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Mostrando entradas de enero, 2014

experiecia o miedo

Estoy condicionando una decisión -por el momento- por situaciones vividas anteriormente, o eso creo. No sé si a eso se le llama experiencia o miedo. ¿Alguien lo sabe?

Me encantaría poder quitar capas y ver el fondo, ver la verdad de todo, pero no sé cómo hacerlo. ¿Cómo se distingue la verdad de todo lo demás?


Perspectiva, certezas y en clase

Perspectiva
Ayer hice una clase con los mayores y leímos que Cristobal Colón murió pensando que América era Asia. Me dio un poco la risa por dentro. Tanto rollo para morirte sin saberlo. Sin duda, Colón necesitaba Google Maps, necesitaba perspectiva, poder acercarse y alejarse, verlo todo entero y no a pedazos. Todos necesitamos algo de distancia en nuestras vidas para comprenderlas. ¿Cómo se aleja uno para verse mejor?
Certezas
Toda mi vida siendo morena pelo largo en el quién es quién, y hace un mes y medio cambié a ser morena pelo corto. Gracias a ello me he dado cuenta de que el pelo crece muchísimo. Cuando lo llevas largo no es tan evidente. Te cortas las puntas y como mucho te cambias el flequillo, pero no notas que crezca tanto cada día. Hoy alguien me ha pedido que le dijera algún hecho que fuera cierto, algo a lo que aferrarse, y le he dicho que ese hecho era que el pelo crecía, indica que todo evoluciona.

En clase


Gene Kelly - Singing In The Rain (1952) from Kasio on Vimeo.


Ay…

hámster perro

Tengo un hámster desde hace dos o tres semanas. Tiene una pelota de plástico transparente  en la que corre dentro; la bola da vueltas y avanza. Él me sigue por el pasillo con la bola, como si fuera un hámster perro; le oigo rodar por ahí mientras friego los platos. Hoy se ha acercado con la bola hasta la luz del sol. Era la primera vez que le daba un rayo de sol directamente. Es una miniatura. La corrriente de aire hacía volar las cortinas. Ambos acontecimientos han sucedido al mismo tiempo. Me ha parecido un momento especial. Quiero mucho a Pinky ya. Tiene que comer un poquito de fruta cada día. Hoy le he puesto mango. Nació en el desierto. Creo que debería haberle puesto Conde Almasy. Le he hecho un vídeo coñazo, como a los hijos.
Estoy un poco bloqueada con lo de las cartas, pero las escribiré en cuanto me inspire. Sólo he podido mandar una.
He tenido un sueño de amor esta noche. Pasaban cosas normales. Me he despertado con resaca y dolor de cabeza. Los sueños en los que pasan cos…

¡Gracias por encargarme cartas de amor!

Muchas gracias. Me estáis encargando cartas de amor y estoy muy emocionada por ello. Me siento amando a  personas maravillosas –desconocidas para mí– a través de los pequeños detalles que me contáis, son fascinantes. El amor parece algo muy personal, pero para todos es la misma locura. Me encanta saber que estáis enamorados y enamoradas, o que lo estuvisteis y todavía lo recordáis, y necesitáis una carta. Estoy muy muy emocionada y ya estoy escribiéndolas. He acabado una de las cartas y es fantástico, me siento realmente implicada. Sigo abierta a más peticiones. Podéis leer de qué va todo esto en mi post de ayer.

Ya he visto HER!

Ya he visto HER, de Spike Jonze (que es el ex de Sofia Coppola, cotilleo). No he hecho nada ilegal para verla, lo juro; el viernes subí a un avión, vi la peli en un cine y ya he vuelto. En España se estrena a finales de febrero, creo. Lo cierto es que me sentí muy próxima a la historia, muy cercana a Theodore, el personaje de Joaquin Phoenix. Sus emociones, sus pensamientos, su modo de mirar por la ventana. Muy de mi rollo. Dije lo mismo cuando vi La vida de Adele -supongo que por los ratos con los alumnos en clase- así que tampoco hay que hacerme mucho caso, soy impresionable. Me encantaría tener el trabajo de Theodore, escribir cartas de amor para otros. Creo que sería muy buena en eso, sería feliz haciéndolo, ¿alguien puede contratarme?  En un momento de la película, Theodore dice algo así como que cree que todo lo que le queda por sentir va a ser una especie de versión o copia reducida de lo que ya ha sentido. Es exactamente lo que yo pienso a veces. Igualito, oiga. Supongo que e…

Cuatro lugares

He logrado tomar fotografías de los lugares por los que me muevo cada día.

