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No perder el control

Están pasando muchas cosas que deseaba que pasasen, y todas juntas, una detrás de otra, a final de año. Está siendo una explosión de euforia. Euforia contenida, eso sí, no me voy a flipar. Así me protejo. Yo siempre voy con la mano preparada para frenar. Creo que es inteligente. He sucumbido a la moda de los gorros. Eso sí que no es inteligente. Pero es que tengo frío en la cabeza por las mañanas cuando salgo a las siete y media en la bici. La música sigue siendo mi amor más importante y me está dando mucho. Recientemente también he conocido a una chica que me gusta (pelirroja, no sé qué me pasa este año con las pelirrojas, pero han marcado la tónica) y cuando estoy con ella aprovecho para besarla siempre que se me pasa por la cabeza que me gusta, por si acaso. Nunca se adónde llevan mis "por si acaso", son similares a la línea del infinito.




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Días para mí

Ayer decidí pasar el día sola. Aproveché el sol para pasear y para fichar las novedades del barrio. La perri estuvo corriendo por el parque y tratando de hacer hoyos en el césped. Luego estuve comiendo en la terraza y más tarde tocando la guitarra. Pasé un buen rato viendo videos de Tijuana Panthers, vídeos en directo. Aprendo mucho viendo tocar a los grupos que me gustan. Me fijo en detalles que empapo. He dormido en el sofá. A veces me gusta ser invitada en mi propia casa. O como si fueras a dormir a otra. Dentro de un rato saldrá el sol y lo iluminará todo.

Espectro

El viernes disfruté muchísimo. La gente gritaba y hacía ruido. Me hacía ilusión tocar en ese antro hurrako... Tal vez me lo pasé tan bien porque estaba relajada. Me sentí como si fuéramos parálisis permanente y estuviéramos en los 80's. Bueno, me flipé mucho. Fui feliz. Qué más da el motivo.
Hoy ha empezado una nueva semana. Un nuevo mes. Casi un nuevo año. No me apetece en absoluto que pasen los días, que se pierdan las horas, que se gaste el tiempo. No me apetece aburrirme, pero me aburro. Me aburro muchísimo. Últimamente, algunas tardes son largas y vacías, supongo que debo volver a llenarlas de actividades para entretener la cabeza. Es algo que me pasa desde que era niña, y en la adolescencia me pasaba contínuamente, pero pensaba que en el futuro desaparecería. Ahora pienso que en el futuro será muchísimo peor. ¿No es falso entretenerse? A mí me lo parece. Puede que el aburrimiento sea una circunstancia de la vida que debamos aceptar. El aburrimiento y la soledad. Por eso, cu…

Rendición

El conductor iba escuchando música de mierda. Los rótulos luminosos de la Gran Vía parecían más solitarios que nunca. Las luces de navidad gastadas y sin brillo. C, al despedirse, todo drogado me ha dicho “ojalá pudiera pasarte algo de mi pasotismo... No soy super feliz, pero no me afecta demasiado. La semana que viene jugamos a ping pong y te preparo un día especial.” Sí, ojalá pudiera.

Me he ido de la fiesta porque no lograba divertirme. Creo que, simbólicamente, es un gesto de rendición. Irse de una fiesta es desencanto.

Me pregunto si no debería rendirme. Rendirme, en general. Marcharme a un lugar seguro para estar a salvo. Me dan miedo las personas. No todas. Solo las que me tratan mal.

Qué días tan raros

Tengo miedo (a veces, escribo algo y desaparece, como si envolverlo en un nombre lo hiciera cambiar de aspecto, como si la palabra fuera un disfraz) o ya no tengo miedo. ¿Es esta ausencia miedo? O es todo lo contrario. Es desconcertante. No sé si tengo miedo o si he dejado de tenerlo.  Me dijo R que era muy inteligente y que todo lo filtraba. No sé que quiso decir exactamente. Mañana se lo preguntaré. Ser sensible, y ahora también inteligente, es una putada grande. 
Los últimos días han sido como despertarse de una siesta larga en el sofá. Han sido extraños. Tan extraños... 
Ya no escribo poemas de amor, la inteligencia me censura todo el tiempo. Risas. Creo que eso es lo que quiso decir R. Qué bonito era ser imbécil...

Repetición

Me he resfriado. Estoy un poco triste también, creo que por eso me he resfriado, para que mi cuerpo no desentone con lo que siento. Ayer me fijé en las copas de los árboles iluminadas por los últimos rayos de sol y también en la parte alta de los edificios, bañados en esa luz espesa y anaranjada del atardecer. Fue llegando al Parque de la Ciutadella. Me pareció hermoso; sin embargo, me sentí dentro de una repetición sin pausa. Me está costando mucho. Pero no pasa  nada.  Bueno sí,  sí que pasa.

Dándonos amor

El fin de semana pasado dormí poco pero aproveché muy bien mis horas despierta.

Estuvimos tocando en una fiesta dentro de un convento de una antigua colonia industrial abandonada. Ahora funciona como residencia artística y espacio creativo.  Me sentí en paz al lado del bosque y del río, que bajaba repleto de agua. Puede que, cuando tenga vacaciones, me escape allí unos días para escribir o componer. Me sienta bien desconectar de la expectativa de la ciudad. Nuevamente fui la única mujer que tocaba.

Sobrevivimos a una performance muy ruidosa en la fábrica de la colonia (2 hombres) y a una posterior fiesta de electrónica (1 hombre) con unos samplers fantasmagóricos y siniestros que se colaron por todos los rincones hasta el amanecer. Lo malo es que a las 9 de la mañana ya estaba conduciendo con los demás en el coche (4 hombres), cegada por el sol y sin apenas haber dormido, de vuelta a Barcelona. No podíamos quedarnos durmiendo porque nos esperaban en el estudio (otro hombre) para grab…