Sin presiones

Hoy ha sido un día magnífico para mí, de lluvia, tranquilidad, lentitud. He disfrutado muchísimo. Las gotas de agua calaban en la tierra de las macetas y mojaban el suelo y la barandilla. Me he sentido en total sintonía con lo que ocurría fuera. No he tenido que disfrutar del sol a propósito. Ha sido un  día sin tener que  pelearme conmigo por estar así o asá. Qué alivio.

Cuando miro el reloj

Cada día estoy más cerca de toparme conmigo y reconocerme, eso es lo que pienso cuando miro el reloj. Sueño con ello como quien sueña con cualquier país ya no lejano (ya no quedan). Tengo ganas de verme. Necesito sentirme cerca.

Otra aventura excitante

He tenido una mañana complicada, con muchos síntomas de depresión. La perri ha cumplido siete meses y creo que ya empieza a comprender las tribulaciones humanas porque ha estado todo el tiempo lamiéndome mientras me sentía como un caparazón vacío. También ha arrastrado la mochila y la ha puesto frente a la puerta. Le he dicho "no... hoy no hay bici, hoy estoy KO". Pero por una oreja le entra y por la otra le sale. Luego ha cogido mis Martens y los ha ido empujando, con muchísima dificultad (uno lo ha dejado a medio camino) hasta la puerta. Su duro trabajo ha sido en vano porque he salido con chanclas, pero la intención era más que buena. Luego ha empezado a morderme el pelo y las orejas. Me he cabreado pero eso me ha activado. Me he vestido un poco a regañadientes. Hemos ido a la playa. La perri se lo ha pasado bomba corriendo por la orilla, jugando con las pechinas, espantando palomas, cogiendo algas... verla disfrutar me riega por dentro. Ha sido una buena compañera durante todo el día. La tarde ha ido mejor. He tratado de hacer mis ejercicios de meditación para la ansiedad (la perri se ha sobado, yo igual) y he ido a nadar media hora.

En la playa he estado comiendo frutos secos. Me van bien para los días en los que se me va el apetito. Los frutos secos dan energía y te van abriendo el estómago. En una tienda de pasta fresca me he comprado raviolis de calabaza y almendras y me los he comido a media tarde. Tengo que estructurar algo mejor mis horarios.

Riffs "positivos" de hoy: he salido en bici, he caminado por la playa, he comido, me he relajado sola (sin benzodiazepinas, benzos para los amigos), he ido al gimnasio (el lunes también fui).

Domani, otra aventura excitante.


gesto conmovedor



La primavera tal vez tenga problemas de dependencia emocional ya que, a pesar de mis críticas y rechazos sutiles y directos hacia su estación, cuando he levantado la persiana una flor estaba a punto de abrirse regalándome todo su esplendor y belleza. Se lo he agradecido porque me ha parecido un gesto conmovedor.

Me gustaría tener un carrito de café ambulante pero creo que no está permitido, todavía. Lo pondría en algún parque y me llevaría a la perri a trabajar. Hoy me he acordado de que hace un año estaba muy centrada en mis estudios y mi trabajo nuevo, y de que me sentía muy bien conmigo.

Me gustan mucho los openings de Please Like Me.









Ahora todo tiene nombre y una gripe asociada




Me acabo de despertar (son las 0:26), me he ido a dormir a las 5 de la tarde. Es que llevaba tres días sin pegar ojo por la noche y hoy mi cerebro ha dicho, basta, relájate de una puta vez... Y me acabo de hacer un colacao, porque es como si estuviera desayunando. Una de mis fantasías más profundas y secretas es vivir en horarios no convencionales. Ahora me lo puedo permitir sin que ello cause demasiado conflicto, pero no es aconsejable. Además, me siento un poco mal porque tengo la casa hecha un desastre y voy con pantalones adidas todo el día y chanclas con calcetines, excepto en momentos en los que tengo appointments oficiales.

He estado tomando algo con P y la perri. La perri también está un poco afectada con mis cambios continuos de horario.

