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Mostrando entradas de abril, 2017

Varitas mágicas sin compromiso

Me gusta una persona del grupo ansioso de terapia desde el primer momento que la vi. Entró en la sala y me dije "esta chica es infinita". Me gusta su boca. A veces nos miramos. Ayer nos encontramos por la calle y estuvimos hablando un rato. Antes de despedirnos me preguntó "¿tú consumes?" (...) Y entonces la miré y le dije "consumo series y canciones". Esbozó una sonrisa que iluminó toda la Diagonal (desde el Fórum hasta el Parque Cervantes) y me contestó "Bien". Se inclinó hacia mí y me dio dos besos. Luego se fue. Me giré para ver cómo se iba. 
Una persona con la que me comunico por medios invisibles (y no es telepáticamente) me mandó  ayer una foto. No le había visto nunca la cara. Es tan bonita que sólo pude decirle "eres preciosa".  Añadir algo más era sacrílego.
Es como si me tocaran con varitas mágicas. Y escucho clinc y todo se tiñe de azul piscina...
¿Estoy cursi? 


Somos mortales y humanos

La noche de Sant Jordi fue inesperadamente bonita. Acabó en cena improvisada con los del local de al lado. Estuvimos tocando la guitarra y el bajo. Luego escuchando música y contándonos mucho la vida. 
Tengo un TOC de poner tres fotos.
Hoy tenía que ir al paro y milagrosamente me ha atendido una chica que me ha dado un montón de soluciones. He salido de allí contenta. Así da gusto todo.
En el parque, la perri y yo hemos estado bajo nuestro árbol preferido. 
He comido con JP de dos a ocho de la tarde. Creo que poder hacer ese tipo de sobremesas en lunes es un lujo. El sol del atardecer ha acabado iluminándonos la cara con esa espesura miel...
Gemma y yo siempre hablamos de la música que pondríamos en nuestro funeral. Creemos que un plan de futuro más seguro que el del funeral no hay, no entendemos el motivo por el que no se planea en vida como una especie de último cumpleaños. He decidido que mi canción podría ser Light my fire, pero la versión del solo de teclado largo. Imagino a la …

Pesadilla antes de Sant Jordi

Está siendo una semana rara. Entre unas cosas y otras. Surrealista. Un par de tonterías me han sepultado bajo el polen primaveral y me han desmotivado bastante. Sin embargo, ayer noche me sentía bien escuchando a bob marley y pensé, qué fácil soy, me pongo bob marley y canto. Son momentos de felicidad sencilla. Automática.

Mi percepción de la realidad está alterada, no cabe duda, y probablemente no todo sea tan negro como yo lo siento y veo. ¿Habrá alguien que vea la vida real y verdadera? Me gustaría echarle la culpa a la depresión.  O tener una cabeza de turco que no sea siempre la mía...

Tengo la sensación de llevar años luchando contra algo invisible, un monstruo intranquilo, vacío... Poder expresarlo es una ventaja. Me encantaría poder mantener por un tiempo, más o menos largo, las cuatro patas de la mesa o las cuatro patas de la silla. Que los pilares importantes no se tambaleasen constantemente y mis puntos de referencia no desaparecieran.

Todo parece tan fácil, a veces. Me gus…

Conocer a alguien y la dimensión desconocida

Se acabaron los putos festivos oficiales. Llegan los no oficiales. ¡Mierda! Los superaremos dejándonos fluir. 
Ahora que vuelvo a mantener conversaciones con extrañas que buscan "algo" me doy cuenta de que necesito un grupo preferido, una película favorita, una afición por encima de las demás y un libro que me haya marcado. Las personas sentimos ansias de definición, necesitamos saber qué terreno pisamos, aunque sólo sea para "imaginar", por un segundo, qué tal se nos daría una conversación cara a cara con esa persona en un bar.
Así que he puesto mi maquinaria de definición en marcha, aunque me está costando mucho escoger algo por encima de todo lo demás. 
Me acabo de comprar la entrada para el concierto de The Drums en septiembre y es un hecho me ha puesto tan feliz, hacía tiempo que no me sentía tan contenta por algo que ocurrirá en el futuro. Supongo que The Drums me recuerda al año 2013, cuando estaba jodida como ahora pero con menos hostias en mi historial, y…

