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Mostrando entradas de septiembre, 2006

No sé exactamente de qué hablo

Este post también se puede escuchar porque a veces leer cansa. [sincortes.mp3]

Hoy quería estar aquí un rato, en la avioneta. Hace días que no la toco. Últimamente voy en coche a todos los sitios. La carretera no está mal, me gusta de noche, cuando voy sola por el carril: Es mi camino. No me cruzo con nadie. Me he inventado una carretera que llega hasta la puerta de tu casa. Cuando ya estoy cerca, veo mi avioneta aparcada a un lado. Un día le haré una foto pero no de recuerdo, será vigente.

Yo aprendí a llevar aviones una noche que quería volar. Mezclé unas pastillas que tenía mi padre por casa, de las que se toma para arreglar el corazón, y me las tragué con una tarta de manzana que había hecho mi madre. Le sale rica. Y al poco rato ya era piloto y estaba haciendo señales con un espejo desde el aire...

A conducir el coche aprendí llevando a mi madre a las sesiones de quimio en el hospital. Hasta ese momento sólo me sabía dos calles: La calle Aragón y el Paseo de Gracia. Mis amigos se ab…

sorpresa

Me acabo de dar cuenta: Tengo un comentario de Christina Rosenvinge (ella) en el blog de audios. Dice que le ha gustado mucho nuestra versión de "Sábado" y que le encanta ver como las canciones toman vida propia cuando salen de su casa. De la casa de Christina. El sábadooo nos pasamos un buen rato hablando sobre ella en el Bar Verde con Yellow, su amigo, Carol y Lucy, mientras llovía. Y nosotros sin saber que el 4 de septiembre nos había comentado porque le gusta nuestra versión de su canción. Viva los mortales. La verdad es que aquella tarde que la grabamos mientras los niños chillaban en el parque, no imaginamos que la llegaría a escuchar algún día. No la habíamos ensayado, era el primer día que la tocábamos juntos. Salió así, de repente.
Qué bonito es tener canciones.

es una maravilla no habrá un antes ni un después

Es tan guapa que a mí también me duele, sobre todo de noche cuando camina a pocos metros de mí. De entre todos los martes posibles yo me he llevado el mejor.

Hoy quería llegar pronto a casa para escribir algo. Pero he preferido ir a buscarla y estar un rato con ella. Hasta las doce. Ni un minuto más porque las chicas tienen que irse pronto a la cama. Lo importante es lo importante y la puesta de sol seguirá durando un kilómetro sobre la arena. Estoy más feliz que siempre -que nunca parece poco tiempo-

Elvis también canta Sweet Caroline....

sin nada que hacer, mirando a las paredes y al suelo también

En el self-service de la facultad sigue habiendo esa salsa para todo que hace que todos los segundos platos tengan el mismo sabor. Lo difícil no es comer sola. Lo difícil, más bien, es escoger el segundo plato. Lo otro es aburrido. Por eso miro hacia las paredes. Y mirando hacia las paredes descubrí este cuadro. No sé el autor/a pero ha utilizado esos colores tan "gauguin" -creo que a quién lo hizo le gustaría mi comparación-
Vemos a tres mujeres tomando café. Dos están muy juntas. Muy juntas porque los brazos de ambas se tocan y las melenas también. En el otro extremo de la composición encontramos la figura de otra mujer que esconde la cara tras un abanico y mira de reojo a las otras dos. La morena de pelo azul se trae algo entre manos, maneja intrigas. Y por si el gesto no lo deja claro, encima tiene un gato delante. La traición. A la pelirroja, el pelo se le ha puesto así del puñal que lleva clavado en la espalda. Aún así, sigue siendo la protagonista del cuadro y a la que…

post-it arriesgado

Aquí sólo se me ocurre pensar en el infinito
pero prefiero quedarme en este lado.
Ha sido mi post-it más valiente. Jamás había querido escalar por si me caía, y precisamente por ese motivo tampoco lo hice aquella tarde. La brisa lo arrancó de la baranda de madera y fue cayendo dando vueltas de bailarina. Hasta que topó con una roca y se quedó un buen rato allí. ¿pestañeando?

Las dos nos levántamos de la silla para verlo mejor. Ella estaba muy guapa con los ojos verdes y el polo azul. Finalmente, el post it se fue al agua tras un doble salto mortal -fue una caída voluntaria- Lo vimos flotar y moverse por encima de las olas hasta que se hundió.No nos dió pena porque estábamos de vacaciones.

problemas técnicos

correos

"Return to sender" (1964) de la película Girls, Girls, Girls.
Ayer envié mi primer telegrama. Me fui hacia la oficina de Correos pensando en las palabras que iba a poner. Y todo eso. El caso es que mezclé el Morse con lo de "Stop" y le di demasiada importancia al asunto. Tenía misterio. Además llovía, caía la del mundo. Tuve que refugiarme en el patio de una casa de la calle Carolines. El agua arrastraba la tierra de los jardines y bajaba sucia. Puse a salvo mis pies en unos escalones. Por encima de mí, un canelón vierteaguas hacía de tejadillo y aquello era las cataratas del Niágara. La tormenta caía con fuerza y salí de mi refugio con el paraguas doblado. El vaquero se me empapó hasta las rodillas. El agua me entró en lo zapatos. Se me borró la dirección de una carta. Al final, resultó que no hacía falta poner STOP en los telegramas, que es otra de esas mentiras. En realidad, enviar un telegrama es escribir lo que quieras en un papel y rellenar un impreso. Cuando se…

mentirijilla

Escribo en presente como si - como si - como si - como si como si siguiera disfrutando de la isla.
Podría tratrarse de una terapia para reducir el estrés posvacacional: alargar los días contándolos una y otra vez. Alargar los días contándolos una y otra vez. Alargar los días contándolos una y otra vez.
Podría pasarme el curso que empieza explicando sólo un día. Ya sé cual: La noche de mayo, una cena en la mesita con el mantel de hilo puesto y las servilletas de papel blancas. Y las dos copas - me pregunto si habrán más copas. ¿Lo de las copas será como los platos? Siempre hay un mueble con más platos. En plan fogonazo de Proust: la mesita, la luz baja y la película en el televisor me llevaron al salón del piso de Barcelona. Cuando cenaba embutido y pan con tomate y teníamos otro perro muy viejito y pekinés, pero que entendía perfectamente el italiano.
La noche del mantel en la mesita me sentí tan bien que pensé que pasado un año lo celebraría como San Agusto, San Pertenecer y San Quebien. …

llegada a la isla

Las ruedas de nuestras maletas han despertado una tormenta sonora sobre la acera. Si dijera que hemos llegado a la Isla en tren sería mentira, pero lo cierto es que el trayecto en avión es tan corto que los kilómetros hechos entre raíles también cuentan. En realidad nos estamos acercando a todos los sitios desde hace mucho tiempo. Todos los metros y kilómetros que hacemos van sumándose.
No recuerdo nada especial del aeropuerto, excepto que nos libramos de las garras de la cola de facturación con equipaje de mano. De mano rota (unos bolsitos de diez y once kilos). Al aterrizar el comandante ha dicho "bienvenidos al paraíso" y la gente se ha empezado a desnudar. Un escándalo. ¿No ha salido en el telediario? El coche alquilado es nuevo y de color rojo. Nada más llegar nos hemos equivocado metiéndonos por un camino de carro hasta Binisafuller. Luego hemos descubierto una carretera asfaltada y hasta con rotondas. De todos modos me gusta conducir por aquí, lástima del limpiaparabr…