He pillado una gripe que se llama síndrome de abstinencia emocional. Se llama así. Como se está alargando, se convierte en otra gripe llamada depresión. Y en otra que se llama ansiedad. Así que de catarro en catarro voy. Ahora todo tiene nombre y una gripe asociada.

Voy a tener que esforzarme mucho, aunque me falte energía y ganas. Dejar de aislarme, hacer cosas de esas aparentemente divertidas para todos los mortales, ilusionarme porque llega la primavera, pero me jode que llegue y que todo tenga que ser tan alegre, me parece una barbaridad, la primavera. Todo ese despliegue de colores, luz, flores y gente sonriente. No puedo disfrutarla. Qué frustrante es. Y si lo intento, me duele. ¿Alguien puede comprenderlo? Voy a tener que soportar el dolor de la primavera. Abril puede ser un harakiri. Y mayo, un vuelo kamikaze.

Tengo ganas de  retomar mis inquietudes, pero no sé cómo hacerlo porque han dejado de interesarme. Es un pez que se muerde la cola.

Estoy pensando en dejar de escribir en el blog, pero no lo tengo que decidir hoy. Las personas suelen hablar de los problemas cuando se han pasado y han quedado atrás, hablas desde una posición exitosa entonces, pero no se suele narrar en directo que se está en un problema, a menos que sea algunos de los que están aceptados socialmente (que es un tema que tiene demasiada miga como para explicarla en un paréntesis). De ahí que esté pensando en dejar de escribir hasta que se me cure la gripe.


Me está creciendo el pelo. Dejarse crecer el pelo es la prueba irrefutable de que el tiempo pasa.






Ike, hoy te he visto muchas veces




Hoy he recibido un comentario en una entrada antigua de un blog en el que únicamente colgaba fotos. Es una foto del día que me fui a vivir con mi ex_oficial. Llevábamos ya varios años saliendo y fue un día muy importante. En la entrada no pone la fecha, no sé por qué, pero fue en 2009. También he visto una foto del día que me compré un pedal de loops para la guitarra eléctrica, para poder tocar como Feist. A veces me quiero un montón por esta ternura innata. La última vez que planeé irme a vivir con alguien fue hace tres años, con j. Nos enamoramos de forma fulminante. Recuerdo aquella mañana en el tranvía, estábamos pilladas hasta la médula. Y en el bus. Y en el metro. Y en los taxis. Y en Valparaiso. Y en Santiago. 

Esta mañana sentía mucha euforia. En todos los semáforos he tocado la batería invisible, he ido cantando en voz alta una canción en italiano. Me hacía gracia estar tan contenta sin un motivo concreto. Cuando he llegado a las 12 donde L, se lo he contado, tengo una euforia desmedida desde las 9 de la mañana. Me ha hecho reflexionar sobre cómo veía las cosas desde esa perspectiva. Y la verdad es que se ven muy distintas.

Luego he visto a special friend, por casualidad. Era algo que me causaba preocupación y que precisamente ha sido el tema central en la sesión de terapia de hoy. La vida es así, a veces parece que haya un guionista esforzándose. Echo de menos sus camisetas negras, sobre todo la que tenía una costura detrás, en medio de la espalda. No sé por qué me acuerdo de esa chorrada. Echo de menos sus zapatos. Echo de menos su bici. Echo de menos sus planes. Echo de menos sus JAJAJAJA en Whatssap. Echo de menos su abrigo. Echo de menos grabarle canciones con el ukelele. Echo de menos jugar con ella a ping pong. Echo de menos sus zumos. Echo de menos sus discursos políticos. Echo de menos sus dientes. La quiero un montón. Debido a las circunstancias, es doloroso, pero el sentimiento en sí no tiene nada de malo. Más tarde he estado llorando a moco tendido con A y me ha reconfortado mucho poder hacerlo con una amiga. 