Hablando conmigo misma en festivo

Lo que es seguro es que seis meses, medio año ¿verdad?, no son suficientes para dejar de recordar con nostalgia algunos de tus días preferidos con ella. Hoy hace un año de uno de aquellos. El 16 de abril de 2016  fue el Record Store Day. Quedasteis a las 11:00 y tú estrenaste una camisa verde con estampado surfero que llevaste durante todo el verano. Era el primer día que te ponías manga corta, eso quiere decir que el abril pasado no fue tan caluroso como este. Has querido comprobar las temperaturas de hace 365 días con la ayuda de Google pero no has encontrado nada –tampoco lo has intentado demasiado.

La noche de antes habías estado celebrando el cumpleaños de tu amiga A. Se dio una circunstancia divertida en la cena de celebración: descubriste snapchat después de fumar marihuana y pensaste que la gente que salía en la pantalla del móvil era aleatoria, que no eras tú ni nadie conocido, y que además, los animales nos escogían. Con los animales te referías a esas capas de efectos de s…

Reflexión primaveral en festivo

Ya ha pasado medio año. Seis meses es medio año, ¿verdad? No sé si mi tiempo de barbecho ha sido ya el suficiente o si todavía tengo que reposar un poco más.
Por un lado, ahora que se acerca el verano, los días alargan y todo es luminoso, me gustaría conocer a alguien especial y poder pasar tiempo con ella y compartir momentos, disfrutar, querernos y respetarnos, cuidarnos. Todo muy bonito. Hoy he tenido una fantasía sexual con un ex-amor con la que siempre tengo fantasías sexuales, y eso que ya han pasado tres años. Bueno, es que me encantaba nuestra química sexo-emocional-afectiva-amorosa. Y de vez en cuando, me doy un revolcón con ella en mi imaginación. Revolconazo. Pero no me afecta emocionalmente imaginarlo. Ya no es por melancolía o nostalgia. Es pura fantasía.
Dudo sobre si estoy preparada para exponerme de nuevo. Sin embargo, creo que ahora sabría parar en el momento en el que viera que la relación no me conviene antes de estrellarme. He tomado conciencia del daño que puede …

Pájaros al amanecer

Son las siete de la mañana. Me gusta escuchar los pájaros del amanecer y los primeros autobuses. Preparar café. El café es hogar. 
Hoy voy a regocer mi bici y tendré sillín, cubiertas, faro y puños nuevos. El sillín me lo robaron y las cubiertas estaban agrietándose por el borde que toca a la llanta. Queda una historia por terminar de contar, y es el final feliz de la Orbea Laida, que finalmente me la compró una chica que trabaja en el local de al lado. Me caen muy bien y a veces hablamos por las tardes o cuando bajo la basura. Mi faro se lo puse a la Orbea para que tuviera luz. El chico del local de al lado me dejó las herramientas porque siempre me falta la que no tengo. El otro día hablé con un desconocido y me contó que a él le pasaba lo mismo.
Me siento feliz porque poco a poco estoy recuperando mi autoestima. He empezado a reconocer cuando me cuido y cuando no. Cuando me protejo y cuando me expongo a situaciones que me acaban pasando factura. Cuando me trato bien y cuando no. Y…

