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Mostrando entradas de septiembre, 2017

Creo que...

Los sábados por la mañana, cuando me despierto, es el momento que tengo reservado para llorar, es el único día que no tengo que responder a ninguna obligación, ni laboral ni social ni familiar. Me desahogo en ese instante en el que la luz de la mañana entra en la habitación y todo es bonito. La melancolía me hace trizas y creo que me siento insignificante. Luego me hago el desayuno y, mientras preparo el café y todo eso, el llanto se me va pasando; todo lo demás, también. Salgo a la calle con la perri. Damos un paseo largo. Compramos algo para cocinar. 
Creo que tengo ganas de dejar de llorar los sábados. El otro día, hablando con una desconocida de la aplicación del mal, que tiene un alto nivel de conversación interesante (esto es bastante difícil de conseguir), me dijo en un momento de la charla: "creo que estoy triste". Me gustó mucho esa declaración. Y ese "creo" como escudo protector. 
Los sábados por la mañana todo me parece un puto rollo y deseo una apocali…

A lo Josep Carner

Esta mañana, mientras trabajaba, en las canciones recomendadas para mí de Deezer ha sonado Close to me. Uno de los méritos de The Cure es que tiene temas que, en principio, si no prestaras atención a a letra, pensarías que Robert Smith está cantando sobre algo alegre, cuando en realidad está diciendo que se da asco. Eso me gusta mucho, ese contraste. Que la tristeza suene luminosa es un maravilla, es un modo de enfrentarla. Total, que me he puesto contenta pensando en ello. También porque parece que mi futuro laboral se está definiendo y que cuentan conmigo más allá de diciembre. 
Esta tarde ha llovido un poco. Me gusta mucho la lluvia de este tiempo. Tal vez es porque nací en otoño y mi corazón vibra a los mismos herzios que la estación. Dentro de poco será mi cumpleaños. De hecho, voy a ser una efémeride andante en octubre. Conmemoraré cuatro cosas —todavía no he decidido cómo. 1) Mi cumpleaños; 2) un año de convivencia con la perri; 3) 15 años de blog, o 16... ahora no recuerdo bi…

Espérame

He salido una hora más tarde de trabajar (los viernes salgo a las tres) porque el lunes es fiesta y tenía que acabar algo urgente. Cuando he llegado a casa, he seguido trabajando porque no me había dado tiempo de ultimar algo. Mientras tanto, le iba tirando la pelota a la perri. También me he escrito con A, y nos hemos estado riendo de las típicas cosas de las que nos reímos cuando empezamos a descontextualizar situaciones y las convertimos en absurdo. También me ha escrito Laura Ha para ir al concierto de Girlpool, y JP también, para salir por la Mercè. Pero les he dicho que no me apetecía salir. Estaba cansada.
Luego he sacado a la calle a la perri y hemos estado por la Superilla paseando, que como siempre, estaba desierta; algunos caminantes; dos japoneses saliendo de un hotel; un par de adolescentes bebiendo en un banco; una chica que perdía el autobús; dos mesas de ping-pong vacías; la perri y yo. He sentido que me apetecía llegar a casa y tener novia, o similar, algo cercano a …

Alivio

En el trabajo me siento implicada, y eso hace que las horas allí no sean, en absoluto, decepcionantes. También me siento valorada; realmente estoy explotando todos mis recursos. Es como si, de repente, todo lo que he ido aprendiendo a lo largo del tiempo, todo lo variopinto y descabellado, se hubiera puesto en sintonía, como una especie de orquesta. De hecho, cuando pensaba en encontrar un trabajo que me gustara, pensaba en esto, pero no lo creía posible, creía que siempre me faltaría algo. Sí es verdad que el máster que hice el año pasado me abrió la puerta definitiva, pero con todo y con eso me parecía difícil. Recuerdo aquellos meses en los que me conectaba a infobjobs y veía tachado mi curriculum en todos los procesos de selección a los que me había apuntado (sí, en infojobs usan algo tan gráfico como tacharte cuando no te han seleccionado) Hasta que una mañana, estando en el parque preferido de la perri, encontré una oferta interesante, cuando ya había tirado la toalla. Me llama…

