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Mostrando entradas de junio, 2022

Sueños sencillos

Ayer fue la noche de San Juan y celebramos la verbena en mi casa, como antes de la pandemia. Acabo de decidir que es mi fiesta preferida. Mis amigas, el verano, la brisa de la noche (por fin se ha ido el calor sofocante), los fuegos artificiales de fondo y los rituales de la suerte inventados. También he inaugurado la temporada de cine   de camping, que es como le llamo yo a salir a la terraza con el portátil y ver una peli. Es una tradición veraniega que instauré hace ya unos años. Es una especie de juego para mí, o así lo vivo, porque nunca he ido de cámping, pero siempre imagino que la sensación debe ser parecida.  Me gusta mucho fantasear con ir de cámping por primera vez, algún día, cuando yo quiera. Es una especie de as bajo la manga, que me guardo. Es maravilloso tener un sueño sencillo, fácil de cumplir y posponerlo para que siempre sea un sueño posible. De momento, en mi cine de cámping , he visto dos películas que me han gustado mucho:  L ' Animale y True Things. La prot

Son los edificios de cristal

Se iluminan por las noches, los nuevos bloques de oficinas que han construído en el barrio. Edificios de cristal, como fantasmas entre la neblina del calor y la humedad del mar. Vacíos, por estrenar, expectantes, en silencio. Me parecen punzantes y poéticos.  Voy a hacerles hueco en mi corazón, aunque  me gustaban más las fábricas de ladrillo en ruinas de principios del siglo XX.  Se acumulan los descampados sin alma, exacavadoras al atardecer, abriendo zanjas. Gruas que se elevan y rozan las nubes. La historia del barrio cambia, pero no quiero quedarme anclada en lo que fue. Los edificios de cristal, como fantasmas buenos que, en realidad, no quieren asustarte.

Pelo mojado, Primavera Sound y verano

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Mis amados Diiv tocando la canción con la que me mareé de emoción He salido del laberinto de la melancolía... a base de dejarme llevar un poco por ella, para después sacudirme el polvo, levantarme, y disfrutar, salir y bailar. De volver a la playa, al pelo mojado por la tarde y de encontrar nuevas rutinas, como los paseos con mi perra por el parque de la Ciutadella. Y estos días también he recuperado ese olor tan característico de los pinos, que me recuerda a mi verano de los doce años. Una vibración intensa. También estuve en el Primavera Sound (Weekend 1). Fue una decisión tomada a última hora, unos días antes. Uno de esos impulsos que me pillan a las dos de la mañana con tarjeta de crédito en mano. Aun así, a pesar de comprar las entradas en reventa, me salió el abono de fin de semana 100€ más barato (estoy muy orgullosa de ello y quiero que quede para la posteridad). Y es que... no podía quedarme en casa sabiendo que a 10 minutos en bici estaba tocando uno de mis grupos preferidos: