. Me encantaban sus clases. 




1127. melodía


Hoy ha sido un día un poco extraño, de muchos recuerdos y nostalgia. Todo estaba detrás del cristal y no podía alcanzarlo. 

He ido a comprar al "paki" 24 horas abierto (bueno, 24 no, pero casi) para poder hacer algo de comida. He comprado dos cebollas y un boniato. Tenía un muslo de pollo en la nevera y lo he hecho al horno con cebolla, boniato y tomate. Le he puesto comino (me encanta el comino, su olor me recuerda a la cocina de mi abuela). La verdad es que el boniato le ha dado un toque muy curioso. Me ha gustado mi receta improvisada. 

Cuando he bajado a comprar, me he dejado Spotify abierto y sonando, porque el "paki" está a 7 segundos de mi portal, y cuando he vuelto, me he dado cuenta de que se oía la música de mi casa desde abajo. Todo estaba en silencio. Mientras subía las escaleras, e iba por el primer piso (yo vivo en el segundo), ha empezado a sonar una canción, una de esas que te cambian la vida, creo que me enamoré escuchándola. Mientras subía, y la canción seguía sonando, he sentido algo así como una señal. Ha sido bonito pero un poco decepcionante a la vez.  En realidad, no era ninguna señal. Era el random de Spotify sonando al azar. A veces me gustaría ser menos cursi y ahorrarme estas gilipolleces.
 
A pesar de que la tarde ha sido rara, he pasado la noche entretenida programando mi primera melodía en ChucK que es mi segunda práctica del curso y tengo que enviarla antes de que acabe el día de mañana en Los Ángeles. Llevo un follón de horas. En nada voy a tener jet lag. Todavía no he acabado la melodía. La he llamado Inés. Yo, en mi línea: cursi. De momento tengo esto, pero mañana debo revisar el código y ampliarlo porque no acaba de hacer lo que yo quiero que haga. Por cierto, que tengo fiesta en el trabajo. Si no de qué iba a estar a las dos de la madrugada despierta y con los ojos como platos. A dormir.


1126. condicionales



Estoy haciendo un curso de ChucK, un lenguaje de programación multimedia que sobre todo trabaja con el sonido. Por ese motivo estoy desenpolvando mis conocimientos en programación. Me encanta volver a escribir código y compilar. Y me gusta todavía más porque está relacionado con la música. Entonces, es perfecto.  Quiero convertirme en una artista digital. Sí, es mi póxima meta. Artista digital. Me gusta. Ya tengo una idea en mente. (Probablemente quiero convertirme en una artista digital para no poder escribir la novela, es procrastinación encubierta.)

Hay conceptos que nunca se olvidan, como el de bucle o loop. El concepto de bucle se puede aplicar a la vida de cada uno fácilmente. No somos tan distintos a los ordenadores, en realidad.

Vamos a ver. 

Un bucle es algo que se repite porque se está cumpliendo una condición. O sea, se repite porque hay algo que hace que se repita. Lo bueno de los bucles, es que a cada vuelta el valor que hace que se cumpla la condición se actualiza. Por lo tanto, llega un momento en el que se sale del bucle y el programa puede continuar, porque el valor cambia y llega un momento en el que la condición no se cumple y estás fuera del bucle. Lo malo, o lo bueno, es que si la condición siempre se cumple, no sales jamás de él. Chan chan chan.

Pensemos todos en nuestras vidas y en algo que actualmente se vaya repitiendo; pensemos en nuestras condiciones para que eso suceda  y en cómo se va actualizando "eso" que hace que se cumpla la condición. ¿Quieres salir del bucle? Haz que la condición no se cumpla. ¿Quieres seguir en el bucle? No cambies el valor o los valores que hacen que la condición se cumpla.

¡Es fácil!

Los bucles son súper poéticos y románticos.








1125. Dónde o cuando



Hace un par de años intenté escribir una novela que no acabé. No hay nada raro en ello. Me refiero a que es típico en mí empezar y no acabar, pero no importa, es divertido pensarla y planearla. Pues bien, la protagonista de esa novela que no acabé solía estar muy atenta a todas las señales de la vida.
Una señal de la vida es, por ejemplo, recibir la definición de una palabra cada día –éste es un servicio de la página de la RAE, se llama "La palabra del día"– y creer que esa palabra va a definir tu día. Como un horóscopo.

Hoy he recibido la palabra "absurdo". Exactamente quiere decir estar "sordo" a la razón.

absurdo, da.
(Del lat. absurdus).
1. adj. Contrario y opuesto a la razón; que no tiene sentido. U. t. c. s.


Mi día de hoy se ha caracterizado por haber sido totalmente absurdo. Porque lo de hoy no ha sido normal. Debería preguntarme qué hago aquí, en esta casa a la que amo como si fuera la chica más bonita del mundo –la casa–, pero no lo hago, me parece algo natural, aunque hace apenas un año ni lo imaginara. Y me pregunto qué haré dentro de 12 meses. Mañana llamaré a un amigo. A ver si me acuerdo.

Estar todo el día sola es como si alguien extraño tuviera un álbum lleno de fotos tuyas y se pasara el día mirándolas. Pero no hay una segunda persona, absolutamente todo es en primera. Y veo cómo lavo los platos, y veo cómo hago la cama, y veo cómo me tomo una café en la terraza y la cucharilla da vueltas, y veo cómo me tumbo en el sofá (y el sofá se acerca hacia a mí) y veo cómo escribo en un teclado. Y me parece que es como si el tiempo estuviera parado. No tengo prisa. Es como el mar, en el que hay olas, una detrás de otra. Viene una ola y sabes que detrás de esa va a venir otra; es tan bonito como los primeros acordes a piano de una canción, o como pasear en bici al lado de la playa un sábado, o como escuchar el camión de la basura de madrugada.

Siento, desde hace tiempo, que camino por muchos lugares a la vez; las personas con las que me cruzo por la calle no están realmente en esa calle, están en otra; no están en este mes, ni en este año. No entiendo el motivo. Y todo es similar al inicio de un viaje en un aeropuerto, parecido q una canción que acabas de descubrir. Algo espera por mí, pero no sé qué ni dónde ni cuando.

Me he pasado la tarde muy lejos de aquí. En una habitación con un ventilador en el techo. Intentando armar frases con sentido.

Me encanta todo esto tan absurdo.
Pero a la vez me asusta, por si un día debo volver.