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Mostrando entradas de diciembre, 2017

Día singular (1)

La realidad no se corresponde enteramente con mis deseos. 
Debo ajustar mis expectativas, o anularlas del todo y correr un tupido velo. 
A Croqueta, la perri, también le pasa. Le gustaría pasear todos los días por la playa a las 12 de la mañana. 
Me propuse ayer que cada día fuera singularmente especial, de repente tengo prisa por llenar los silencios. Hoy ha sido el día "especial" (me estoy esforzando) en el que he hablado con un brasileño mientras me fumaba un piti en la plaza universitat; llevaba 23 años viviendo aquí; en concreto, en el Raval.  Me ha dicho que los catalanes somos leales (no sé a qué ha venido eso). Hoy también ha sido el día en el que me he enamorado de la dependienta de una librería. Prefiero llamarla librera. Lo primero que me ha gustado de ella ha sido su forma de aparecer tras el mostrador, un hola de repente, como cuando abres una lata de cerveza. Lo segundo, su acento de las baleares. Lo tercero, que me ha recomendado una novela de Carson McCullers co…

Duna

He pasado la mañana en la playa. Me he puesto la capucha para no llenarme el pelo de arena. Me he apoyado en una duna, si se puede llamar así, a ver el mar. La perri se ha echado a mi lado. Era la primera vez que se estaba quieta en la playa. Me hace feliz que empiece a reconocer que cada momento tiene un ritmo distinto. 
Tengo el síndrome de la cuenta atrás. Como si todo lo que se hace estos últimos días del año no sirviera demasiado, no contase. Como si el dibujo estuviera lleno de imperfecciones borradas y necesitara ya un nuevo folio.
Se me cierran los ojos.


Habitaciones intactas

Estoy en mi cama de adolescente, como cada año por estas fechas. Me inquietan los lugares que permanecen intactos a pesar del paso del tiempo; volver (sea donde sea) nos convierte en mitad espectro. 
Hay partes fantasmagóricas  que se llevan a cuestas. ¿Puede una  deshacerse de ellas? ¿Se puede, acaso, reanimarlas y devolverlas a la vida? Abrir los porticones y las ventanas para que entre la luz, el sol, la brisa, la niebla.
C., a miles de km de aquí, estaba feliz. Eso ha dicho por skype mientras cenábamos en familia, aunque verdaderamente nadie lo sabe. Decir "estoy feliz" te hace feliz en alguna parte y dentro de las personas que te escuchan.
Hoy pensaba en el apocalipsis personal y hecho a medida, mientras iba camino del coche, y en la supervivencia. En los mecanismos que aprendemos, durante años, para esquivar las situaciones de peligro de muerte simbólicas. 
He cambiado en los dos últimos años. Y ahora quiero cambiar de nuevo.  Sin embargo, hay salas que se mantendrán intac…

Old feeling

El colchón se desplaza algunos centímetros y sobresale del somier. Lo vuelvo a colocar en su sitio antes de acostarme. Cierro la puerta. Me gusta cerrar la puerta antes de dormir y estar en ese espacio inescrutable, protegida.
La voz de Chet Baker ha hecho menos fría la mañana. Si pudiera escoger ser alguien durante 20 minutos en cualquier época, escogería ser Chet Baker en un escenario tocando That old feeling, Let's get lost y My funny Valentine. Y llevaría una jersey fino de punto, de manga corta, de color blanco crudo.
He vuelto a sentir, por unas semanas, sensaciones olvidadas. Ha sido un recordatorio de que todavía puede prender una llama dentro de mí. Puede que haya sido un ensayo. Me siento tan a gusto, hoy.