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Mostrando entradas de octubre, 2015

Do y Lam, esos acordes que te sacan del mundo normal

He vuelto a usar agenda. He vuelto a escribir con bolígrafo en un papel. He vuelto a mover la mano con precisión para hacer todas esas letras, que tienen un sentido, un sentido que hemos inventado y aprendido los humanos. Descifrar los códigos y los secretos.
Hace tiempo que no escucho música. De esa forma que es dejarse llevar por la melodía, por las notas, los detalles de la guitarra, la batería, la voz, las palabras. Y hace tiempo que no escribo, de esa forma en la que te dejas llevar por lo que pasa dentro, aquí adentro, en esta caja torácica repleta de sangre y órganos vitales, que se mueven, supongo, de un lado a otro, mientras camino. ¿Los órganos se mueven o están bien anclados? Me gusta imaginarme el interior de los cuerpos, las venas como hilos que nos recorren por dentro. Soñábamos, hace tiempo, en el interior de aquella habitación.  Y se hacían realidad en nuestras bocas, cuando salían como un pez, como su hubiéramos estado un largo tiempo bajo el mar y tuviéramos dentro u…

Ser helvéticos

He llorado un poco agarrada a la barra del metro. Tal vez porque es mi cumpleaños. Una mujer me miraba con curiosidad. Soy una stripper del llanto. Esto no es un poema.


Me cuesta mucho. Todavía. Casi todo.

El exilio.

No admiro a los que no les supone ningún esfuerzo, ¿qué maldita gracia tienen?
(He soñado algo. Mierda, acabo de olvidarlo. Lo he visto en mi mente, un segundo. ¿Qué era?)

Carl me ha hecho un pastel y se ha manchado la nariz de nata. Bonito. Tal vez debería tener un hijo con él. Ser una font family, ser helveticos. No perdernos nunca.

Novedad

Estoy volviéndome conflictiva. Quiero saber cómo me sienta. Cada día busco algún motivo para serlo. No quiero evitarlo.
Me he vuelto a enfadar por algo que pasó hace mucho tiempo. Años. ¿Quién se acuerda? El resentimiento llena mi cuerpo de raíces, brotes verdes. Y me gusta. Todo esto es nuevo para mí. 
He notado algunos cambios positivos. De momento, como es un experimento, no voy a regularlo. Luego, cuando ya sepa bien cómo funciona, haré ajustes.



Ciudad

Qué alegría volver a la CIUDAD. A su encanto. A las aceras sucias, a los árboles en el cemento. A los carteles mojados de las farolas. Clases de repaso. Gatos perdidos. Alquilo habitación. Busco por esta zona. Necesita medicación. Decenas de caras distintas en el vagón de metro. La mujer fuerte, de cuello ancho, que mueve los labios mientras lee en su iPad una partitura, su chaqueta roja, su bolso azul, su sombrero. Preguntarme hacia dónde irá. Cómo se llama. ¿Tiene familia? La calidez de las desconocidas. La estudiante de español japonesa que se sienta en nuestra mesa de diez y se pide un café. Y nos mira. Y no dice nada. Y fuma. Y yo le digo, Hola, ¿qué tal? No parece incómoda. Y dice, muy bien, gracias y tú. Contexto socio-cultural.


Las últimas noches en el bosque fueron melodramáticas. La luna llena nos afectó a Carl y a mí como antaño. Pero ya han pasado. Hemos sobrevivido. Y ahora calma y lluvia. Y felicidad vergonzante. Y esta sensación, otra vez.