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Mostrando entradas de noviembre, 2017

Noche de insomnio

Tres magníficas compañías en mi última estancia en tristeza transitoria y antisocial:
- La entrevista en el programa "A fondo" a Julio Cortazar. Inquietante pensar que ya no se hagan entrevistas así. Aunque debo reconocer que hace cinco años que no veo la televisión, así que no tengo ni idea de lo que se emite.  - La maravillosa película francesa Les Garçons et Guillaume, à table! Una joya que descubrí en Filmin, inteligente y divertida. - El libro de fotografía "Waiting", de Txema Salvans
Al final, tuve que cambiar la cadena de la bici porque se había dado. Me gusta mucho el mecánico de las bicis, siempre me trata con cariño y simpatía. Se nota que le gusta su trabajo. Hay varias personas del barrio que me alegran la vida: el chico de las bicis; Diana de la Gabriella (un sitio de comida para llevar), con quien siempre hablo un ratito o me fumo un piti; la sonrisa de Debora de Can Bigotis, cuando me la encuentro por la calle; el buen rollo de Raül del Ultra-local …

Mordor, de nuevo

Hoy he vuelto a sentir el vacío que, de vez en cuando, me desmonta el tinglado, como una especie de vendaval infernal que me lleva hasta Mordor. Me desmonta el andamio en el que voy trabajando. El día era bonito, claro, limpio, luminoso, soleado y cálido. Hasta que me he puesto a llorar en la bici, con mucha pena, con desolación. Un día hallaré el lugar en el que empieza el vacío y lo convertiré en una piscina climatizada con luces para el invierno, y en piscina rodeada de árboles para el verano. 
De momento, sólo sé las situaciones o circunstancias que actúan de desencadenante. Que en sí mismas no son nada, no tienen un significado extraordinario, pero dejan al descubierto mis debilidades. Debo enfrentarme a esas situaciones. Aunque suponga riesgo de huracán constante. Debo confiar en mis recursos. 
A todo esto: me han subido el sueldo. Y me han felicitado por cómo estoy haciendo mi trabajo. Me dijeron, exactamente, "estàs molt en el teu lloc i confiem en tu". La verdad es…

Unilateral

Hoy me he despertado acordándome de Excelsis. Cuando dentro de unos años vuelva a leer esta entrada, en esos días en los que me da por revisar qué hacía o sentía yo hace cinco años, no sé si recordaré a quien pertenece el sobrenombre Excelsis. Ya me ha sucedido antes, releyéndome. Tengo que hacer esfuerzos por distinguir sobrenombres de nombres reales. Esto no ocurriría si, sencillamente, escribiera un diario personal en una libreta, pero creo que escribiendo mi autobiografía y dejándolo a la vista de quien esté por ahí (¿qué sentido tiene escribir unas memorias si nadie las va a leer?) hay algo de oficialidad y de proclamación solemne, como diría Anna Gabriel, de mi propia república vital. Una declaración unilateral, siempre, puesto que no busco consenso. Dicho esto, voy a continuar.
Hoy me he despertado acordándome de Excelsis. Me ha sobrecogido el hecho de pensar que haga tanto tiempo ya. Y he sido consciente de que, tiempo atrás, Excelsis se movía por mi casa, supongo que de un mod…