31/1/21

Pasear sin rumbo definido


El sol se pone más tarde y los días alargan, y así será hasta la noche de San Juan, cuando empezarán a menguar de nuevo... El tiempo es imparable, como un convoy que avanza sin descanso entre el amanecer y el anochecer y a través de la madrugada. Esto me ha quedado muy cursi, pero lo voy a dejar porque me gusta ponerme pomposa -de vez en cuando.

Salgo a dar una vuelta por esta ciudad que solo parecen adorar mis amigas argentinas, que están encantadas con Barcelona.

Paseo sin rumbo definido, voy decidiendo las calles a medida que se acercan y  me encuentro con los edificios que de niña veía desde la ventanilla del coche de mi madre, cuando íbamos a buscar a mi padre a la oficina y comíamos en aquel bar de menú diario que ahora es uno de esos locales llenos de plantas de interior, que son una cafetería y un coworking y un estudio de yoga, todo a la vez, en el que la palabra cortado está en cursiva porque es la única en castellano, y donde la gente parece estar teletrabajando pero están en instagram o en tinder.  

Dentro de un rato se llenará el carril bici de familias. Voy a esconderme.





20/1/21

Ya he remontado


A veces (algunas veces), echo de menos tu voz en mi oído y entre las sábanas, como si fuera uno de aquellos rincones de la playa que se encuentran en verano y se atesoran, se defienden a capa y espada para que no los invada nadie más con su puta toalla. No te he dicho nada de esto (o sí, pero se me ha olvidado) porque me he vuelto práctica, sobre todo en lo relativo a estos temas que no sé muy bien si tienen que ver con el corazón, la cabeza u otras partes del cuerpo. Volverse práctica y dejar de escribir poemas, mensajes, mails. Práctica y operativa. Gestión del tiempo, gestión de las tareas, gestión de los recursos. Menuda mierda.

En realidad, quería escribir sobre el fin del mundo y el caos en el que parecemos inmersos, y me ha salido lo otro.

La canción de hoy es una versión del tema PDA de Interpol, grabada por Day Wave and Hazel English.

16/1/21

Mañana remonto

Me duelen cosas, situaciones, circunstancias, lugares. 

Algunas son que me dejen de querer. Que los días se vayan. Me duele la cabeza. Que me dejen de querer (una y otra vez). Yo, a veces, me duelo. Que las personas se mueran, que se vayan, que ya no existan, que se lleven momentos, que estén en las fotos sonrientes pero no se puedan tocar. Por mucho que las recuerdes, nada...Yo un día estaré muerta, pero puede que no haya nadie que intente recordarme.

Que las personas vivas se vayan. Estén en las fotos, sonrientes, pero no se puedan tocar. Me duele que pase el tiempo. Que el amor desaparezca. Me duele sentirme tan triste. 

Creo que mañana remontaré porque hoy ya estoy bastante abajo. 

10/1/21

Cambiar el coche de sitio


He salido a meter el coche en el parking porque lo tenía aparcado fuera. Esto es de persona muy mayor ya. He aprovechado para dar una vuelta y he escuchado la radio. Estaban entrevistando a Irene Escolar. Llovía y hacía frío, pero la rambla estaba llena de gente paseando, me ha sorprendido bastante. A veces me molesta aburrirme, me molesta más que me moleste aburrirme que el aburrimiento en sí, pero tampoco me apunto un bombardeo para evitar el tedio. Es una paradoja existencial. 

Estoy hirviendo dos huevos porque me apetecen. Siempre que hago huevo duro me acuerdo de una chica a la que le gustaban bastante, o tal vez no, pero yo tengo ese recuerdo. Cuántos recuerdos equivocados tendré de algunas personas y cuántos tendrán de mí. 

Las ventanas iluminadas forman una cara. A veces no recuerdo que vuelvo a llevar el pelo azul turquesa y me sorprendo cuando me veo en el espejo. Creo que el pelo azul me da suerte. Cualquier cosa.

