28/6/20

La ola




Esta noche no he podido dormir. Tal vez el calor. El ruido de la gente. 

No puedo evitar los recuerdos del verano pasado, aunque no me recree en ellos. Tampoco los busco, aparecen. Tengo que esperar pacientemente a que pase el tiempo.

El viernes me invitaron a una fiesta en un terrado, un cumpleaños. Decliné la invitación porque no me apetece reírme y estar pasando el rato alegremente bajo una guirnalda de luces de colores mientras el amigo de una amiga de una amiga pincha y se cree Avinchi, o como se llame. 

Nadie me pregunta. Como si no supieran lo importante que esa persona era para mí. No quiero que me inviten a una fiesta, quiero que me pregunten cómo estoy. Empezar por ahí sería un buen inicio.

Me apetece estar sola. 

Ayer había surfistas en la playa. No es nada habitual en Barcelona y menos en verano. Pero ayer había olas. Apenas dura unos segundos estar en la cresta. Se caen, vuelven al lugar y esperan a que otra ola venga. Tienen paciencia.







27/6/20

La semana

La semana ha pasado como un caballo a trote. No he entrado ni una sola vez en la única red social en la que "participaba" más o menos de forma regular, y no lo he echado de menos, al contrario, ha supuesto un alivio. Tanta foto, tantas personas pululando, ¿para qué?  Tampoco he quedado con ninguna amiga ni he visto a nadie conocido (excepto en el ensayo). En cambio, he establecido mayor contacto con el grupo de habituales de la playa. Podría decirse que ya formo parte de esa tribu. Me saludan, hablan un rato conmigo, me preguntan mi opinión sobre algunas de las trivialidades diarias que se dan en la playa, como la discusión del otro día con un grupo de cuatro personas que estaba gritando demasiado. Se armó una buena, las personas silenciosas contra las ruidosas. Esas conversaciones cortas que no van a ninguna parte pero van a todas, no sé cómo describirlas.

También he empezado en mi nuevo trabajo, en ese que hace cuatro años me marqué como objetivo a futuro (pero parecía muy muy lejano). Pero claro, he empezado a distancia Covid-19. El primer día me sentí feliz, feliz de verdad, y pensé que un ciclo empezaba y un círculo se cerraba, y que, en resumen, todo iba a ser extraordinario a partir de ese momento y que mi vida era un musical (¡qué horror!). Blablabla. 

Hoy se me ha bajado todo ese ataque optimista, supongo que porque estoy pre-menstrual; ya he empezado a preocuparme por mis pocas ganas de socializar, y a preocuparme sobre cómo saber qué cosas dejar atrás y qué otras no. Eso me parece complicado. Cuando sabes que estás prácticamente ya en otra etapa, pero no sabes distinguir entre lo que debe continuar contigo y lo que debe quedarse atrás. No quiero equivocarme. ¿Cómo saberlo si todo está un poco distorsionado? ¿Cómo marcharse a otra parte sin marcharse? 

He soñado que una cantautora indie de Porltand (no sé quién era, me la he inventado) se enamoraba de mí y me besaba en una habitación llena de plantas salvajes, enredaderas, palmeras... creo recordar que se veía un río desde la ventana. No era un lugar luminoso, pero a la cantante de Portland le parecía lo más, y a mí también.




18/6/20

Novedades



Cuando he llegado esta mañana a la playa, la sorpresa ha sido que había dos buzos midiendo la calidad del agua. Han empezado a andar con sus trajes desde la arena hacia el horizonte. He visto sus siluetas sumergirse poco a poco. Me ha parecido que eran similares a los astronautas con los que me había despertado. 

Mientras desayunaba, había buscado en Google imágenes de Marte. 

Es un desierto lleno de montañas rocosas y arena. También he conocido a Curiosity, una máquina robot que recoge muestras. El otro día se hizo un selfie después de subir a la montaña más alta a la que había podido ascender hasta ese momento. Me la he imaginado orgullosa y cansada tras aquella hazaña, pero aun así repitiendo la foto varias veces descartando tomas borrosas.  También me ha sorprendido leer que, desde la expedición a la Luna del Apollo 11, ningún astronauta ha vuelto a pisarla. Y yo que pensaba que la luna estaba ultra-transitada. Pues no. Sin embargo, ya hay una tripulación de 20 mujeres y hombres preparándose para el próximo viaje, que será en 2024. Lo que sí está habitada es la Estación Espacial Internacional, una nave donde se hacen estudios e investigación y que da vueltas alrededor de la Tierra. 

