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Mostrando entradas de mayo, 2015

FOTOCOPIA: La bomba anatómica

Ayer, cuando volvía a casa, y todas las calles se parecían a otras, me di cuenta de que habías sido verdad.
Me dolió tanto lo real.
Me di cuenta de que tienes un cuerpo con órganos dentro. Pulmones, hígado, riñones, corazón, arterias, intestinos, huesos... y, resumiendo, sangre alrededor. Y que habías caminado con todo eso a mi lado. Todo eso tan cierto. Todo lo que sale en las radiografías cuando te haces daño o cuando te duele algo, todo lo que un médico ve a contraluz. Todo lo que es indiscutible. Lo tienes y es verdad.
Luego pensé en tu voz, que con esa voz me hablabas. Un timbre que puede que se parezca a otro, pero no es exactamente igual, es imposible. Y que tu voz, única como la mía, tal vez estaría hablando en ese momento, vibrando en alguna frecuencia. Pero yo no la estaba escuchando a pesar de desearlo muchísimo. Tu voz en algún lugar al que se puede llegar seguro, porque cualquier lugar es una coordenada en el espacio. Yo podría llegar. Yo siempre creo que puedo llegar.

FOTOCOPIA: Cosas imprescindibles

4 bragas
2 cuerdas
1 linterna
3 camisetas
2 pantalones cortos
1 pijama
1 tienda de campaña
1 sartén
1 navaja
1 caña de pescar
1 fuet
1 cantimplora.

Esa es la lista de imprescindibles que mi madre encontró ayer en una libreta que escribí cuando tenía nueve años.

Aquello era todo lo que calculé que necesitaría para vivir un año entero en mitad de la montaña. Era mi objetivo. Lo había visto en una película dentro de la clase de Ciencias Naturales y yo quería ser como el protagonista.
El plan era vivir dentro de una cueva (una que se suponía que encontraríamos en el bosque) con mis amigas Elena y Silvia. Conseguí que se entusiasmaran con la idea. Una vez convencidas, les dije que todo aquello tenía que hacerse bien y que debían comunicarlo en sus casas. Yo siempre dentro de la legalidad.
Así que Elena y Silvia hablaron con sus respectivos padres y respectivas madres y, claro, pusieron el grito en el cielo. Silvia y Elena los presionaban diciéndoles que mi madre me dejaba ir. Y era verdad…

Fotocopia: A la deriva

Me siento a la deriva. Llevo tres días en los que me cuesta mirar hacia el futuro. Aún así, el presente me sorprende cambiando las sábanas de mi cama. Abriendo el buzón y encontrando un postal de Madrid. O viendo películas que me rescatan por unas horas. Me pasó con Night on Earth hace un par de tardes. Debo decir que a Jim Jarmusch lo he bautizado como el director de las siestas de culto, las que me pego cuando me pongo alguna de sus pelis, pero son siestas interesantes, de esas en las que no quieres cerrar los ojos, no quieres rendirte, pero te vas quedando grogui y escuchas frases lejanas, algunas imágenes de la pantalla se entremezclan con un sueño a medias, incluso con algún recuerdo, y la banda sonora se vuelve onírica. Pero viendo Night on Earth me mantuve despierta, como si fuera yo una taxista más en la Tierra y quisiera que alguien me contara mi propia historia.
Me gustaría hallar esperanza en un cambio político, como tantas personas que verdaderamente creen en ello y se in…

Fotocopia: Luces en la pared

Luces from QueMalaSoyDosificandote on Vimeo.



Lleva toda la tarde lloviendo. Desde aquí, a veces oigo las bocinas de los barcos. Los imagino grandes, lejanos y  llegando a puerto o marchándose.



Es de noche y todavía sigue lloviendo.
El otro día me desperté temprano y en la pared había una luz que cambiaba de forma. Fue la primera imagen del día. Era la luz del sol. Fuera hacía viento y los árboles se agitaban.
En realidad, no veía ni los árboles ni el sol en sí, sólo el reflejo en la pared, en medio de la oscuridad. Vivirlo todo en primera persona hace que algunos instantes parezcan una señal confusa.
Me levanté y salí a desayunar. Era muy pronto y no había nadie en la calle, la Via Layetana estaba desierta. Los edificios majestuosos, más que cuando hay gente. Bajé en bici por en medio de la avenida. Iba a hacer calor pero el aire de la mañana todavía era fresco. Todas las tiendas estaban cerradas. Ciudades vacías. Soy una persona corriente.
Me senté en la barra de la churrería. Pedí …

Fotocopia: Enganchada al karaoke

Se ha vuelto a repetir ese momento en el que las cortinas se mueven con el aire que entra de la calle. Cada año escribo sobre ello.
Es una imagen que me encanta. Me transporta a la primera vez que me di cuenta de ello.  Yo estaba en mi antigua habitación, en casa de mis padres. 2003. Era primavera. Por la tarde. Las cortinas se movían. Y soñaba con visitar muchas ciudades, las que salían en las canciones y en las novelas. En algunas ya he estado y han habido momentos de soledad. Es ligeramente bonito.