Hoy han operado a la madre de P. Ayer me decía, "es que ahora sé que esto va a ser un no parar". Por asociación, recordé cuando mis padres enfermaron, y de esa sensación que tenía, como de irrealidad, que por supuesto era una defensa, y que me fue tan bien para poder estar frente a un médico que dice que tu padre se muere hoy o mañana, o que dice que tu madre tiene pocas posibilidades de salir adelante. Etcétera. Recuerdo aquella noche en el hospital leyendo los cómics que me había regalado Ike. Creo que el amor tiene muchas caras. A veces sientes amor en esos momentos en los que estás tan acojanada. Es amor en estado puro. 

¿Estoy hecha polvo?  No exactamente. Estoy viva.












Mis vecinos, cuando se pelean, parece que rapean











Echo de menos. Tanto que no sé dónde meterme. Hay días en los que vuelve a desordenarse todo.

Sin embargo, me alivia saber que no es una nostalgia compleja, esta mía. Es sencilla, no tiene misterio. Es como una copa de cristal fino, de las que se rompen con los cambios de temperatura y en las mudanzas. Es algo obvio. Aun así, preferiría ahorrármela y tener vasos de papel.

Los días siguen pasando. Lánguidos, solitarios, a veces compasivos, a veces crueles, a veces un poco emocionantes, pero no demasiado. Pero tras cuatro meses, hoy me siento cansada, com diría Lenny Belardo, con su túnica blanca, frente a la piscina y encendiéndose un cigarrillo.

The Young Pope  es 100% Paolo Sorrentino. Es estéticamente impecable. Hay momentos en los que abrazaría la pantalla y me metería dentro.

Me encanta el tema que abre la serie, porque recupera el All Along the Watchtower de Bob Dylan, pero con el toque que le dio Hendrix. O sea, en realidad, es una versión de la versión de Jimmy Hendrix.

E tutta la vita gira infinita senza un perché...

Vámonos, Paco











Al principio de la Rambla del Poblenou hay una casa que se ha quedado en medio de la nada.  Esta es la historia de la mujer que la habita.

El sábado pasé con la bici y vi una excavadora haciendo algo en la medianera desnuda.

Yo estoy bien.









El mundo






Las tardes alargan, me ha dicho mi madre al teléfono.

Las semanas pasan. Los meses también pasan. Los días pasan en bucle. Me he entretenido quitándole la etiqueta  a una botella de cerveza y volviéndosela a poner. Me gusta abrirme una cerveza por la tarde como si llegara agotada de trabajar y necesitara un momento para mí.

Llevo tres días pensando en caballos. Creo que es porque he estado viendo Westworld. Aprenderé a cabalgar y todo se solucionará.

Hay ventanas por las que me gustaría asomarme mientras se hace el café, se tuesta el pan y suena una canción.

He estado mirando viajes. Sólo tengo que reunir ganas de viajar. El mundo no me llama especialmente la atención. Bueno sí, sí me interesa. Es otra cosa. No sé lo que me pasa exactamente. Es como si
me fallara el motor que hace girar.


Desiertos domésticos





Soplaba el viento. Las persianas golpeaban en el muro. El aire era caliente, como en verano.
Como cuando en verano me dejo el pelo mojado, bajo por una calle y no llevo chaqueta, voy en manga corta o en tirantes. Y sí, aquello en lo que estás pensando, aquello era verdad. Pero no más que esto.

Tal vez venga de un desierto. De uno. Aire del Sáhara. Conjeturas. Y al respirar, me he llenado de arena.

Durante todo el día se ha ido moviendo dentro de mí, patadas en el estómago. Hasta que al apoyar la cabeza en el cojín se ha ido derramando lentamente sobre el sofá.

El desierto se ha extendido a mi alrededor. ¿Cómo voy a salir de aquí? ¿Cómo voy a hacer desaparecer el desierto? ¿Cuánto se tarda? ¿Llegará hasta el techo? ¿Colmará la escalera, el edificio, la ciudad? ¿Llegarán a tiempo los bomberos?

Me he deslizado sobre las dunas como una serpiente y he llegado hasta la habitación del aspirador.







