viernes, octubre 23, 2026

Mi odisea


En los últimos 13 años, me ha pasado de todo en el amor. 

A pesar de la odisea, mi esperanza sigue viva. Es una de las antorchas que llevo de aquí para allá, sin dejar que se apague. Incluso bajo el agua (o sobre todo bajo el agua), cuando nado, la mantengo encendida. La esperanza en un amor que sea emocionalmente sostenible.

La primera etapa de mi Odisea podría ser la de Ícaro hacia el sol lejano. La del amor que no coincidía ni en las estaciones del año. Volar hacia algo que parecía extraordinario, aun sabiendo que la distancia (16.000 km) haría que fuera difícil de llevar. Aquel mundo nuevo, en el que yo me sentía libre estando en un reloj distinto, no estaba a mi alcance... Todavía quedaba mucho por recorrer.

La segunda etapa fue la más instructiva. La de Perséfone en el inframundo. En esa etapa me quedé demasiado tiempo en  lugares que no me hacían bien. Salí del inframundo gracias a una psicóloga. Me enfrenté a muchos demonios en aquella consulta de la Calle Enric Granados, a la que iba en bici atravesándome media ciudad. Allí forjé tres llaves mágicas que me permitieron no volver a pisar el inframundo: 

Llave mágica 1: Que si no te quieren bien, no te quedes. 

Llave mágica 2: Que si no confían en ti o tú no confías, no te quedes.

Llave mágica 3: Si ya sabes que no es ahí, no te metas.

Así llegué a la tercera travesía, la de Penélope y sus pretendientAs. La de las historias que no podían convertirse en algo más porque con mis llaves mágicas cerraba la puerta... 

Y bueno, ya hemos llegado a la etapa actual. Después de tantas tormentas, después de tantos puertos equivocados, después de tanto tiempo navegando sola, ¡la llegada a Ítaca! Esa hermosa isla.

Pero resulta que... en esta isla tan bonita y en la que me siento tan feliz, parece ser que el suelo todavía no es edificable.

Por favor, os lo suplico, a quien me haya soltado el maleficio, que lo recoja ya, que a fin de cuentas solo soy una pobre mortal.


miércoles, octubre 14, 2026

Feliz cumpleaños para mí


Lana del Rey no es la alegría de ninguna huerta. Y es la intensa más intensa.

Puede que no sea la mejor candidata para felicitarme el cumpleaños. 

Pero voy a apostar por ella en este día especial.

Lo primero que me llamó la atención de esa canción fue el título. Largo y misterioso. Invitaba a saber más y a imaginar. Y luego la producción. Va subiendo de intensidad lentamente, casi sin darte cuenta. Empieza desnuda, solo con piano y voz. Y algún detalle de cuerda. Y poco a poco va apareciendo todo lo demás, desvelándose. 

Quitándose el velo. 

Descubriéndose.

Y acaba con una nota final suspendida. Un final inconcluso que se queda en el aire.

La letra me gusta, pero quitaría el verso "love me until I love myself", pero quien esté libre de ese pecado, que tire la primera piedra.

La verdad es que todo el disco es muy bueno, nada que envidiarle a los primeros.

...

Creo que ha sido un año muy canción lana del rey, la verdad. Llego a mi cumpleaños agotada emocionalmente. 

Pero bueno, como le prometí a mi padre en su lecho de muerte, no iba a desperdiciar ni una sola alegría salvaje. Lo que no calculé bien es que a veces van acompañadas de penas silvestres... Ya no me acordaba. Llevaba demasiado tiempo dentro de mi armadura mirando a través de una pequeña rendija en el casco.

Este es el primer cumpleaños sin él. El primer cumpleaños en el que mi padre no me hará la foto con el pastel.

Aquél fue, el del año pasado, el último día que estuvo en esta casa. 

En esta casa que ya empieza a ser mi casa porque ha sido cueva, refugio, barco y nido.

Feliz cumple, paolavaggio.







jueves, octubre 08, 2026

Garantía de futuro

 Me he despertado hace una hora, todavía eran las cuatro de la madrugada. Quedaban muchas horas por delante, un campo inmenso en medio de la noche.  


He estado dando vueltas en la cama, recordando algunos detalles del día de ayer. 


No fue un día especial, pero sentí melancolía cruzando los calles y paseando a mi perra por el parque soleado y verde.


La luz de la tarde me ha llevado a cuando tenía veinte años, vivía en otra ciudad y no te conocía.


