13/5/21

Una carta a tiempo

Querida E.:

La semana pasada salí de la ciudad y pasé cuatro días fuera con mis compañeros de banda grabando un disco. No salía para un plan así, divertido, con amigos, desde antes de la pandemia. Los días previos estaba muy emocionada y contenta, preparándolo todo como una niña. Me encantó conducir por las carreteras rodeadas de viñedos, con los últimos rayos de sol, la luz espesa y cálida, anaranjada, maravillosa. Antes de llegar a mi destino, me paré en un camino a respirar y a celebrar tanta felicidad. Me sentía muy afortunada. 

La casa estaba al final de una carretera de curvas que parecía no llegar a ninguna parte. M. salió a recibirme y lo primero que me enseñó fue el estudio de grabación, la piscina de los 80's y los alrededores. Me invitó a una copa de vino de una bodega de la zona y estuvimos charlando hasta el anochecer, esperando a que llegaran los demás. Me contó algunas historias sobre su familia napolitana... 

Compartí habitación con D. Me sentí muy unida a él, no sé cómo explicarlo. Además de grabar canciones, también jugué bastante a ping pong, después de ¿cinco? años sin hacerlo, y comprobé que sigo siendo muy buena con la pala.  Al grabar las voces, me emocioné mucho con una de las canciones y me puse a llorar. No sé si se notará en el resultado final. También me emocioné grabando una de las guitarras, pero contuve las lágrimas.

Pocos días antes de marcharme, el domingo por la mañana, bajé a la calle y, sorpresa, encima de mi buzón alguien había dejado un cuadro pintado al óleo. Deduje que era para mí, no sólo por estar encima de mi buzón... sencillamente, lo sentí. Cuadro encuentra a chica. No estaba firmado y tampoco había ninguna nota. Es un misterio. Lo tengo colgado en la pared y cuando lo miro siento que es algo así como... una especie de destino. Un lugar al que iré. Un pueblo marinero, con casitas de colores y una carpa (en la que dar un concierto, por ejemplo) y el mar con infinitos tonos azules. ¿Soy una flipada? No sé quien lo habrá pintado, ni si en realidad era para mí, pero pregunté a los vecinos y nadie sabía nada... Resultado: aquí está, conmigo.

Ya ves que han sido días bonitos.

Espero que esta carta llegue a tiempo.

P.V.


P.d. Me gusta mucho el personaje de Kate Winslet en Mare of Easttown.


1/5/21

Llaves que abren todos los buzones

Querida E.:

El martes recibí tu  carta. No estaba en el buzón, estaba encima del contador de la luz de la escalera. Nunca dejan las cartas en el buzón. A veces las dejan en el suelo o encima del sillín de mi bici. A veces las pasan por debajo de la puerta. A mí me va mejor porque perdí la llave del buzón a principios del año pasado. Qué noche, aquella. Es muy largo de contar. Se me coló por una rendija del coche. Cuando conduzco, pienso en la llave. Mi vecino me deja la suya. ¿Sabías que casi todas las llaves de buzón son iguales? Yo aluciné. Tanta intriga con los buzones y todos se abren con la misma llave.

Sobre lo que me cuentas, no sé qué aconsejarte. Haz lo que sientas que es mejor para ti, sopesa tus opciones. Sea lo que sea que decidas no llegarás a saber si te has equivocado, en algunos momentos te parecerá que sí y en otros que no. Haz lo que creas.

La semana que viene grabo disco con mi grupo. Nos vamos a un estudio fuera de Barcelona. Nos quedaremos a dormir allí, la casa es grande y también hay mesa de ping pong. Me hace mucha ilusión jugar a ping pong como cuando era pequeña. Creo que no superaré jamás haber sido feliz jugando a ping pong. Me encantaría jugar a ping pong. Pero es muy difícil encontrar a alguien que sepa jugar. No sé dónde buscar. Voy a marcarme el objetivo de encontrar a alguien que sepa jugar a ping pong. 

Aunque la pandemia no ha acabado, el ambiente que se vive con el final del estado de alarma es de fin de la guerra, como si ya no pudiéramos contagiar ni contagiarnos.

Estoy leyendo Cartas a Mujeres, de la editorial Trampa. Es una selección de cartas que escribió Virginia Woolf. Me está gustando mucho. La selección y la edición son excelentes. Te recomiendo que lo leas.

Una cadenita con un rayo. Has acertado con el regalo.

Tengo que irme a ensayar.