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Mostrando entradas de octubre, 2018

Dándonos amor

El fin de semana pasado dormí poco pero aproveché muy bien mis horas despierta.

Estuvimos tocando en una fiesta dentro de un convento de una antigua colonia industrial abandonada. Ahora funciona como residencia artística y espacio creativo.  Me sentí en paz al lado del bosque y del río, que bajaba repleto de agua. Puede que, cuando tenga vacaciones, me escape allí unos días para escribir o componer. Me sienta bien desconectar de la expectativa de la ciudad. Nuevamente fui la única mujer que tocaba.

Sobrevivimos a una performance muy ruidosa en la fábrica de la colonia (2 hombres) y a una posterior fiesta de electrónica (1 hombre) con unos samplers fantasmagóricos y siniestros que se colaron por todos los rincones hasta el amanecer. Lo malo es que a las 9 de la mañana ya estaba conduciendo con los demás en el coche (4 hombres), cegada por el sol y sin apenas haber dormido, de vuelta a Barcelona. No podíamos quedarnos durmiendo porque nos esperaban en el estudio (otro hombre) para grab…

Un extra de energía

Mi cumpleaños me ha dado un extra de energía y me ha subido el ánimo hasta la cima. Una fiesta llena de amigos a los que quiero, dormir en los brazos de esa chica que empezó a interesarme en mayo, tras nuestro peculiar affair autoeditado, y besarnos largo en la entrada del metro, por la mañana, con el sol en la cara y una resaca monumental. Para acabar, un concierto increíble de Anna Calvi, que toca su telecaster de un modo tan bestial y sensual que nos ha dejado atónitas, no hace falta decir que hemos fantaseado intensamente... Estoy muy contenta de haber visto su evolución en el escenario desde 2011 (aquel concierto en la KGB). Anna Calvi será una de las grandes dentro de uno años, será una PJ Harvey (aunque no creo que se le parezca musicalmente). Y para acabar, cena con el Chico de los 1000 conciertos mientras caía el diluvio universal.
Hoy toca ser muy feliz.

Se aburre y se droga

Después de trabajar, he ido a la piscina. Desde hace unos días me aburro al llegar a casa. Pienso, ¿y ahora qué? Y me pongo a tocar la guitarra, y ya se pasa la tarde y es la hora de cenar. Puede que sea el inicio del otoño. El viernes me entró una soledad repentina a las seis de la tarde y no recuerdo qué pasó luego. Creo que acepté mi soledad y anulé una cena. El sábado me pasé el día fuera de casa con unas y con otras, y acabé la noche en el callejón hablando y conociendo gente. A veces, me sorprende ser una persona tan sociable. Seguramente es una cuestión de adaptación al medio, de supervivencia. 
Hoy he salido antes de casa y he visto a la chica de la bici caminando. Ha puesto cara de sorpresa y yo también. No la esperaba. Creo que es bastante alta. Mi teoría es que vive por arc de triomf. Mi teoría es que me he buscado una especie de entretenimiento matutino para no aburrirme.
Espero remontar los ánimos esta semana, pero también debo contar con la posibilidad de que todo conti…

¿Melancolía o menstruación?

La euforia del fin de semana se fue diluyendo poco a poco, como la luz de la tarde, que va desapareciendo. Observo las calles y el paisaje del barrio está cambiando, cada vez hay menos fábricas, y donde estaban, quedan descampados que conservan alguna huella de lo que allí ocurrió, casi como esos destellos que a veces me atrapan, los restos de algo que yo amé, supongo, algo salvaje. No sé si estoy nostálgica. Melancolía o menstruación. A veces, no puedo dejar de esperar. A veces, no puedo dejar de prepararme. Esta canción me encanta. Estaré tan preparada, que ni siquiera vas a saber lo que me cuesta a día de hoy.
Ya empieza a hacer frío a las 7:30.  Hay una chica que me sonríe cuando nos cruzamos justo al amanecer, a veces antes, depende del día. Hoy ha sido la primera mañana que he esperado conscientemente a que ocurriera y me he preparado para mirarla, como si pudiera lanzarle algún rayo mágico. Me cae bien. ¿Cómo se llamará? ¿Dónde irá? ¿Qué música le gusta? ¿Cuánto hace que no va…