Estoy cansada de la pandemia, pero acabo de recordar a la enfermera que llevaba cinco mascarillas, seguramente ella tendrá más motivos que yo para estarlo. Ayer, en el local, me acerqué un poco a D para enchufar el amplificador y nos apartamos a la vez como si nos hubiera dado la corriente. 

Buenísimo el sonido de la guitarra de Cindy Lee.


8/1/21

Siempre que dicen que va a nevar

Las tardes frío y de invierno son bonitas, si tienes casa y calefacción. Lo mismo para la nieve. 

Siempre que dicen que va a nevar en Barcelona, no pasa. Pasa como con los horóscopos. aun así, a mí me gustan bastante, siempre dándote de un hilo del que tirar y con el que ilusionarte. La conjunción de nosequé con tal en tu casa 7. No importa lo que digan, siempre puedes interpretarlo de algún modo que coincida. Aunque yo ahora ya he aprendido a decir que no a algunas predicciones que no me gustan...

Hoy he estado hablando con mi abuela, mientras tendía la ropa. He estado hablando en voz alta con ella. Es una de las ventajas de vivir sola, que puedes hablar en voz alta con quien te dé la gana, aunque no esté. Sin embargo, es la primera vez que lo hago, no recuerdo nada similar. Me he sentido muy acompañada hablando con mi abuela y recordando cuando la ayudaba a tender la ropa en su celobert. Le he contado que mi madre está mejor porque el médico ha dicho que de los ganglios analizados no hay ninguno afectado, puede que no sea necesario dar quimioterapia. Aunque seguro que ya lo sabía. No he recibido ninguna respuesta por parte de mi abuela, no han temblado las luces, ni he recibido una llamada desconocida ni nada de eso, pero me he sentido muy acompañada, como si estuviera conmigo, como en aquellas tardes eternas de la infancia, mientras ella cosía y yo veía dibujos animados o hacía los deberes con la lamparita encendida o con la luz grande del comedor. La lámpara del comedor de mi abuela siempre me pareció espectacular. Con cristal ahumado de color salmón. Te sentías muy orgullosa de esa lámpara. Ya lo sé.   Yo me siento orgullosa de mi guitarra y de mis canciones. Son mis lámparas.

Ojalá pudiéramos volver un ratito a esas tardes sin saber absolutamente nada, sin saber que es repetido. A veces siento que vivo al mismo tiempo que en el pasado, incluso, que vivo también el futuro. Seguro que tiene alguna explicación. Y el presente, es tan rápido y cambiante, que no sé dónde ubicarlo.  A veces lo siento muy fuerte, otras diluido. 




6/1/21

Día de reyes

 


Ayer no me apetecía estar sola. Me costó dormir porque los vecinos no han parado de hacer ruido. Tengo un problema de insomnio, un 50% por culpa de los ruidos, el resto lo añade mi cabeza. La farmacéutica me dijo que desde que empezó la pandemia han aumentado los problemas para dormir. La pandemia sirve de excusa para un montón de cosas.


Me he despertado y me he propuesto conseguir un roscón de reyes, como fuera, pero ya no quedaban, todos estaban encargados. He ido a tres pastelerías. En su defecto, me he comprado un tronquito de nata. En la casa de las comidas estaban hablando sobre las personas del barrio que han muerto durante la última semana. No me libro del tema de la muerte. Me he hecho autoreyes, me compré un juego de mesa y hasta hoy no lo he abierto.  Solo se puede jugar a partir de tres personas. 


El ambiente en casa de mis padres es depresivo. Mi madre, aunque se encuentra mejor, no está animada, está bastante desmoralizada. Del único modo que se me ocurre ayudarla es acompañándola.


Ayer escuché en el podcast de Song Exploder la historia de la canción Seventeen, de Shanon Van Etten. Me gustaría ser productora musical y mejorar/cambiar/potenciar canciones de otros. 


Me siento muy sola y necesito escribir para acompañarme.


Me ahogo.

