sábado, noviembre 07, 2026

London calling

Cuando crucé el control de seguridad, la vigilante me detuvo. "Esto no está permitido", me dijo. En la mano sostenía dos pequeños tetrabriks de leche sin lactosa. 

Me pilló desprevenida porque estaba convencida de que el envase era de cien mililitros, y no de doscientos. 


"¿Eres alérgica a la lactosa?", me preguntó. 

Le dije que sí. 

Mentí. 


La vigilante me pidió que esperara un momento porque tenían que analizar el contenido. Un policía metió los tetrabriks en una máquina y, al cabo de unos minutos me los devolvió. "Puede marcharse". Antes de irme a buscar la puerta de embarque, le di las gracias a la vigilante.


Hace unos años, en una habitación de hotel, tuve un ataque de desamparo. Aunque era ya bastante tarde, salí a la calle a despejarme. Entré en un supermercado que todavía seguía abierto. Me senté en un banco de la calle desde el que tenía unas vistas impresionantes. Me puse a beber de la botella de leche que acababa de comprarme. 


Milagrosamente, empecé a sentirme en casa. Protegida. A salvo. Desde entonces, intento llevarme leche o comprarla en el destino.




He estado unos días en Londres por trabajo. Llegué pronto, el domingo por la mañana, y aproveché todo el día libre para callejear sin prisa.  Me entretuve en una librería y en una tienda de discos. Me comí un fish and chips. Paseé junto al río y entré en la National Gallery a saludar al Matrimonio Arnolfini y a la Virgen de las rocas. 


Por la tarde, cuando ya había oscurecido, visité la Saint Paul's Cathedral. Me senté a escuchar el concierto de órgano que acababa de empezar. El humo del incienso se elevaba hacia las cúpulas del techo mientras las melodías se entrelazaban y se desordenaban, llenando cada rincón. 


Me encantó, de encantar, de encantamiento. 

viernes, octubre 23, 2026

Mi odisea


En los últimos 13 años, me ha pasado de todo en el amor. 

A pesar de la odisea, mi esperanza sigue viva. Es una de las antorchas que llevo de aquí para allá, sin dejar que se apague. Incluso bajo el agua (o sobre todo bajo el agua), cuando nado, la mantengo encendida. La esperanza en un amor que sea emocionalmente sostenible.

La primera etapa de mi Odisea podría ser la de Ícaro hacia el sol lejano. La del amor que no coincidía ni en las estaciones del año. Volar hacia algo que parecía extraordinario, aun sabiendo que la distancia (16.000 km) haría que fuera difícil de llevar. Aquel mundo nuevo, en el que yo me sentía libre estando en un reloj distinto, no estaba a mi alcance... Todavía quedaba mucho por recorrer.

La segunda etapa fue la más instructiva. La de Perséfone en el inframundo. En esa etapa me quedé demasiado tiempo en  lugares que no me hacían bien. Salí del inframundo gracias a una psicóloga. Me enfrenté a muchos demonios en aquella consulta de la Calle Enric Granados, a la que iba en bici atravesándome media ciudad. Allí forjé tres llaves mágicas que me permitieron no volver a pisar el inframundo: 

Llave mágica 1: Que si no te quieren bien, no te quedes. 

Llave mágica 2: Que si no confían en ti o tú no confías, no te quedes.

Llave mágica 3: Si ya sabes que no es ahí, no te metas.

Así llegué a la tercera travesía, la de Penélope y sus pretendientAs. La de las historias que no podían convertirse en algo más porque con mis llaves mágicas cerraba la puerta... 

Y bueno, ya hemos llegado a la etapa actual. Después de tantas tormentas, después de tantos puertos equivocados, después de tanto tiempo navegando sola, ¡la llegada a Ítaca! Esa hermosa isla.

Pero resulta que... en esta isla tan bonita y en la que me siento tan feliz, parece ser que, por ahora, el suelo no es edificable. 

Por favor, os lo suplico, a quien me haya soltado el maleficio, que lo recoja ya, que a fin de cuentas solo soy una pobre mortal.


miércoles, octubre 14, 2026

Feliz cumpleaños para mí


Lana del Rey no es la alegría de ninguna huerta. Y es la intensa más intensa.

Puede que no sea la mejor candidata para felicitarme el cumpleaños. 

Pero voy a apostar por ella en este día especial.