La noche que hablé con Jonny Pierce

Salí de casa y lloviznaba. Estaba anocheciendo. Me dirigí a mi destino por la calle Pallars, con un cigarrillo liado dentro del bolsillo de mi camisa y una chaqueta con capucha.  
Mientras caminaba, fui pensando en los años que hace ya que vivo en el barrio, y aquellos primeros meses que paseaba a diario por estas calles; pensaba en lo desangeladas que parecían, tanto como yo tras mi ruptura después de siete años de relación. Sin embargo, aprendí a ver en sus fachadas industriales y en la soledad del abandono de los edificios, un cobijo para mis estados melancólicos. Supongo que por ello, cuando al cabo de los años me crucé con alguien que también admiraba esa belleza insólita y desolada, no pude preservar mi amor ni guardarlo. Únicamente quería darlo. Fui pensando en todo ello, durante los diez minutos escasos que caminé. Las razones del amor y sus conexiones simbólicas son un enigma. No sé qué tipo vínculo imaginario necesito ahora, qué debo rescatar de mí misma, qué debo comprende…

Molly Burch, descubrimiento reciente

Se me ha pasado el día volando, como siempre. Soy feliz trabajando. Soy muy feliz trabajando. Pienso en lo que me ha costado llegar a ello y por eso me lo repito cada día. He salido tarde a comer, pero he salido. He ido a mi lugar especial. Hay más 250 especies distintas entre plantas y árboles. Es un remanso de silencio y paz.

Hay dos cosas que me gustan mucho: una es ir a comprar fruta con la perri; la otra es cenar.  


Els Dimecres compra nespres

Hoy he empezado el día descansada y con buen ánimo. Con toda mi cabeza en orden. Mi dopamina y mi serotonina funcionando a la perfección, supongo. Sin desbarajustes. Sin desorden. Sin desequilibrios.
Ayer me quedé dormida en el sofá abrazada a la perri. Sentir su calor durante toda la noche me ha renovado. Necesitaba quedarme dormida abrazada a un ser vivo. Necesitaba amor. El calor que desprenden las personas es lo más importante. No sé si te lo conté alguna vez, pero hace algunos años toqué a una persona que estaba muerta. No sentí nada, como si yo misma me hubiera quedado sin tacto. Fue como tocar un trozo de pollo. Una sensación extraña e imborrable. La clave estaba en la temperatura de la piel. 
Me he despertado tranquila y relajada. Y he acabado el día de buen humor, mojándome bajo la lluvia mientras volvía de renovar el contrato de alquiler de mi piso. Cuatro años mas aquí a precio razonable. Cuatro años más de luz y vistas poéticas e industriales. Cuatro años más a ocho minut…

Martes de mierda

He empezado el día cansadísima y lo he acabado tristísima. (risas)
La verdad es que me he levantado a medio gas. He salido más tarde de casa (tenía sueño) y no me ha gustado la ciudad. El ambiente. Y en el trabajo, aunque yo estoy muy bien y muy contenta con mi puesto, la empresa parece ser que no funciona según lo previsto. Así que ya empiezo a temer que en diciembre no me renovarán y tendré que volver a la odisea del paro. Aunque bueno, la vida está llena de finales, es mejor acostumbrarse a ellos e incorporarlos en el día a día. Yo lo llevo fatal. Supongo que porque siempre estoy en finales o en principios. Pero no en medio.
¿Alguna vez te ha pasado que intentas soñar con algo y no te sale? A mí me pasa hoy. Me quería animar pensando en algo bonito, y no ha habido manera. Hoy, no me hace ilusión nada.
Bueno, espera, espera.
Me hace ilusión pasar una temporada en una casa, frente a un lago, con una canoa, y sin nadie alrededor. Me hace ilusión olvidarme de todos los alguien, y de los na…

Mudanza

Ha sido un fin de semana productivo, en cuanto a lo musical. En los ensayos, las canciones ya empiezan a sonar muy bien y se crea ese clima en el que cuando acaba y lanzas la última nota, nos miramos y decimos..."Oohh... qué bien ha quedado". Y sonreímos. Supongo que también es porque cada vez nos conocemos más, la conexión también cuenta.
Ahora sé que tengo mucho trabajo por delante, trabajo de composición y de ir sacando temas. El primer reto era hacer cuatro canciones. Ahora me propongo hacer cuatro más, antes de que acabe el año. Tengo una nueva en proceso, pero me está costando la letra. Estoy un poco estancada, en ese sentido. No sé qué quiero decir. Supongo que estoy en un momento de cambio, de mudanza de una situación a otra. Hasta ahora, he pasado por un periodo en el que reparar mi caparazón, y lo de dentro, eran lo más importante. Ahora estoy en el momento en el que debo echar a andar después del yeso, dejando atrás la fractura, que ya queda fuera del momento act…