Eso que suena durante toda la canción

Hace mucho frío en la calle y la perri camina de puntillas. Me ronda el miedo... otra vez. Esta mañana he estado estructurando una canción nueva que hicimos entre los cuatro. Con la guitarra al hombro, cortando fragmentos, pegándolos en otro lugar, añadiendo algún riff nuevo, algún detalle en la melodía. Es una canción alegre pero yo no lo estoy demasiado. Todavía no tiene letra. He disfrutado porque estaba muy concentrada. Luego me he puesto triste recordando cosas bonitas que ya no están, pero como no quería recordarlas iba echando el freno. Ha sido una nostalgia interrrumpida, pero derrapando. Ayer vi el episodio de Song Exploder en el que Trent Reznor habla de cómo compuso Hurt. Me conmovió. Me encantaron todos los detalles que fue desgranando. Quiero escuchar el podcast en el que está basada la docuserie YA.

3/1/21

Cambio de planes

He decidido cambiar de planes y no escribir cada día del año. En el momento en el que he contado día tres. 

Hoy ha sido un día de alegrías. He estado ensayando con los del grupo y luego hemos comido pasta.


2/1/21

Día 2


Hoy he vuelto a casa, después de 16 días intensos, de mucho estrés y emociones. Durante esta semanas he dormido en dos camas distintas; en la del hospital, junto a mi madre, y luego, en la mía de adolescente. Esta noche lo haré en la que es mi cama desde hace casi ocho años. 

Cuando he abierto la puerta, el sol inundaba el comedor. Dejé todas las persianas abiertas para cada día estuviera iluminada porque es una casa con alma. En cierto modo, cuando me marché, sentí que iban a pasar muchas cosas. Las guirnalda de luces solares del balcón se ha encendido cada noche.

Cuando he llegado, inevitablemente olía a cerrado, como cuando vas a ver un piso en venta o de alquiler. He ventilado y he encendido la calefacción,  están siendo unas semanas de temperaturas insualmente bajas en Barcelona. La perri, lo primero que ha hecho, para celebrar que ya estábamos de vuelta, es salir a la terraza a tumbarse en su cojín de tomar el sol. Yo he llenado la nevera de comida, y luego me he puesto a su lado con un vasito de vermú.

Por la tarde, he estado tocando la batería durante hora y media. Este va a ser el año en el que voy a aprender a tocarla, dentro de unos meses ya sabré bastante como para, quizás, quién sabe, meterme en algún grupo o sencillamente disfrutar a solas. Lo bueno de tocar, ya sea la guitarra, el piano (antaño) o la batería, es que me evade de esos posibles problemas, todavía no presentes, que siempre rondan por la cabeza como fantasmas del futuro.

1/1/21

Día 1

El primer día del año es siempre una especie de resaca símbolica (o literal) del año anterior. Se acumulan tantas emociones durante la víspera, tanto esfuerzo, como si dieras un gran paso para cruzar de año, como si saltaras de una orilla a otra o cambiaras de tren en marcha. 

Como no tenía demasiada energía, he optado por leer el libro que traje en la mochila, “Ya no necesito ser real”, de Flavia Company, en el que narra la primera parte de su vuelta al mundo hospedándose en casas de antiguos alumnos y lectores. Me ha parecido bonita esa gran familia que encuentra allá donde va. No sé si yo podría, aunque soy sociable, pero lo de ir a casas de otras personas siempre me ha costado. ¿Y si ya no? ¿Y si he cambiado y no me doy cuenta porque me fío de lo que creo saber de mí?

Me he propuesto, para este 2021, escribir una entrada diaria, es una forma de buscar algo que destacar y poner en highlights, para que no se quede el día entre el montón. 

Con la muerte de mi abuela, me he dado cuenta de que hay una serie de palabras y expresiones que ella solía utilizar, y que forman parte del lenguaje que usamos en casa, además de los diminutivos acabados en -ico, que también asocio, totalmente, a estar en familia. Mientras cenábamos hemos pronunciado, mi madre y yo a la vez, una de esas palabras: zarapastroso.