He descubierto una aplicación de karaoke y me paso el día cantando. Soy como Bill Murray en Lost in Translation. Esa reverberación, ese eco, la luz de la pantalla, esa especie de deriva sin ton ni son. He puesto fotos y recuerdos en las estanterías de amores que tuve. Pruebas físicas o imágenes.

Scarlet Johansson me recuerda a Chile. Debo ser la única persona en el planeta que la asocia con el fin del mundo.
Hace tres meses era una profesora válida para ejercer mi trabajo, incluso era…

Fotocopia a semi-color: intensita

La semana ha sido intensa. He tenido grandes dosis de sociabilización y, como siempre, luego tengo resaca de conversaciones y momentos.

El viernes fui feliz en el concierto de Grupo de Expertos de Sol y Nieve. Creía que me iba a traer recuerdos, pero lo cierto es que lo pasé muy bien, aunque tuve la cabeza en otra parte, alta ingeniería de puentes, canales y caminos imaginarios. Esa cajita que a veces abro y me pone en contacto con la fuerza del amor universal. Y yo sigo esperando que venga un tiempo mejor.
Ayer tarde, mientras tocaba Ultraplayback en mi barrio, sentí que el tiempo volvía a plegarse, y los ecos de 2004 llegaban como si fuéramos a morir todos y viéramos pasar nuestra vida a cámara rápida. 
Auguro un bloqueo mental general de flea markets y food trucks en Barcelona, seguido de un agujero negro con gusano sideral en el universo y ceguera generalizada. De gafas de sol, de cortes de pelo y bicicletas fixie. De dj's matutinos y de tarde. Son desvíos, caminos cortos. Pa…

Fotocopia: lo mental en físico y lo físico en mental

“—Escale una pared.
—¿Qué?
—Ha topado con una pared, ahora escálela: literalmente.
Lusardi abre su libreta, consulta algo y anota un par de números de teléfono.
—Ellos le enseñarán.
—Muy divertido.
—Hablo totalmente en serio. Haga físico lo mental y mental lo físico, y mejorarán las cosas. No puedo hacer que se sienta mejor. No tengo esa facultad.
—Si yo fuese pariente suyo, ¿qué me diría?
—Le diría que necesita hacer algo; le diría que lo intente todo. Tiene que volver a la vida. Ni siquiera espere a mañana, empiece ahora mismo, vuelva a comenzar en cada momento. ¿Usted cree en algo?”

A. M. Homes. “Este libro te salvará la vida".
Convertir lo mental en físico y lo físico en mental. El sábado fui en busca de caminos físicos; en mi mente no sé distinguir entre los verdaderos y los falsos. Lo meditado y lo impulsivo. He comprado fruta. Soy un perro asustado que cruza pasos de peatones sin mirar. Que come sandía.
Recorrí 12 km, algunos de ellos corriendo. Cuando corro, todo el tiempo estoy p…

Fotocopia: Detonantes

La decisión de dejar mi piso e irme de viaje fue fruto de una iluminación al despertar. Supongo que el subconsciente todavía seguía activo. No lo sé.

Pero hubo otro detonante. Coincidió con un proceso de mantenimiento de las vigas de madera. La propietaria decidió hacerlo y a mí me lo comunicaron por teléfono una semana antes. Pensé que era genial tener una casera tan cuidadosa. Yo todavía no sabía que siete días después decidiría mudarme, si no le hubiera dicho que esperara a que yo me fuera. No tenía ni idea de lo que iba a pensar una semana después. Creo que hace años no me pasaba esto. Yo no cambiaba de plan así como así. Había una estructura.

El operario que me llamó por teléfono me dijo que tenía que recoger toda mi ropa, mis libros y los objetos frágiles. Pensé en guardarme a mí misma.

Hice cajas. Aquel proceso me confirmó que aquello estaba siendo una mudanza encubierta. Una señal. Y ahí se desencadenó todo.

He vuelto a mi casa después de más de 48 horas, tal y como me dijer…