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Mostrando entradas de agosto, 2018

Rodillas llenas de tierra y restos de hierba

Si has crecido en Barcelona sabes que siempre llueve para las fiestas de gracia. Y en los periódicos publican titulares como "La lluvia no logra arruinar la decoración de la Calle Verdi". Si has veraneado en la costa sabes que en mitad de agosto siempre hay una tormenta con rayos y truenos. Y al día siguiente está nublado, ha refrescado y tu madre te dice "ponte chaqueta para salir a tomar un helado con tus amigas". Ambos son, para mí, recuerdos de la infancia.
Y hoy, hoy ha llovido. Hoy ha sido el día en el que llueve en las fiestas de gracia a mediodía. He visto en instagram a algunos vecinos tapando el atrezzo de las calles con bolsas de basura.
Yo no estoy de vacaciones y la tormenta me ha pillado en la oficina. He salido a las tres y había quedado para comer con mi amigo Emilio. La ronda Sant Antoni parecía un río desbordado. La silueta del Mercado se veía a lo lejos, borrosa, y se me han mojado las adidas en Valldonzella. ¿Será este, dentro de unos años, un re…

¿Cómo acabará el día?

Hoy me he despertado a las 5 de la mañana y ya no he podido dormir. Se preguntará el lector o lectora, ¿por qué?
Porque quería cerrar el pasado. Sí, como si de madrugada se abriera la posibilidad de acceder a la puerta que te lleva hasta a él, y entonces poder sellarla de una vez por todas, para que no interrumpa más. Pero no es así, no funciona así. Yo sé que a veces llevo un soplete y soy capaz de reabrir cualquier puerta, por muy atrancada que esté. ¿Cuál es la solución entonces? Llevo tiempo tratando de averigüarlo. Y en estos últimos años, evidentemente, se ha ido acumulando más pasado. Así que tengo un par o tres de puertas fantasmagóricas que abro y cierro con soltura, pero acarrea consecuencias.
Le he enviado un mensaje a B. Me parecía raro cortar así la comunicación, de forma tan drástica. No sabía si se iba a enfadar... pero no, me ha dicho que ella había estado a punto, también, muchas veces. Resulta que ahora trabaja al lado de mi casa. Me suena. Y hemos quedado para tomar a…

Sanas y salvas

He superado mi primer revés. La verdad es que todo es distinto, ahora, incluso la tristeza. Dura lo que dura. 
La parte intensa dura 10 minutos de llanto, dura un cigarrillo, da para una cerveza... luego quedas con alguien, te tomas un café, u otra cerveza, comentas con los amigos y se te pasa. Y acaba el día y dices... sigo siendo yo. 
Un revés con depresión era un auténtico mazazo. Hacía que me cuestionara toda mi vida y mis capacidades. Ya no recordaba cómo era ver la verdadera magnitud de un asunto. No lo recordaba. Es fuerte... es impactante.
Hoy he ultimado detalles para mi semana de vacaciones en la isla, en septiembre. Volver a uno de mis lugares preferidos... volver sola y disfrutar de mí, de la persona a la que vi desmoronarse y volver a moronarse. Voy  a celebrar que estamos sanas y salvas. No sé por qué hablo en plural.

Bajé las escaleras y de dos en dos

Ayer le di la bienvenida a la melancolía estival de madrugada, mientras bajaba por la calle Girona en bici, el aire fresco, los semáforos en verde y la menstruación estallando por dentro en rojo. Sangre.
Por un lado, creo que el reciente final de intento frustrado de "relación" me afectó un poco, aunque fuera decisión mía no continuar. Y por otro, tener citas de tinder de esas en las que ves/sientes/intuyes/percibes que no vais a ninguna parte... tampoco es que sea un planazo. Siempre me acuerdo de la pava esta que dice "eres mayor cuando te das cuenta de que el queso es caro y de que todo el mundo se droga". Acertaba más antes, años atrás, cuando la gente no se ponía foto de cara en las apps y hablaba con ellas porque me gustaba el fotograma, canción, libro, o lo que fuera que hubiese escogido tal persona como tarjeta de presentación. Acertaba más entonces cuando no tenía en cuenta la cara, pero sí sus gustos y posibles afinidades.
Llegué a casa, me senté en la t…

Antes de conocerme

Estoy disfrutando de la vida luminosa. Respiro y siento los árboles, el cielo, el sol, el aire en la bicicleta. Los amigos, la música, la familia. ¿Es amor por dentro? ¿Es amor por fuera? ¿Es química cerebral? Me da igual.
Hoy he tenido una cita. Nos hemos besado. Pero no es lo que busco. No nos volveremos a ver. No pasa nada. Tinder es una barra de bar, te besas y no te gustas y te vas y ponen otra canción. Dejé aquello con B. Tampoco era lo que busco. Es complicado. Sin embargo, no encontrar no me preocupa, ahora sí estoy bien sola. Ahora sí. Ahora todo es como una piscina bajo el sol a primera hora de la mañana. Pero... quiero volver a enamorarme. Ya lo he dicho. Qué nervios. ¿Cuándo volverá?