Sigo cabreada





La semana pasada y la anterior estuve yéndome al pasado. Al pasado pasado pasado. Al pasado de hace diez años. El verano no ayuda, porque me lleva allí. Los días largos no ayudan porque me llevan al pasado.  Las noches agradables, como de otros años, tampoco. No quiero que me siente mal el pasado, pero es que era, en algunos sentidos, mejor. En otros no, en otros era más aburrido e insulso. Si pudiese juntar lo mejor del presente y lo mejor del pasado sería increíble.

Hoy me siento mal. Siento odio, rencor y tristeza. Estoy enfadadísima con ella, aunque sé que no tiene la culpa de nada porque cada cual hace lo que le da la gana y punto. Yo también. Yo también hago lo que me da la gana. Y por eso, después de dos meses, todavía estoy cabreada con ella porque me hizo daño.

En realidad, no me preocupa tanto este asunto. Esto no ocupa mis pensamientos, solamente a veces. En ocasiones. Algunos días. En algunos momentos. Lo más importante ahora es otra cosa, no es esto. Lo más importante son muchas otras cosas imposibles de enumerar. Lo que me preocupa hoy es secundario pero también forma parte de mi vida.

Todo está bien. Esto será el pasado un día y será un pasado de putamadre al que no podré volver.

Tiene que haber algo que haga más llevadero no poder volver.



Comentarios

  1. El pasado siempre fue mejor, al menos lo que recordamos. El presente, incomprensiblemente, es un suplicio, una losa de la que queremos escapar cada día hasta que se convierte en un pasado al que añorar.

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  2. No creo que lo haya, la verdad, vivimos con nuestros errores y nuestras derrotas. A veces creemos que no podremos hacerlo, que ese golpe que nos dieron fue el final.. pero no, la mayoría nos seguimos levantando y levantamos los pulgares cuando nos preguntan qué tal estamos....

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