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Mostrando entradas de septiembre, 2015
Hemos vuelto a casa.
Carl a la suya y yo a la mía.
Qué bien voy a dormir hoy...
Abandonamos el bosque. Ya empieza a hacer frío por las noches.

¿Quién es?

–CARL, ya sé que es lo que busco. Quiero encontrar a LA PERSONA que habla en esa grabación titulada "El videoclub".


(Carl garabatea algo en un papel y me lo enseña.)











–Era yo.


Refugio

Son las dos de la madrugada. Ha empezado a llover en el bosque. Una tormenta feroz. Un lobo con chubasquero rojo. Carl se ha refugiado en la avioneta conmigo. Estamos aquí, los dos en silencio, viendo cómo las gotas se estrellan en el cristal. Me gustaría abandonar esta sensación de provisionalidad. Adaptarme.

El teléfono está comunicando. El otro día pensé en eso, en lo curioso que es que se diga "está comunicando" a cuando alguien tiene el teléfono ocupado. La persona se está comunicando, pero con otros.

Le he dicho: Carl, empieza el otoño, esto cada vez se va a poner peor, vamos a tener que abandonar el bosque y volver a casa. El lunes, después de la ciudad, me estaba esperando con el bañador puesto  y la toalla al hombro. Estuvimos nadando en la playa y secándonos al sol. En  el mar había más agua que otras veces. Con diferencia, es el lugar en el que me siento mejor. Como si nada importara ni contara. Luego compramos un pollo a l'ast y nos lo comimos en el bosque, …

El muro

Carl y yo hemos construído un muro invisible, pero grueso, para los fines de semana. Nos mantiene a salvo de algo desconocido que no sabemos si es bueno o malo. Nos encantaría atravesarlo, pero ninguno de los dos está dispuesto a arriesgar la esperanza sobre lo que hay detrás del muro. Al ser transparente, lo vemos todo; la noria, los auto de choque, etc. A veces lo entendemos y a veces no. Ambos sabemos que lo que hacemos no va a llevarnos demasiado lejos. Incluso, nos preguntamos quién de los dos inventó a quién. ¿Yo a Carl? o ¿Carl a mí? Tenemos que irnos...

En nuestro territorio cercado no hay demasiado qué hacer. Hoy hemos estado tirando piedras al río y contando las veces que rebotaban en el agua. He ganado yo.

Hay mucho ruído detrás del muro. Suele ser provocado por humanos; risas y conversaciones, a veces discusiones, riñas, peleas, lanzamiento de dados. A este lado, soy yo la que inventa las palabras porque, como ya sabéis, Carl es mudo.

Un día escuchamos música en el otro l…

La rueda de la vida

Volver a engancharme a la rueda de la vida creo que me da miedo por si no se cumplen mis expectativas. Es como cuando saltabas a la comba de pequeña -lo odiaba, estrés- que tenías que calcular el momento justo para no darte con la cuerda y luego, una vez dentro de la rueda, saltar y saltar y saltar, hasta que la cuerda volvía a trabarse entre los pies. Qué cansancio, ¿no? Tengo la sensación de llevar dos años haciendo eso. Metiéndome en la rueda y fallando, metiéndome en la rueda y fallando, metiéndome en la rueda y fallando (a ver, ya sé que "follando" sería lo ideal, pero tenemos un conflicto de vocales).  Y así todo el rato. Por eso me apetece dormir. Me estoy tomando unos días de ¿reflexión? Oigo a unas niñas cantar mientras dan la comba, "ven, Paola, ven a la rueda..." pero me da mucho miedo. Otra vez no, pienso, otra vez no, dejadme en paz. Ya hago todo lo que puedo. Me dais muy mal la comba: bajita, rápida, torcéis la cuerda... así no se puede jugar a nada.…

Un invitado especial

No vamos a poder escapar, Carl. Esta vez no miraremos hacia otro lado.

Tampoco podremos luchar para mantenerlo alejado del bosque ni de la ciudad,  siempre acaba entrando.

Hay puertas mal cerradas, rendijas, ventanas, campo abierto, demasiados árboles.

Propongo invitarle a desayunar. A comer. A cenar. Vamos a decirle que se quede, porque es lo que quiere. No va a parar hasta que lo consiga. Cuando nos acostumbremos a su incómoda presencia, se irá.

Propongo que volvamos a casa, cada uno a la suya, que dejemos de escondernos en el bosque. Propongo que el dolor sea nuestro huésped. Nuestro invitado. Hasta que se canse.

Prohibido gritarle. Prohibido envenenarle la comida. Prohibido tratar de encerrarlo en el armario de los trastos. Prohibido emborracharlo en fiestas para ver si podemos salir corriendo en cuanto no nos vea.  Prohibido ponerle otro nombre.

Cuando llegue le liarás un cigarrillo y le servirás una taza de café.  Yo le haré las preguntas.  ¿De dónde vienes? ¿Por qué estás aquí…

Otra persona

Acabo de perder un amor. Bueno, ya estaba perdido, pero siempre hay esperanza hasta que te dicen "estoy con alguien". Otra persona. Con ojos, orejas y labios. Y una vida. Una profesión. Una voz. Otra persona. Cuando te dejan de querer es como si se murieran sólo para ti y siguieran viviendo para otros. Para otras personas. Es como estar a los pies de una noria luminosa, pero sin ticket para subirte en ella.

Otras personas. Con manos, cuello, pies, ideas, palabras. Otras personas. La complejidad de las personas. Con infancia, como yo. Con alguna manía, como yo. Otras personas.

Acabo de recordar que hace una año quería casarme.

Por otra parte, ya no es necesario que mande mensajes en código morse.

He despertado a Carl en cuanto me he enterado de la pérdida. He agradecido que sea mudo, para que no pudiera decirme tonterías como "ella se lo pierde", "ya conocerás a alguien", "tú eres maravillosa". Osa, osa. Otra persona. Carl se ha limitado a dar…

Página doblada: lo indispensable

Lo indis-pensable
HAN PASADO ALGUNAS SEMANAS desde la última vez que hablé. Me he acostumbrado al silencio, en parte por Carl (luego hablo escribo sobre él, o mañana). He logrado reparar la avioneta gracias al curso How to Fix your Plane. Muy bueno, lo recomiendo al 100%. Vale la pena, en serio. Si alguna vez os halláis en la situación en la que yo estaba –estrellada y perdida– me escribís un e-mail y yo os doy el contacto. Así de simple.


Se encienden los motores de mi avioneta y puede volar. ¡Ya puedo irme a mi casa! Sin embargo, me siento tan a gusto en el bosque que me ha tocado, que he decidido quedarme a dormir en la cabina durante un tiempo. Aquí las noches son límpias, huelen a jazmín silvestre. Casi no echo de menos a nadie. En parte porque estoy trabajando mucho.

De vez en cuando bajo a la ciudad a conectarme  porque estoy colaborando en el proyecto Sherlock Holmes and The Internet of Things y necesito comunicarme con mis compañeros de equipo, los221B - Baker Street Team. No n…