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Mostrando entradas de abril, 2007

Ventajas

ya (le) tengo

Poema para cuando salga a correr

Post grabado. Se puede escuchar desde el podcast. O descargar mp3.

Cuando llueve tengo ganas de correr,
salir de casa y correr, como mi perro negro cuando se escapa e inunda las calles con su ladrido feliz
y vuelve empapado sin haber encontrado nada, de nuevo, sin encontrar, pero, que se le cae un r al perro, pero despierto.

Cuando llueve tengo ganas de correr como las atletas que sólo ganan en los días tristes, y por eso sólo ellas están contentas, ellas y sus familias, con la medalla a cuestas y el podium encharcado, sin botas de agua.

Cuando hace sol también tengo ganas de correr, para que no se acabe nunca el paseo con árboles y que vaya por delante mi sombra que llegue antes. Y en casa, la marcha de Los Toreadores de Bizet temblando en las paredes, retumbando en las ventanas.

Pero no salgo a correr ni cuando hace sol ni cuando llueve ni cuando está medio medio. Pero el día que salga... el día que salga a correr, ese día, seguro iré hasta tu casa.

tiempo incierto

Tiempo incierto es ponerse las gafas de sol para conducir y que empiece a llover. Tiempo incierto es no saber si te conocí hace un par de semanas o hace un año y dos meses. El tiempo incierto no deja de sorprenderme.
Cambié de fisioterapeuta hace un tiempo incierto. Estaba harta de aguantar a Takahama: sus malas caras, sus desplantes, su voz. Ahora tengo dos fisioterapeutas distintas. Una me lleva los lunes, los miércoles y los viernes. Y la otra los martes y los jueves. Siempre se agrupan así los días de la semana. La primera es la que hace daño. Tengo que suplicar su nombre hasta 4 veces. Pero es cariñosa y me pregunta como estoy. A veces me incomoda, el dolor es tan íntimo como el placer.
La otra chica es dulce. Aprieta, pero no tanto. Por eso los martes y los jueves me siento relajada, sé que tengo la situación bajo control. Podría vendarme los ojos si ella quisiera. Hoy me ha dicho que deja el trabajo.
En casa han comprado una trituradora de papel. Primero fue el sillón de masaje, lue…

Cinco apuntes sobre Lisboa de lectura no obligatoria

Post it dejado en la ventana.
(Editado)

He desayunado pastéis de nata. Son unas pastas de hojaldre y crema que se comen tibias y espolvoreadas con canela y azúcar. Los que más me gustaron son los que probé en Belémjunto al Monasterio de los Jerónimos, en la famosa pastelería Pastéis de Belém fundada en 1837. Los pastéis abarrotan los escaparates de las mil y una pastelerías de Lisboa. Es difícil resistirse, y eso que yo nunca me he considerado una persona de dulces, aunque sí me considero una persona de salados. Y es que considerarse algo está bien.

He traído en la maleta tres cd's de los Doors, a pesar de no ser típicos de Lisboa, a mí me traen mucha saudade. Cuando vi las portadas de Morrison Hotel y de StrangeDays en cd, tan brillantes, con la caja de plástico de bordes redondeados, tan estéticos y tan irresistibles como los pasteis, pensé que sería un buen souvenir aunque pudiera comprármelos en Barcelona. Todo el mundo sabe que no es necesario ir a México para a comprar un somb…

biblioteca pública

El jueves visité la Biblioteca pública.
Antes pasaba mucho tiempo allí. Cuando digo antes, hablo de antes. Una vez robé un libro sobre Jim Morrison, cuando no estaba informatizado todo el tema de los préstamos y los libros no llevaban antirobo. Después de aquello, cada vez que entraba sentía que la bibliotecaria lo sabía todo. Cuando pusieron las bandas antirobo, algunas veces sonaban por error cuando yo pasaba. Pensé que un día mi voluntad acabaría precipitándose, me delataría y lo contaría todo con el libro entre las manos. Pero no fue así.
El otro día, después de estar algunos años sin ir, volvieron a sonar las columnas antirobo a mi paso, y la bibliotecaria, la de siempre, la de entonces, me miró y se sonrió. ¿Por qué se sonríe? En una de las estanterías estaba Blankets de Craig Thompson y me alegré de verdad. Es un historia preciosa y las viñetas están llenas de nieve. Debe ser difícil dibujar algo tan blanco.