Lo primero que me llamó la atención de esa canción fue el título. Largo y misterioso. Invitaba a saber más y a imaginar. Y luego la producción. Va subiendo de intensidad lentamente, casi sin darte cuenta. Empieza desnuda, solo con piano y voz. Y algún detalle de cuerda. Y poco a poco va apareciendo todo lo demás, desvelándose. 

Quitándose el velo. 

Descubriéndose.

Y acaba con una nota final suspendida. Un final inconcluso que se queda en el aire.

La letra me gusta, pero quitaría el verso "love me until I love myself", pero quien esté libre de ese pecado, que tire la primera piedra.

La verdad es que todo el disco es muy bueno, nada que envidiarle a los primeros.

...

Creo que ha sido un año muy canción lana del rey, la verdad. Llego a mi cumpleaños agotada emocionalmente. 

Pero bueno, como le prometí a mi padre en su lecho de muerte, no iba a desperdiciar ni una sola alegría salvaje. Lo que no calculé bien es que a veces van acompañadas de penas silvestres... Ya no me acordaba. Llevaba demasiado tiempo dentro de mi armadura mirando a través de una pequeña rendija en el casco.

Este es el primer cumpleaños sin él. El primer cumpleaños en el que mi padre no me hará la foto con el pastel.

Aquél fue, el del año pasado, el último día que estuvo en esta casa. 

En esta casa que ya empieza a ser mi casa porque ha sido cueva, refugio, barco y nido.

Feliz cumple, paolavaggio.







jueves, octubre 08, 2026

Garantía de futuro

 Me he despertado hace una hora, todavía eran las cuatro de la madrugada. Quedaban muchas horas por delante, un campo inmenso en medio de la noche.  


He estado dando vueltas en la cama, recordando algunos detalles del día de ayer. 


No fue un día especial, pero sentí melancolía cruzando los calles y paseando a mi perra por el parque soleado y verde.


La luz de la tarde me ha llevado a cuando tenía veinte años, vivía en otra ciudad y no te conocía.


Lo extraño ha sido que he sentido que sí, que tal vez entonces ya había algo de ti en mí y que yo cruzaba las calles con esa señal de futuro dentro, como una prenda.

miércoles, octubre 07, 2026

Sigue lloviendo

Rayos y truenos tras el edificio. Por allí, por donde el mar. Imagino la playa en la que me bañé por última vez hace unas semanas. Ya era finales de septiembre. Vi muchos peces. Empecé un libro. Soy muy lenta leyendo.

Me he comprado una gafas nuevas de nadar, de las que no dejan tanta marca porque te cubren media cara. Mañana las entrenaré en la piscina.

He convocado a mis amigos dentro de dos fines de semana para celebrar mi cumpleaños. No todos podrán venir, suele ser muy complicado dar con el día que le va bien a todo el mundo. No pasa nada, no soy de esas personas que cree que su cumpleaños es lo más importante del planeta.

Un amigo me ha propuesto acompañarlo con la guitarra para un posible concierto de presentación de su disco, pero nada serio. Le he dicho que me miraré las canciones y que si se me ocurre algo interesante, podría pensarlo. Sería una reinterpretación de los temas, porque el disco está grabado con banda y en el concierto sólo seríamos él y yo en el escenario. En algunos momentos, me apetece volver, poco a poco, a la música, e ir viendo cómo me siento. Hace unos días pensé que si estaba 30 días seguidos queriendo volver, lo haría. Pero me he descontado y tampoco me he acordado de pensar en ello.


martes, octubre 06, 2026

Seguir nadando

Esta mañana he nadado a oscuras porque, por las lluvias, no había luz en la piscina. Únicamente funcionaba el gran panel led que indica cuantos metros llevas nadando. Se sincroniza con un dispositivo muy pequeño que se pone en la goma de las gafas.

La luz de la pantalla se reflejaba en el agua e iluminaba levemente los carriles. Como  luces de neón a media noche. 


Los vestuarios estaban tranquilos, eran las 7 de la mañana. He podido escoger mi taquilla fetiche. Pero me he dado cuenta de algo. 


A mi taquilla preferida, en realidad, le falta la percha. 


Pronto será mi cumpleaños. 

Quizás hay cosas que no están todavía en su sitio, pero tengo luz para seguir nadando.


Sesión de hoy:


Calentamiento 100 m de crol + 100 m de braza


Bloque central: 200 m ejercicios de crol+200 m ejercicios de braza+200 m ejercicios de espalda+100 m ejercicios mariposa 


Final: 50 m braza+50 m espalda+50 crol


Ducha calentita.