Hasta aquí mi lección básica de hoy sobre asuntos del espacio. Sigue siendo un tema por descubrir.

No puedo dormir porque la semana que viene empiezo una nueva etapa laboral y estoy emocionada por saber cómo será.

Está lloviendo, está amaneciendo, las gaviotas graznan como locas, las oigo desde la cama. Sigo estancada con la letra de la nueva canción, pero no tan bloqueada con todo lo demás. He disfrutado bañándome en el mar, frío y transparente, y luego secándome al sol. 




16/6/20

En el rincón de la playa



En mi rincón de la playa coincidimos cada mañana las mismas personas. Me he dado cuenta de que se conocen. A mí me suenan sus caras, pero supongo que otros veranos no he prestado tanta atención. Son vecinas del barrio. Escucho las conversaciones. Hay dos señores que siempre están hablando de cuando eran jóvenes. Contando anécdotas. Hoy, uno de ellos estaba recordando una época en la que trabajaba en una pastelería y se pasaba el día comiendo chocolate.

Una chica de las habituales, la llamaré "la chica del sombrero", se ha ido al agua y ha desaparecido del mapa. Yo no me he enterado porque estaba nadando y han volado cuarenta minutos sin darme cuenta. Cuando he vuelto a la arena, uno de los señores, Amadeu, estaba preocupado... "On està aquella noia? fa molta estona que no la veig...” Al cabo de cinco minutos, ha vuelto y ha contado que se había ido hasta la playa nudista. La mujer del pelo corto le ha dicho a la chica del sombrero que habían estado preocupadas por ella. Y la chica del sombrero ha contestado: "Qué bien, por fin alguien se preocupa por mí". He sentido que podíamos ser grandes y frágiles a la vez.


La desilusión aparece en cualquier momento y no puedo esquivarla, la atravieso como una tormenta. En el ensayo de hoy hemos estado probando dos canciones nuevas y he podido volcarme de lleno en el tema y en el sonido de la guitarra, pero luego, al salir del local y volver a casa, me he sentido agotada como un edificio, tenía ganas de desmoronarme y de que alguien recogiera todos los pedazos y los metiera en una bolsa de plástico, y se los llevara a casa, para ver si podía hacer algo...

Se me
coerram lls lkos literal


10/6/20

En un barco


La playa estaba tranquila, sin apenas gente. Ha sido raro llegar con mascarilla y quitársela. El agua estaba fresca y cristalina. He estado nadando de aquí para allá, sin ton ni son, como si quisiera nadar todo de golpe mi primer día de playa del año. He pensado en la extrañeza de los últimos meses, en lo inaudito, y en el regalo que era poder volver a sumergirme en el mar. 

También he sentido incertidumbre y una tristeza necesaria (la tristeza consciente de la incertidumbre), al recordar aquel primer día de playa del año pasado, junto a Molly Nilsson, deseando tocarle la espalda (creo que era mi parte favorita), pero sin atreverme. Y luego los siguientes días de playa sabiendo que sí podía acariciarla. El desencadenante de los recuerdos ha sido una goma de pelo que ha viajado de un verano a otro dentro de mi mochila. Una goma de pelo ajena a todas las turbulencias. Ajena al otoño y al invierno porque ha estado cobijada en un rincón de mi armario. Ha saltado todo por los aires. Qué pena es que se acaben las cosas buenas. Me he sentido lúcida como aquel niño que se hizo famoso durante el confinamiento y decía vamos a morir

Sin embargo, ha sido un día extraordinario, con todas esas emociones de un lado a otro, como en un barco.


