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Mostrando entradas de abril, 2020

Alter egos alterados - 50 días confinadas

El insomnio es lo que peor llevo. ¿Por qué estoy inquieta? Tal vez porque t engo en cuarentena 10 millones de problemas (concretando, 4 problemas) y el Gobierno, la vida, la sociedad... los va a desconfinar dentro de dos semanas. Y esos cabos sueltos vendrán a mí dando bandazos como látigos descontrolados y zombies hambrientos . Esta semana he caído en la trampa de la autoayuda y he buscado en Google "cómo recuperar la motivación" y "cómo superar una ruptura". No entiendo cómo no me sé ya de memoria todos los consejos que dan porque son búsquedas viejas conocidas para mí... Nada, siempre dicen lo mismo, no se actualiza en absoluto el proceso. En cuanto a la primera, que trates de marcarte un objetivo pequeño, alcanzable, y que cada día trabajes en ello un rato (que es justo lo que no tienes ganas de hacer sin motivación); y en cuanto a la segunda cuestión, la de la ruptura, las archiconocidas etapas del duelo (negación, ira, negociación, tristeza, aceptación) y

Los leones

Llevo una temporada sintiéndome incómoda. Es como si hubiera dejado de encajar. Puede que sea algo intermitente. Hace sol, puedo ver la luz iluminando la copas de los árboles desde el sofá, se mueven con el viento. Hoy no he hecho nada. En condiciones normales, esta sería una de esas tardes perfectas para ir a la terraza del bar de siempre, o para ensayar, pero la verdad es que si se pudiera, no iría, no me apetece salir, me siento desmotivada. Tengo un 1kg de pimiento verde. Estaba de oferta. No sé qué hacer con él. 

Un mes confinada

Desde el balcón, el silencio es tan aplastante que puedo oír la corriente de aire que sale de la parada del metro. Por las noches, las luces de los semáforos iluminan la calle cambiando de color; verde, amarillo, rojo... pero no pasa un alma. A las ocho suenan las sirenas de los barcos y miro em dirección a la playa, me parece oler el mar. 

26 días confinada (empecé antes)

Me he despertado y, tras desayunar al sol en el balcón, mientras veía a los repartidores llegar con sus furgonetas, he tardado casi dos horas en decidir si seguir mi racha de 4 días seguidos haciendo yoga (el remedio moderno para todo), o si mejor romper con ello. He optado por hacer yoga, pero a los diez minutos de clase me he tumbado en mi esterilla improvisada, y he dejado de seguir las instrucciones del vídeo, me he quedado un buen rato mirando al techo, con la voz de la yogui youtuber de fondo. Me relajaba. Y al mismo tiempo, crecía el hastío y la apatía. Hoy no ha sido un buen día. Además, he terminado Halt and catch fire. ¡Cómo me ha entretenido esa serie! Excelente banda sonora, excelente trama y mi platónica Mackenzie Davis dando vida a una programadora de videojuegos en plena efervescencia de bits ochentera. La he disfrutado muchísimo. Luego he estado fregando platos, haciendo la cama y barriendo, mientras escuchaba un podcast de Efecto Doppler. Una entrevista a la e

24 días confinada

Alguien siempre me preguntaba "¿De dónde sales?" y yo le contestaba "De mi casa". Echo de menos esa pregunta. Esta mañana, mientras estaba tendiendo la ropa al sol, me he acordado del cartel con el vaquero de Marlboro de la Meridiana. Cuando lo veía, yo sabía que ya estábamos llegando a casa. El vaquero significaba casa. Me he imaginado a mí con la cara asomada, y a mi padre echándome bronca por bajar la ventanilla del coche, y al vaquero hablándome desde el cartel y diciéndome con voz grave: cuando seas adulta, una pandemia no os dejará salir de casa.