La primera fotografía es la más controvertida, no todo el mundo logra verla. Es la del  bosque insignificante. Quién no la ve ignora el lugar y lo que hay en él, o puede que no lo identifique, eso es todo. Que cada uno saque sus propias conclusiones sobre el hecho de poder ver o no ver la imagen. En el bosque, las ramas de los árboles no dejan pasar la luz y hay mucha humedad. La temperatura no es agradable. A pesar de ser en sí mismo salvaje, es un lugar en el que no existe la esperanza. Tampoco existe el amor ni la confianza ni la justicia. En el bosque insignificante todo fue alguna vez. 


La segunda fotografía es de la ciudad dual. Hay tiendas, restaurantes, bares, calles, naves industriales, edificios, recuerdos, ambulancias, supermercados, cines, autobuses, metro, bicicletas, playa, gente, coches, aparcamientos subterráneos y al aire libre, parques, niños, algunos amigos. En la ciudad hay movimiento y un co…

Vida en pretérito perfecto compuesto del indicativo

He parado el despertador tres veces.
He salido a la calle y había llovido. He bailado una danza de los "indios" con los de P5. Un niño ha perdido un zapato  mientras bailábamos y ha seguido.

Me ha hecho reír y le he dado un beso. Con los de sexto hemos corregido los deberes en la pizarra. 

He tomado café con una compañera y hemos hablado de mi hámster. Me he cortado en el dedo haciendo la comida.
Me lo he chupado y me he puesto agua y una tirita. He visto el cuarto capítulo de la segunda temporada de Breaking Bad mientras comía. Me he fumado un cigarrillo y no he podido liarlo bien por la tirita. He vuelto al trabajo y he pasado por una barandilla y en un barrote había un nombre escrito. A los de tercero les he puesto ejercicios de ritmos en la pizarra y dictado.

Me han preguntado qué me había pasado en el dedo y si me había pintado los labios. He reñido a un niño porque ha insultado a una compañera, las palabras feas nos dejan sin amigos. 

Me he metido en el baño y me he mirado en el espe…

Novedades en el vecindario

Mi nueva vecina es una nube de color fuego claro. Es bonita. Se ha mudado esta tarde. He visto cómo miraba por la ventana.
Han abierto una panadería en mi calle. Me ha hecho ilusión comprar el pan allí por primera vez. Pan nuevo. Puede que alguna mañana baje a buscar un croissant para desayunar. Eso está bien, no?



Un pastel de cumpleaños tras la lluvia

El domingo por la mañana fui a buscar un pastel de cumpleaños hecho con hojaldre y nata, mi preferido. Cuando ya volvía  a casa, un niño pasó por mi lado e hizo sonar el timbre de su bicicleta. Me paré, era un alumno. "Hola, Paola, llevo todo el fin de semana practicando con la flauta." Muy bien, le dije, "¿Y te salen todas las notas?" Casi todas, contestó. Y se alejó diciéndome adiós con la mano. Hacía sol, las calles estaban mojadas porque había llovido toda la noche. Me sentí dentro de un cómic. En una de las viñetas salía yo llevando un pastel de cumpleaños pendiente de un cordel.

Día 6

Al llegar a casa, después de un largo día de Reyes en familia, he retirado la cortina y me he puesto a observar a través del vidrio del balcón. Me ha sorprendido ver tanta vida en el edificio de la otra acera, en el número 89. En muchas de las ventanas hay luz. Dentro hay personas haciendo cosas de personas, como una hormiga haría cosas de hormigas en un hormiguero. Puedo ver lo que pasa dentro, cómo caban los túneles. Desde mi escritorio también tengo una buena panorámica. Sólo tengo que girar la cabeza hacia la izquierda. Una mujer está sentada en un sofá rojo y tiene la cara iluminada por el televisor. Ráfagas de luz. En otra, dos hombres y una mujer hablan alrededor de una mesa con una botella de vino y otra de agua. Ahora se acaba de encender la luz de otra habitación. Sólo veo una lámpara amarilla de techo y una estantería de libros. En el tercero, alguien me mira a mí y tal vez me describa en su blog.


