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Mostrando entradas de febrero, 2018

A salvo

A lo lejos, oigo los ronquidos de mi vecino. No me molesta,  me gusta saber que hay alguien más por ahí. Sus ronquidos me parecen algo familiar. Hoy, esta família formada por la perri,  una guitarra, unos ronquidos y yo... está a salvo.

Capas

Hoy he escrito lo siguiente: ¿Qué estás buscando? La nota que le dio tu madre a mi hermano, en el entierro de Morgan.

No sé qué pone en la nota, ni quien es Morgan.

He estado pensando en la posibilidad de recuperar la ilusión del todo. No a medias. Pero no sé cómo hacerlo. La monotonía, los días seguidos de otro días y lo que subyace bajo todo ello, me bloquea.


Afortunada

Hoy me siento muy agradecida porque mis amigos me están haciendo logos para el nuevo nombre del grupo. Me siento muy afortunada con tantos diseñadores gráficos a mi alrededor arropándome con sus ideas.

Esquelas

Hoy he estado escuchando a mi madre. Se ha enterado por el periódico de que una amigo había muerto. Un amigo de su juventud. Me ha dado pena imaginar algo así. Ver como tus amigos mueren. A veces pienso que es mejor vivir poco y ahorrarte todas esas despedidas.

A este lado de la raya

Hoy ensayo de tres horas, al completo, con todos los del grupo. Contenta por los temas nuevos y porque mi guitarra y mi voz  sonaban bien. Hoy Cara- B. Yo por ti seré estatua, cuando algo te hace gracia pones LOL y camello camello yo, dame un billete, oye... me gusta mucho tu grupo.

Summerland

Hoy he salido tarde de casa, pero era una mañana agradable y en el parque olía a hierba cortada. Lástima que  me han puesto una multa por saltarme un semáforo, cosa que solo nos pasa a las losers, y ha empañado un poco las primeras horas del viernes. La he pagado en un cajero, después
de discutirme con una pareja de guardias urbanos. De todos modos, el dinero es el asunto vital que menos me preocupa.

Hoy ha sido lo de la luz en P9. Nada espectacular... pero me encantaban las sombras en las
fachadas. Hemos ido a Cal Cuc a cenar, mal nombre para restaurante, pero la cerveza estaba muy buena. Se llamaba Summerland. Es una cerveza ideal para mis tardes de melancolía en verano.

Todo el mundo empieza estar contento porque se acerca marzo y la primavera. Odio este tipo de acontecimientos alegres, sobre todo desde que, más o menos, soy infeliz, pero reconozco que es mejor que el invierno.

Actualizando

Hoy Windows se está actualizando. Por eso  escribo por la mañana porque he llegado al trabajo y...  se está actualizando. Estoy tomando café. Ya no estoy tan resfriada y, además, ha vuelto el calor (o yo me he abrigado mucho). Ir con guantes largos en bicicleta y casco es como ser astronauta terráqueo. Lo cierto es que me gusta tanto mi casco, que me lo dejo puesto. También me gusta tanto mi bici nueva que cuando me separo de ella, la miro desde lejos, y chasqueo la lengua, como si fuera un amor imposible. La bici vieja la tengo en casa, en el comedor: cenamos juntas, vemos pelis, tenemos una relación extraña. También me gustaba pero era una talla 56 y me iba alta; después de escoñarme seriamente con la barra recta varias veces, decidí cambiar.

Hoy estoy muy contenta.
Hoy no he ido en bici a trabajar porque me he resfriado. He tratado de mantener durante todo el día el calor con el que he salido de la cama. Me gustaría ser skater. Esto no tiene nada que ver. Me gustaría ser otra persona.
Esto tampoco.
Creo que me he vuelto asexual.
Hoy estoy contenta porque vamos a tocar en uno de mis sitios preferidos. Si todo va bien, ¿por qué a veces no lo parece? Será que estoy equivocada.
Hoy, en sueños, se ha hecho realidad un sueño imposible. Parecía real. Contando con que la realidad sea esta. Las películas de autor son a veces como la vida. Parece que no pasa nada. Ha sido bonito sentirme tan feliz en mi sueño. Tan en sintonía. Tan en el lugar. Tan reconfortante. Echo de menos esas sensaciones. Hay vida, hay espera.
Hoy sigo triste, pero se me ha olvidado mientras trabajaba, asomándome a la ventana con mis compañeras, esperando la nieve. Siempre hay algún día de invierno, en el que todo pasa a una especie de segundo plano sólo porque existe la posibilidad de que la playa se cubra de nieve, como ha sucedido hoy.

Hoy no sé, hoy estoy triste. La tristeza es una sensación de vacío e
impaciencia al mismo tiempo, impaciencia por hacer que desaparezca. Pero tiene su ritmo, y suele ser lento. Hoy me siento al margen. Tal vez sea soledad. Es una palabra demasiado frágil.
Hoy he deseado no encontrar pronto aparcamiento para seguir escuchando Future Islands en el coche, bajo la lluvia y con las luces de los semáforos reflejándose en el asfalto.
Hoy he ido a al Pumarejo y al Raspall con unos amigos, hemos caminado todos juntos.