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Mostrando entradas de marzo, 2005

La carretera

"El ayuntamiento ha decidido quitar la carretera y poner árboles.
Atentamente, El Alcalde"

La carretera ha desaparecido, llevaba allí muchos años. Ahora hay un manto de árboles
muy altos. Pinos con piñas de las que dan piñones. Un verano, Inma y yo nos comimos
todos los piñones del faro y tuvimos dolor de barriga dos días enteros. Perder dos días de verano era un desastre.

Este año no está la carretera pero yo sé que está debajo de los árboles. En noviembre llovía sobre el asfalto.

¿cómo habrán traído todos esos árboles? ¿en camiones?
Una vez ví un camión con árboles.
Pero sólo una vez.

El padre de Inma dijo que la carretera la habían comprado y que por eso ahora ya
no estaba. Pero al otro lado sigue el mar. La playa.

Por la mañana barren nuestros zapatos con una escoba y tú dices que nos están barriendo la suerte. Acaríciame porque eso son tonterías. Seremos las primeras en atravesar el nuevo bosque.

Liverpool (II) Fotos concierto Ani Difranco

Ya tengo las fotos del concierto

un buen día

Un buen día, miro a su alrededor. Un buen día, miró a su alrededor y la casa estaba vacía.
Eva se iba a cuentagotas.
Primero fue un disco, ¿te darías cuenta si un día falta un disco? Otro día debió de ser un libro o muchos libros. Todos de golpe. Después fue el cuadro de arena, la estepa africana, de eso sí se dió cuenta.
- ¿Y la estepa africana Eva? - ...
Un día una cosa. Otro día otra cosa.
Llegó un viernes y apenas quedaban dos sillas. Vinieron Roberto y Claudia, ellos se sentaron en el suelo.
Cenaron.
Roberto había pasado seis meses en Alaska. Trabajando. Contó muchas historias, tantas historias que ... quién iba a pensar en las sillas, en los libros, en los discos, en la estepa africana y en todo lo demás. Los seis meses en Alaska de Roberto era lo principal.
Llegó una noche y no había cama. Se acurrucaron en un saco de dormir. En el final de Eva, la A no se recupera, se va, es un estallido que deja sin aire.
Un día una cosa. Otro día otra cosa. El camino de vuelta.

Liverpool, misión: Ani Difranco

Cambiar de aires va bien, desconectas, te olvidas, estás lejos, aunque sólo sean un par de días. Y eso que me pasé el fín de semana pensando en la vuelta. "Cuando vuelva... cuando vuelva...cuando vuelva..." Aquí está mi álbum de fotos, por si os interesa, pero aún no tengo las del concierto.

<-------Sobre la ciudad y lo que hicimos -------->
Llegamos dos horas más tarde de lo previsto porque el avión se retrasó. Durante el vuelo estuve todo el rato hablando con J. Acabábamos de conocernos.
Teníamos una habitación muy grande para las 4, al final, J también acabó durmiendo allí. Yo escogí una de las literas de arriba. De pequeña me caí de una pero siempre me ha hecho ilusión volver a intentarlo.
Aunque llegamos muy cansadas, no pudimos resistir la tentanción y entramos en un pub, al primero que encontramos, estábamos en una calle muy céntrica. La gente bailaba de cualquier manera. No esperaba tanta vida nocturna. Pusieron la de las Scissor Sisters y nos emocionamos, además …

Destino: Liverpool

flotante

Hace algunos años, el Isleño colgó detrás de la puerta de su habitación un mapa mundi, un mapa mundi que él mismo calcó de otro mapa mundi, para así tener el mundo en sus manos. Después, dió unos pasos atrás y alzó el brazo, consciente de que aquel pequeño gesto marcaría su vida. En sus manos, un dardo con la pluma roja y la punta dorada. Cerró los ojos y lo lanzó con fuerza hacia el mapa. Zas! El destino en la diana.

El dardo señaló una pequeña región con los límites desdibujados. Él sería capaz de llegar hasta allí sin pasarse de largo. Voló por encima del océano, dejando atrás la Isla que lo vió nacer, rumbo a la ciudad de la infinita-landia. Le costó acostumbrarse a aquella gente nueva, a toda aquella gente nueva, y como todo el mundo sabe, abrió una pequeña cafetería en la Plaza del Mediodía.

Ahora ya es de noche y te acercas caminando tranquila. Y este momento es sólo para verte cruzar el parque, el parque donde a veces pienso que debería estar la playa, pero la escuela de música …

La Ciudad, aún no tiene nombre

Son tantas las cosas que veo para ti .

Vuelo bajito y miro hacia abajo, buscando la Ciudad, la que trazamos cuidadosamente.
Nuestra ciudad sin murallas, sin plazas de cemento, con adoquines que a veces dificultan los pasos ¿recuerdas a la mujer que baja de la catedral? ¿la de los tacones de aguja y vestido negro? sufrimos siempre tanto por sus tobillos ... y qué intrigadas nos tienen sus idas y venidas.
Las notas de la cantante de ópera se desdibujan desde aquí arriba, como la tierra con el mar.
También veo al isleño que lleva la cafetería de la Ciudad. ¡Está siempre tan empeñado en rodearse de agua! ¿Puedes creer que veo el estanque que bordea su casa?! Tiene montoncitos de peces, ranas que se congelan en invierno y piedras que saltan en el agua. Ya sabes que ha subido 10 céntimos el café con leche. He estado haciendo cuentas: son tres euros de más al cabo del mes. Como con eso no nos llega ni para una entrada de cine, a no ser que aprovechemos el día del espectador, creo que podemos se…

escribir amor

Quisiera escribirte mil veces:
amor, amor, amor, amor, amor, amor, amor, amor....
Sin que sonara cursi. Sin que sonara a ya hecho.

Imagina que nunca se escribió. Nadie antes escribió "amor".

Abrígate conmigo (recuerda, esto tampoco se ha escrito)
o mejor vayamos a la orilla,
quiero volar hacia el mar , apoyar mi mejilla en tu piel,
sentir el calor,
resoñar lo que soñamos.

Mantenernos intactas.

iguales

Por el bolsillo de Miguel,
asoma una larga lista de regalos para Lucía
-le adoro por eso-
pero ella...
casi siempre los tiene todos
y los regalos de Miguel
no son más que una repetición.

Cuidadosamente,
Lucía coloca los regalos iguales en estanterías separadas,
quedando así un espacio simétrico y equilibrado
que la hace sonreir de la misma forma por ambos lados.

Por eso Miguel, se siente bien
y cree que no es en vano.