Lo extraño ha sido que he sentido que sí, que tal vez entonces ya había algo de ti en mí y que yo cruzaba las calles con esa señal de futuro dentro, como una prenda.

miércoles, octubre 07, 2026

Sigue lloviendo

Rayos y truenos tras el edificio. Por allí, por donde el mar. Imagino la playa en la que me bañé por última vez hace unas semanas. Ya era finales de septiembre. Vi muchos peces. Empecé un libro. Soy muy lenta leyendo.

Me he comprado una gafas nuevas de nadar, de las que no dejan tanta marca porque te cubren media cara. Mañana las entrenaré en la piscina.

He convocado a mis amigos dentro de dos fines de semana para celebrar mi cumpleaños. No todos podrán venir, suele ser muy complicado dar con el día que le va bien a todo el mundo. No pasa nada, no soy de esas personas que cree que su cumpleaños es lo más importante del planeta.

Un amigo me ha propuesto acompañarlo con la guitarra para un posible concierto de presentación de su disco, pero nada serio. Le he dicho que me miraré las canciones y que si se me ocurre algo interesante, podría pensarlo. Sería una reinterpretación de los temas, porque el disco está grabado con banda y en el concierto sólo seríamos él y yo en el escenario. En algunos momentos, me apetece volver, poco a poco, a la música, e ir viendo cómo me siento. Hace unos días pensé que si estaba 30 días seguidos queriendo volver, lo haría. Pero me he descontado y tampoco me he acordado de pensar en ello.


martes, octubre 06, 2026

Seguir nadando

Esta mañana he nadado a oscuras porque, por las lluvias, no había luz en la piscina. Únicamente funcionaba el gran panel led que indica cuantos metros llevas nadando. Se sincroniza con un dispositivo muy pequeño que se pone en la goma de las gafas.

La luz de la pantalla se reflejaba en el agua e iluminaba levemente los carriles. Como  luces de neón a media noche. 


Los vestuarios estaban tranquilos, eran las 7 de la mañana. He podido escoger mi taquilla fetiche. Pero me he dado cuenta de algo. 


A mi taquilla preferida, en realidad, le falta la percha. 


Pronto será mi cumpleaños. 

Quizás hay cosas que no están todavía en su sitio, pero tengo luz para seguir nadando.


Sesión de hoy:


Calentamiento 100 m de crol + 100 m de braza


Bloque central: 200 m ejercicios de crol+200 m ejercicios de braza+200 m ejercicios de espalda+100 m ejercicios mariposa 


Final: 50 m braza+50 m espalda+50 crol


Ducha calentita.


jueves, septiembre 10, 2026

La vida resuelta

Hoy hace 55 años que se casaron mis padres. De pequeña, mi padre proyectaba en la pared, con su cámara superocho (que ahora está en un prestache de mi piso), la película de su boda. Mi madre llevaba un vestido muy bonito, nada recargado, sencillo y elegante, con velo. Se casaron en la cripta de Gaudí.


Ayer noche lloré porque no volveré a ver a mi padre. Y porque no volverá a estar con mi madre. A veces se me olvida y en mi mente nada ha cambiado y están los dos juntos en su casa.


Este mes también hace 13 años que empecé a vivir sola. Tenía que aprender algunas cosas que ahora ya sé hacer de sobras.


Pasar resfriados sola. Pedir un taxi al aeropuerto de madrugada sola. Volver en bici desde la otra punta de la ciudad y acostarme en mi cama sola. Cenar y comer sola. Pasar las tardes de domingo...


Le he escrito a una amiga pero no podía quedar porque tenía una cita de bumble, y luego a otra que estaba cansada. 


Mientras paseaba con mi perra, he visto que las calles del barrio ya están preparándose para la fiesta mayor. Adornos de balcón a balcón, escenarios, mesas en las calles, una señora preparando los cartones del bingo, algunos decorados más elaborados, avisos con el recorrido de los diables, carteles de las collas de castellers. Me ha puesto feliz ver a mi perra caminando delante de mí, compartir con ella ese paseo.


He bajado al mar para lanzar las cenizas de los deseos que he perseguido estos últimos meses. No porque ya no los quiera.  Lo que he lanzado al mar es sentir que tengo que hacer algo extraordinario para que suceda. 


Ayer fui a nadar a la piscina, tenía clase particular. El monitor de este mes es otro, pero es bueno. Le dije que me costaba respirar hacia el lado izquierdo nadando a crol y me tuvo 45 minutos haciendo ejercicios solo para mejorar eso, y la verdad es que lo noté. Reconozco que se me iban los ojos hacia sus brazos y sus piernas, hacia su cuerpo bellísimo de nadador.  Él me miró las tetas mientras hablaba conmigo desde el borde de la piscina, agachado. 


Yo lo escuchaba desde el agua, esperando que me revelara alguna instrucción mágica para salir de allí con el pelo mojado y la vida resuelta.