Encajando piezas







He sacado la mochila y la he puesto en medio del pasillo. Cuando he vuelto de desayunar, la perri ya se había metido dentro y estaba preparada para ir en bici hasta Sant Andreu. Hacía una mañana luminosa y las calles estaban tranquilas, algunas mojadas. Era agradable. Me he desviado por la calle en la que viví hasta mi adolescencia y me he encontrado conmigo a los nueve años, montando otra bicicleta, pero siendo la misma persona, como si existiera en paralelo a la que soy ahora. Ha sido un encuentro feliz. Hemos pedaleado juntas.

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Paseando por el barrio, me he acordado de que una vez, cuando tenía 13 años, me tocó una moto pequeña en el sorteo de un supermercado. Mi padre me dejaba llevarla por las calles de atrás, por las que estaban al lado de las vías. Al final, acabó usándola mi madre porque yo no tenía la edad.

***

En la puerta de la Fabra y Coats me esperaba Cristina,  mi compañera de piso de los 19 a los 22. No nos hemos preguntado cómo te va o cómo estás. No es necesario ponerse al día todo el tiempo. Simplemente hemos estado juntas. Es sencillo y bonito estar con ella y darnos cuenta de eso. Vendiendo los tickets, me he encontrado con D, un chico que trabajó conmigo durante algunos años y con el que siempre hablaba de cómics. Hemos hecho ese típico gesto de mirarse tres veces y reconocerse. 

La perri ha causado sensación en el Graf dentro de la mochila. Creo que no ha habido mesa en la que no le dijeran algo. Estoy algo enamorada de la perri. Es mi amor incondicional. Ahora me parece más sencillo que hace seis meses, por ejemplo, cubrir mis parcelas afectivas.

***

Este fin de semana se ha movido alguna pieza dentro de mí, ha habido un movimiento, apenas perceptible, uno sutil. Parece que la pieza ha encontrado su sitio. He sentido que volvía a su lugar. 




¿irresponsable?






Ayer me topé con esta bolsa y me pareció hermosa. Dentro había pasta fresca casera, de un sitio que está al lado de terapia y que solo sirven platos de pasta. Fue uno de mis sueños hace un porrón de años. 

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Me pregunto si no estaré convirtiéndome en una persona irresponsable.

Seguramente, condición indispensable para ser irresponsable sea no preguntarse acerca de la responsabilidad de una en los asuntos. Y yo me la pregunto, por lo tanto, todavía estoy en el bando de las personas responsables. ¿Pero en qué momento se cruza hacia el otro lado? ¿Dependerá del punto de vista?

Bueno, no sé. 

También me pregunto si la irresponsabilidad está relacionada con el miedo. Siempre había creído lo contrario, que tal vez la responsabilidad radicaba en tener el control  de las cosas y que básicamente eso era algo así como un resorte del miedo, pero desde que me siento un poco irresponsable lo veo distinto. Puede que sea el miedo lo que nos hace ser irresponsables. El miedo a enfrentarnos a X cosa. Entonces, haces algo irresponsable para quitarte el peso de tener que "responder adecuadamente a las circunstancias" porque significa comprometerse, en cierto modo.

Sea una cosa o la otra, la posibilidad remota de estar siendo un poco irresponsable me preocupa. 

Bueno, no sé.

¿Estás siendo responsable? 

Creo que también tiene que ver con hartarse de las situaciones. O con dejar de creer en la justicia poética.

Puede que esté exagerando. 

Ayer, en terapia, muy bien. Lagrimones deslizándose por mi cara; una especie de trampolín al llegar al borde de las mejillas; aterrizaban en mi camiseta. Desactivé un montón de bombas o paré el temporizador. ¿O estallaron? 

Bueno, no sé.

Mañana he quedado con una amiga a la que no veo desde hace un año, más o menos. No nos pasó nada. Estábamos las dos en otras cosas. Cuando se está en otras cosas a la vez no hay disonancias.

Ayer me quedé dormida en el sofá, cuando me volví a despertar vi a la perri acurrucada mi lado, con sus patitas y su morrito y todo su ser acabado en -ito. Sentí mucho amor y me volví a dormir con esa sensación de calma y felicidad, de flipe por una bolsa.