Día 4.

A veces me siento como la única persona en Barcelona que desayuna a las 15:00 una sopa de aceitunas rellenas y berberechos en vinagre al sol con un altavoz bluetooth al lado de una maceta y un vaso de coca-cola. Y queso (pero no me lo he comido). ¿Es posible? Seguro que hay alguien más en Barna haciendo eso. Pero no me importa si no, es mi momento feliz. He estado pensando en la felicidad, que es mi tema estrella desde hace ya tiempo, y creo que he dado con una definición que sirve para mí: la felicidad es no desear estar en ningún otro lugar ni con otra soledad o compañía, que la que tienes en ese momento. Cuando no me siento así me pregunto ¿por qué? y empiezo a desmantelar motivos. En ocasiones te das cuenta de que las razones son bastante pueriles. Me ha pasado algo al ver este vídeo y es que he pensado, ay, qué lugar más luminoso, si yo estuviera ahí sería inmensamente feliz. Y resulta que es Barcelona. Zasca. He decidido hacer una sección de este blog donde voy a acumular toda…

Día 3.

Ayer fui a la biblioteca, que es un lugar con personas  interesantes que leen y escriben, y que de vez en cuando alzan la vista y se quedan pensativas. Si tuviera una barra de bar y música sería ideal. Por decir algo.
Estuve leyendo hasta las tantas Una forma de vida, de Amélia Nothomb:
"Deseo existir para usted. ¿Es pretencioso? No lo sé. Si lo es, lo siento. Es lo más auténtico que puedo decirle: deseo existir para usted." "Si existo para usted, es como si tuviera una vida en otra parte: la que tengo en su pensamiento." Pensé que era como desear una cama recién hecha en algún lugar de la vida de alguien. Ésta es una "debilidad" de los seres humanos. El intercambio de camas existenciales sólo es interesante si ambos ofrecen una cama, no se vale plegatín, con las sábanas limpias y olor a suavizante. Lo mejor es procurar tener una cama propia lo más confortable posible, si es necesario con el mismísimo Mimosín y su ramo de flores entre esas manitas de oso …

Día 2.

Ayer estuve toda la tarde aprendiendo a tocar con la guitarra dos canciones de Anna Calvi: Eliza y Sing to me. Estuve cantándolas en mi habitación del tocadiscos y los libros.  Me gusta tanto que a veces la contemplo desde fuera como si fuera un lugar sagrado. Estar dentro me recuerda a mi adolescencia, cuando descubría El Guardián entre el centeno de Salinger y On the Road de Jack Kerouac. Este último no lo entendía pero me flipaba. Con mi vecina Sonia siempre queríamos hacer viajes largos en coche escuchando a los Doors. Era nuestro sueño. Lo quisimos con mucha fuerza. Pero luego, cuando tuvimos el carnet de conducir, ella sólo lo usaba para ir a discotecas en polígonos.

Hoy ha sido primavera en Barcelona. Un día muy caluroso y muy bonito. Para ir en bici y meterse un hostia por empanada de la vida. No ha sido el caso, pero todo llegará.

Día 1.

Ayer subí al terrado a tender las sábanas. Mis vecinos –que no son ni gitanos ni errantes, pero tocan la guitarra, el ukelele, el violín, el acordeón, la flauta y el piano– nunca suben.  
En el terrado hay una caseta de cemento con una puerta de madera que está rota, dentro hay una vieja bicicleta abandonada y cajas. También hay macetas olvidadas. Y un cubo de hojalata con cañas dentro. Y depósitos de agua antiguos.
El terrado es un lugar secreto. Está lleno de esperanza. Todas las cosas que hay allí están haciendo planes. La bicicleta quiere volver a pasear. Las plantas quieren volver a dar flores. Las cañas quieren descubrir, de una vez por todas, para qué sirven. Me gusta mucho ese rollo.

-canción para escuchar en el terrado-



Día 0.

Me ha dicho mi padre geek por teléfono:

-¿Y por qué no empiezas otra vez? Año nuevo, casa nueva, pelo nuevo. Si es que lo tienes todo de cara.

Me he convencido y me he puesto a hacer unos dibujillos. Un garabato por aquí otro por allí.

Al final me he comido las uvas en compañía por Facetime. Knock knock. Hawaii you. Hacía sol.

Qué complicado es quedarse sola en estos tiempos.