Lado oscuro

He recordado las tardes de aquel verano en el que estuve encerrada en casa, con las persianas bajadas, viendo todas las temporadas de The Walking Dead en bucle hasta las tantas. Aquel agosto, en un curso de inglés conocí a un chico que me caía muy bien; desde el primer día me recordó a un novio que tuve a los 18, que llevaba una cresta y era muy tierno, trabajaba en la fábrica de dulces artesanales de sus padres y los fines de semana me traía una bolsa de galletas hechas por él. Pasábamos mucho rato en su coche escuchando música y metiéndonos mano. Un día nos emborrachamos con pacharán y coca-cola y estuve vomitando. También me desmayé. Ya no he vuelto a probar el pacharán. Fue durante unas fiestas de la Mercè. Vale, ya me acuerdo. Luego estuvimos en la playa durmiendo. Creo que fuimos felices. Rompí yo, no sé si porque me gustaba una amiga de su hermana, no estoy segura. Mi amigo del curso de inglés estaba en tratamiento porque era alcohólico. En clase nos reíamos y siempre hacíamos…

La esperanza

Me pregunto cada mañana: ¿por qué no has sabido encontrar tu vocación? Es algo que me da vueltas y vueltas y vueltas. No es un reproche,  es una intriga. Me parece un enigma. Como si tuviera la respuesta frente a mí y no la viera. No tengo ganas de volver a mi profesión (tal vez por ello no encuentre trabajo, puede que inconscientemente me resista), pero "es mi profesión" y no me queda otra. Más vale que lo acepte, como las demás cosas que no me gustan. Como todo eso que me está costando tanto digerir. No quiero que sea resignación, quiero que tenga un sentido.
Paseando por el parque, de repente veo dos cuerpos entre los matorrales. Me sorprendo. Son dos mujeres tomando el sol. Una imagen extravagante y bella. Bingo. Estoy a salvo, pienso. Estoy a salvo porque estoy aquí, frente a esta revelación. Un mediodía, en un parque, en una ciudad, en un mes. Este es el momento extraordinario del día.
La esperanza a veces se cuela en una expresión, en un gesto, en una mirada esquiva,…

Un día lluvioso de abril de 2017

Me gusta poder hacer cosas de domingo en martes. Ayer estuve en el parque fluvial porque hacía mucho sol y calor. Hoy, en cambio, está lloviendo. A la perri le conté que en realidad ayer estábamos en la selva. Así no tendrá ganas de conocer la selva porque pensará que ya la conoce. La información se puede usar de distintas formas. Me gustaría estar contigo.
Hoy me he despertado pronto para ir a poner dos instancias al departamento de educación de la Generalitat y he hablado con dos funcionarias distintas y ninguna de las dos sabía de qué iba cuando lo explica claramente en la web. Me ha parecido curioso. Relax. Lluvia.
El sábado por la mañana me desperté y la luz que entraba en la habitación me recordó que probablemente un año atrás estaba contigo. 
He desayunado dos veces.  Me ha pillado la lluvia al volver. Antes de salir de casa he puesto una lavadora con sábanas. En mi iphone ponía sol.  Ahora tengo muchas sábanas mojadas. Me gustaría estar contigo. 
El domingo  había mucha gente…

Soy su humana preferida

Hay días en los que avanzo por el desierto y me encuentro con algún oasis para beber agua y reponer fuerzas. Como por ejemplo ayer noche, que fui al teatro a ver Limbo, una obra basada en textos de Miquel Missé y dentro del ciclo La Revolució dels Gèneres. En algún momento me sentí reflejada, tal vez porque una crisis existencial genera un cambio y un cambio un tránsito hacia otra etapa.
Después de la obra y cuando ya se había ido todo el mundo, Santajudy me enseñó la Sala Beckett, el edificio, y me encantó porque es antiguo y decadente, muy Poblenou. También entré en los camerinos y acaricié la ropa de las actrices. Santajudy me habló de los fantasmas y hubo un momento en el que oímos un ruído y nos asustamos. También toqué un piano antiguo, pero que estaba afinado, y hacía muchos años que no me ponía frente a un teclado. No se me ha olvidado. Supongo que un día de estos recuperaré mi piano y lo traeré a casa, adonde quiera que esté mi casa en ese momento futuro que estoy proyectand…