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Mostrando entradas de febrero, 2015

Un número de teléfono

Mi madre me llama cada día y me pregunta si "hay novedades", a lo que yo suelo contestar "no, ninguna". Muy de vez en cuando le cuento algo que podría considerarse noticia. Ella no es que viva en una vorágine de acontecimientos continuos, tampoco es de las que disfruta con los chismes de los demás. Aún así, debo reconocer que hace algunos meses me contó una de esas historias difíciles de olvidar.
Hortensia, la madre de una vecina, había recibido una extraña llamada: un desconocido preguntaba por su hermana Isabel. Como es lógico, a Hortensia le pareció extraño que alguien llamara a su casa preguntando por su hermana y le pidió al desconocido que le diera algún tipo de explicación para comprender el motivo por el que la buscaba, ya que no le iba a dar información sin saber quién era exactamente. El desconocido, José, le dijo que había sido un antiguo novio de Isabel, de cuando eran jóvenes, y que había buscado en el listín telefónico por los apellidos. Los de Horte…

La muñeca de Verdaguer

El sábado quedé con J y una amiga suya para ir a a ver Before I Disappear (a mí me gustó mucho pero mi entusiasmo exagerado no coincidió con el de los demás). Salí de mi casa media hora antes. El metro estaba lleno. En el vagón, unas turistas bailaban una canción que sonaba en un móvil y todos los demás las mirábamos, un niño daba patadas con el tacón en el asiento sin parar, en bucle, y un perro negro con bozal iba sentado en sus patitas de atrás, tranquilamente, demostrando un autocontrol muy superior al de algunos humanos. Hasta ahí bien, todo correcto, todo normal. Sin novedades.
Me bajo en la parada de Verdaguer, avanzo por los pasillos y en el quiosco veo a LA MUÑECA DE VERDAGUER. 



Estado de shock.
Mi mente se bloquea, se llena de imágenes inconexas con filtro de los 80's, música de carrusel, empiezo a rememorar una terror infantil...
...una niña sentada en el suelo con una tijera en la mano, soy yo con ocho años cortándole el pelo a mi Barbie a lo militar. Me siento muy …

¿Qué tienes pensado hacer?

Últimamente, cuando estoy con una copa en la mano en una de esas cenas en áticos con vistas a la ciudad –mentira–, y salgo a la terraza a fumar y viene alguien y se presenta y me pregunta a qué me dedico, y yo digo a nada, a continuación, la persona en cuestión pone cara de "muerte". Sí, esa cara, la de "muerte". Entonces se quedan en silencio y yo digo para tranquilizar: bueno, es que... es que dejé mi trabajo porque llevaba mucho tiempo y ya no me sentía a gusto... Pero no tranquilizo a nadie en absoluto. Y la siguiente pregunta es: ¿Y qué tienes pensado hacer? Y yo contesto: pues de momento no  lo sé, la verdad. Entonces se santiguan.
¿Y hacia dónde van esos globos tan bonitos en la plaza?


Puentes en el metro

Me encanta viajar en metro. Creo que es una suerte poder hacerlo cada día. Y además gratis. Porque mi abuelo cavó el túnel más profundo del metro de Barcelona y desde entonces todos sus descendientes tenemos barra libre en el fascinante mundo subterráneo.
Ayer, en un vagón de la línea amarilla, una niña me miraba descaradamente desde su asiento. La niña iba disfrazada de Batman. La niña batman me observaba como si pudiera ver más allá, la niña sabía cosas que yo no sé. Al mirarla apareció un puente por el que todas las cosas que no sé caminaban de ella para mí y se insertaban en mi corazón como las monedas en las máquinas que venden sandwiches de atún y de pollo. Y a veces ensaladas. Y a veces patatas fritas. Y barritas de chocolate.

Mis queridos fantasmas

Voy a tratar de decir no a los fantasmas, desde esta noche. Lo he decidido cenando con una amiga que se caracteriza por ser práctica y por verlo todo muy claro. Bueno, yo para los demás lo veo todo en HD también.
Amo a esos fantasmas pero me quitan un poco de mí, tienen un hueco en mi casa, en mi vida, me acompañan de un modo extraño. No sé definir cómo. Puede que deba liberarlos, puede que ellos también quieran irse. Joder, y yo aquí, reteniéndolos. No voy a hacerlo más. No voy a llamarlos por mucho que lo desee. Porque yo me convierto en fantasma también. Creo que ese es el problema. 
Hace unos años abrí aquel blog comunitario, el Hotel Melancoisla. Siempre quise saber quién era el personaje del fantasma, jamás supe el nombre de la persona que lo escribía. Un día dejó de enviarme entradas. Tampoco sabía quién era la chica de la Ducatti y finalmente lo supe el año pasado. Me quedé sin habla. No me lo esperaba. Fantasmas.
Estos días estoy escribiendo. A veces es raro porque estoy tan en …

Mi prima segunda

Adolescentes borrachos que cantan en la calle "por la mañana yo me levanto y voy corriendo desde mi cama" y pienso que hay canciones que persisten y resisten.

Me he reencontrado con una prima segunda. Prima II. Cuando yo tenía 15 años vino un día a mi casa y se puso a jugar con sus juguetes de niña pequeña.
Hoy me ha enseñado su taller del Born y hemos reciclado ropa de segunda mano. Cuello de camisa, mangas de jersey, bolsillo de vaquero. 
Me ha regalado un sombrero.
La vida es así. Ahora ambas somos treintañeras. Somos primas segundas recicladas.

Hace dos años

los domingos son así

Ayer fue un día bonito, lleno de energía. Volví a bajar unas escaleras, tan alegre, que se me salió un zapato. Esto ya me había pasado antes. Siempre tengo esa sensación de que mis pies son más grandes de lo que son en realidad.
Es un día de resaca. Ayer me fijé en cómo bailaba la gente y en cómo cantaban mientras bailaban. Yo no bailé porque necesito mucho espacio para bailar. Soy una profesional. Pero estaban todos bailando y cantando. Me he despertado melancólica perdida. Por esto, por lo otro, por aquello. Por lo de más allá. No creo que mi melancolía tenga remedio posible, debo rendirme a ella. Sigo en el banquillo, el equipo es de segunda. No sé cuando el entrenador me va a volver a sacar. Observo su nuca, para ver si se gira, me ve, y se ilumina. Vamos a sacar a Paola, a ver cómo lo hace. Hay días en los que tengo más ganas de salir a jugar que otros. El otro día me puso a calentar.
Estoy teniendo muchos sueños. Los recuerdo por la mañana. Hacía tiempo que no ocurría. Me gust…

De momento

Creo que me estoy convirtiendo en la típica lapa de las cafeterías, la que no se va nunca.

Correr

El otro día empecé a ver una película española del año pasado, o del otro,  y la sorpresa fue que una de las actrices era Najwa Nimri. Fue como retroceder en el tiempo: yo volvía a tener 28 años y Najwa Nimri salía en las películas.

De pronto, mi mundo parecía ordenado. Najwa en la pantalla y ningún alfiler en mi vértebra c7. Las cosas eran sencillas. No había tantas preguntas. Conducía un coche que me llevaba. Tenía novia. Te mandabas canciones en mp3. Yo no sabía ni la mitad de mí de lo que no sé ahora. ¿Se comprende? No sabía que no sabía nada.

Una sensación curiosa. Como de volver a casa, llegar después de mucho tiempo y hacer-una paella-todos-juntos-como-antes. A veces me apego al pasado, como si fuera una isla en la que pasas las vacaciones.









Lo que me he encontrado al llegar a casa

Intuyo un guitarra-drama en breve.
Tendremos que hablar.