8/6/20

De Villanelle a perrito asustado en 0'6


He cambiado la iluminación, y la verdad es que es tan sexy que dan ganas de follar. Tal vez es que por momentos estoy en la fase de aceptación y empiezo a recordar que tengo un cuerpo y que no solo hay coronavirus en el ambiente. Sin embargo, aunque en estos instantes me sienta peligrosa como Villanelle, buena parte del tiempo soy como un perrito de ojos tristes. Espero encontrar un término medio en los próximos días. Semanas.

La visita por sorpresa del sábado, y la de hoy, me han ayudando a salir del bucle de la nostalgia en el que a veces me veo atrapada (aquello de que se me parte el alma...) 

Hoy he estado trabajando en la dichosa canción con la que llevo todos estos meses peleándome, y por fin he sentido que estaba orgullosa. No me había pasado antes tardar tanto en decidirme por una canción, pero últimamente es como si dudase de mí todo el tiempo. Durante las semanas duras de encierro no me apetecía hacer nada, y además me parecía que era banal estar componiendo. Tampoco lograba concentrarme con tanto miedo acechando. Solo pensaba en desinfectarme bien después de salir a pasear a la perri, en cuánta comida quedaba antes de tener que volver a ir a comprar, en si seguirían estando bien mis padres, en los cabrones de los vecinos haciendo ruido y en la ruptura.

No voy a cantar victoria, es posible que mañana esté llorando por los rincones y maldiciendo la existencia. O tal vez no. Quién lo sabe... Si lo sabe alguien, por favor, que haga spoiler.






6/6/20

Solucionarlo todo



Ayer estuve aguantando bastante el tipo hasta que viendo el documental The Archivettes escuché un poema (no cito autora o autor porque no aparecía en los créditos finales, pero me encantaría saberlo): 

Te vi cruzar la calle
ligeramente encorvada
sin reparar en mí
Y sonreí al ver esa mezcla 
de torpeza, gracia y fuerza. 

Entonces, de repente, 
sentí miedo de los coches, 
de las calles que cruzas, 
de los días que pasan. 
Me sostienes como una vaso sostiene el agua. 
Te pueden hacer añicos como el cristal.

El poema me dejó tocada, me quedé una hora mirando los árboles por la ventana, sobreviviendo. Luego cogí la pala de ping pong y me puse a hacer toques con la pelota en el pasillo, para sobrevivir más, hasta que decidí salir a la calle a que me diera el aire. Casi mejor.

Hoy ha sido un día totalmente distinto al de ayer. He quedado por primera vez con un amigo, no nos veíamos desde febrero. Luego he tenido dolor de cabeza, como si después de tantos meses sin vida social hubiera cometido un exceso, pero me he sentido feliz.

Como estoy contenta, me vengo arriba. 
Vamos a solucionarlo todo, lo tuyo, lo mío, lo de todos.

Editado: Gracias a un comentario de Netalga sé que el poema es “The dangerous world,” Naomi Replansky

3/6/20

Dos palas de ping pong

 


Hoy es miércoles pero parece un viernes lluvioso. Puede que haya estado escondiéndome tras el miedo al desconfinamiento para no retomar mi vida. Si no recuerdo mal, tenía asuntos por resolver... 

Tengo una contractura, supongo que porque estoy inquieta (rígida), ayer me puse una pomada que tenía por aquí y que se dejó Molly Nilsson. No me acordé de devolvérsela. Cogí el coche y metí la mano en la guantera y estaba llena de tickets del parquímetro de la playa. Recordar el verano pasado me llenó de melancolía y estuve varios minutos dentro del coche, en silencio, antes de arrancar. 

Creo que estoy en la fase de tristeza. Hay días en los que no le encuentro gracia a nada. Como cocinar sin sal. Sin embargo, me he comprado dos palas de ping pong. Deseo muchísimo jugar a ping pong. Ahora tengo que buscar a alguien para jugar, es lo que tiene el ping pong. Debería haber una aplicación para buscar a personas con tus mismas aficiones, o algo así, pero que no quisieran ligar. Eso no me apetece. No es ni lo último que me apetece, sencillamente, no está en la lista.

La semana que viene volvemos a los ensayos. No sé si hará que me sienta mejor o no, espero que sí. Mi telecaster suena mal. Creo que es subjetivo, pero ya he quedado para que le echen un vistazo y la calibren.