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Nada, que no




Pues me han vuelto a dar calabazas. No sé cómo lo hago, pero lo hago. Es como si hubiesen desaparecido de la faz de la Tierra las personas que pueden gustarme y que a su vez puedo gustarles.  Como si esa especie de "coincidencia" ya no estuviese disponible para mí. Después de dos años ya empiezo a convencerme de ello para que no me duela. No me han gustado muchas, solo cuatro, y además han sido todas este año.  Excepto con B, todas las que me han interesado, nada de nada. Lástima que con B no fluyera el tema por mi parte.

Siguen ganando los fantasmas. Y yo sigo tirándome a la piscina pensando que hay agua y dándome cuenta de que no cuando ya he saltado. Luego siempre me dicen lo mismo... qué valiente eres.  ¿Querrán decir gilipollas? 

Bueno, tal vez vaya siendo hora de prescindir de una vez por todas del tema.

Comentarios

  1. Supongo que debemos actuar preguntando al corazón y sin perder la fe. Creer con los ojos cerrados que la piscina tiene agua, que será divertido y que no hay nada que temer...

    Con cada hostia en una piscina sin agua la fe se va perdiendo, claro, pero sería bonito que no fuese así, ¿verdad?...

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  2. Eso de que la valentía es gilipollismo empiezo a pensarlo seriamente por propia experiencia. ¿De qué sirve ser valiente si l@s demás son cobardes...?

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  3. Gilipollas no, una ilusa temeraria.

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