28/3/21

Ya puedo bañarme


Parece verano, hoy me he puesto pantalón corto. Adormecida en la terraza, he escuchado a alguien, a lo lejos, fregar los platos y colocarlos en el escurridor. El paisaje sonoro me ha recordado a la piscina de la urbanización en la que pasaba los veranos de niña, cuando iba con mis amigas después de comer y teníamos que esperar a hacer la digestión dos horas y media para poder bañarnos. Siempre me parecía una pérdida de tiempo porque a esas horas la piscina estaba vacía, y a partir de las cinco, que era más o menos cuando se acababa el suplicio de la digestión, se empezaba a llenar. Luego surgió la versión de "si te bañas justo después de comer no pasa nada, pero tiene que ser justo después, antes de que empiece la digestión". Era un poco estresante, ¿no? Calcular ese "justo después" sin pasarte de la raya. En la playa estaba la versión de comerse el bocadillo dentro del agua como remedio para esquivar el tedio existencial de la digestión.

Estas últimas semanas han pasado cosas a mi alrededor, que no han afectado a mí, sino a amigas mías. Rupturas anunciadas, rupturas recurrentes y rupturas por sorpresa. Me he sentido aliviada de no ser la protagonista de esas historias y de estar en esta etapa en la que no tengo que preocuparme de iniciar ningún duelo ni de pasar página ni de mandar mensajes a quien no debes. Podría decirse que yo ya he hecho la digestión y ahora ya puedo bañarme, y aunque me apetece, me da miedo meterme en el agua y que esté helada. Sigo con la toalla al hombro, observando la piscina. Yo siempre hice mucho caso a lo de la digestión larga y pocas veces seguí la vía rápida de bañarme nada más comer, y menos la de meterme con el bocadillo en la mano. 

26/3/21

L'hora de veritat

 

Me aburren muchos los gamers, los youtubers y los streamers. Y el Mago Pop. No me interesan en absoluto. 

No me interesa nada, excepto la academia de arte que hay en mi calle y lo que se ve desde fuera. Me encantaría saber pintar o esculpir. Me mancharía la ropa, el mono azul que usaría para pintar o esculpir. Y no me importaría que mi arte no fuera a ninguna parte.

En la playa hay un reloj de arena que te dice la hora real (lo pone, "l'hora de veritat"), y me di cuenta de que vamos adelantados una hora al sol. Y la semana que viene iremos dos. Es un poco incongruente.

Estoy triste. 

20/3/21

Contentura



Hoy estaba ensayando la batería de Where is my mind, de Pixies, y al recordar el tema y analizarlo, y escucharlo atentamente, me ha parecido una canción tan buena, que he pensado que toda la música de ahora no vale nada. Me he sentido muy old. Cuando empieza el bajo es brutal. Y los acordes de la guitarra acústica. Y la eléctrica que va surcando toda la canción. Y el golpe de hi-hat abierto. Y los fills. Y el crescendo del inicio. Y las cajas cruzadas con el bombo de los puentes. Y los uhh uhh que impregnan todo el tema. Y ya.

Estoy muy muy contenta.





18/3/21

Mudanzas

Estos días he ayudado a una amiga a mudarse. Ha sido bonito moverse de un lado a otro, por el ensanche barcelonés, con una vida en cajas y bolsas, todo dentro de mi coche, lleno, a rebosar. 

Y yo también me he mudado simbólicamente, y siento que he dejado atrás mucho peso. La redistribución de la mitad de mi casa ha venido acompañada de sensaciones nuevas, una habitación más luminosa y un espacio por conocer, como descubrir algo que siempre había estado pero que hasta ese momento no habías visto.

Se vienen cosas nuevas, momentos excitantes, días locos. ¿Primavera?

9/3/21

Seguro que le pasa a mucha gente

He bajado a comprarme una napolitana de chocolate para desayunar. Me gusta ese momento en el que la gente sale del metro e inunda la acera, y van de prisa hacia sus trabajos o sus clases, y pasan autobuses, y bicicletas... y todo ello se mezcla con el trisar (lo he buscado en el diccionario) de las golondrinas de Barcelona. Si no fuera tan bonito, sería insoportable. Lo que sí me gusta de trabajar presencialmente es "ir", por todo lo demás, estoy encantada teletrabajando. 

Echo de menos ser especial para alguien. Y a su vez que alguien sea especial para mí. Echo de menos el amor, el deseo, la tontería... y todo eso. Qué vergüenza, qué vulnerabilidad, qué verdad. Qué difícil comprenderlo. Seguro que le pasa a mucha gente. Pero después del amor, la tontería, y el deseo, viene lo contrario... y es doloroso. Eso también es verdad. Bueno, ya volvemos a los problemas absurdos y manejables, los de pasar el día a gusto con alguna rayada.

7/3/21

Final de temporada (¿de ciclo?)

"Usted no tiene cáncer, no le vamos a dar más quimioterapia", le dijo el médico a mi madre tras ver los resultados de las últimas pruebas. Le harán revisiones cada tres meses.  Me siento aliviada, también nerviosa. Tengo ganas de desconectar. Off. ¿Tengo ganas de descansar? 

La perri está mejor, el medicamento hace efecto. Por lo visto, ya no le duele. Hoy hemos dado un paseo muy largo. Me gusta volver a verla feliz, con ganas de jugar.

El domingo pasado redistribuí mi casa para no dormir en el lado en el que hacen ruido los vecinos. También me di cuenta de que pasaba todo el día en la habitación más pequeña y que era hora de expandirme. ¿Será esta la solución? Lo sabré con el tiempo.

Hoy he llamado gilipollas a un señor que se ha saltado un semáforo (yo estaba cruzando el paso de peatones). El otro día también, a otro tío que iba en moto e hizo lo mismo. Gilipollas. ¿Qué me has llamado? Y le dije: Gilipollas. Otra vez. Y me metí en un supermercado. Me pareció un lugar seguro por si se le ocurría bajarse y venir a pegarme. La verdad es que recomiendo soltar un gilipollas de vez en cuando, en voz alta, dirigido a alguien que se lo merece, y acto seguido refugiarse en un supermercado.