Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2007

Nueva agenda deseario

No tengo citas en mi agenda, es un deseario con un montón de pegatinas.

En la cena de nochebuena, la hija de Felicísimo, que a su vez es mi abuela, me contó que llegó a Barcelona en el año 1948 en un tren muy lento que se detenía en todas las estaciones.

Recuerda que desde el tren vio por primera vez el mar. Le pareció tan grande y hermoso como un futuro. El mar no cabía en una sola ventanilla, por eso tuvo que mirar también por las de al lado para poder verlo todo de golpe. Los bañistas agitaban la mano desde la playa y los saludaban al pasar... Miguel el Aviador estaba a su lado, acababan de casarse y sonreía como yo y como mi madre hacemos en algunas fotos porque lo llevamos en la sangre. A Miguel lo llevamos en la sangre. Su pelo castaño oscuro, el viento en la cara y algo más.

Miguel siempre fue joven porque perdió la memoria enseguida.

La primera calle en la que vivieron juntos en Barcelona fue la C/ Verdi. Pero mi madre nació en la C/ de la Fraternitat. Mi abuela trabajaba en…

Regalo para los que pasen por aquí

Click To Play


En mis dos primeras tardes sin exámenes he grabado un villancico. Se llama "Diminuto". Carol Blenk me ayudó con algunos versos clave de la letra. Es un regalo de Navidad. Si os apetece también podéis descargarla.


El clip existe, es bastante tonto, pero así se puede escuchar a través de You Tube:





Si estás bien, Feliz Navidad.
Si estás mal, baila este Vals.




Si te mareas, no mires

Hoy me ha tocado una enfermera veterana. Me ha sacado la sangre de un tirón con una jeringuilla muy grande y ha llenado tres tubos enteros. No he mirado. Pero oía como trasteaba con la jeringuilla y esas cosas que las enfermeras dejan sobre la bandeja plateada. Ese clic clish cloc clis sobre la bandeja es terrorífico, tal vez imaginarlo sea peor que mirar.



Sombra que bebe, sombra que vuelve

Todos los discos parecen navideños en diciembre, sobre todo si son vinilos y suenan xilófonos, vibráfonos o glokenspiels.

El fin de semana se ha hecho muy corto, pero nuestras sombras se han divertido bebiendo un vino impronunciable, un Gwürztraminer. Podría ser una marca de trineo, un pintor expresionista amante de Alma Mahler o una uva alemana.

El amante de Alma fue el pintor Oskar Kokoshka. Alma lo dejó por un escritor de moda. Fue entonces cuando Oskar se hizo un maniquí a tamaño natural con los rasgos de Alma. Cuentan que una noche lo vieron acompañado de la muñeca sin alma en un teatro. Novias de mentira hay unas cuantas. Seguro que después de aquello, a Oskar dejó de gustarle la Navidad.

Aunque lo bueno de la navidad es recuperarla, que vuelva a gustarte. Que los balcones abarrotados de luces no se te caigan encima. Pero a veces no es fácil. Ante todo, evita llorar bajo una mesa.

Esta tarde he enchufado la guitarra eléctrica para componer un villancico. Sofía me está ayudando con …

Bufandas atrapa-secretos

Hoy hace tres años que le dio el infarto a mi padre. Le hemos comprado un pastel de cumpleaños con sabor a limón.

Sofía empezó a tocar el piano imaginario con 6 años. Una de sus piezas preferidas siempre fue el concierto nº1 para piano y orquesta de Tchaikovsky. Hoy ha sonado mientras comíamos y no ha podido evitar empezar a mover los dedos sobre el piano que siempre la acompaña. Me fascina esa habilidad imaginaria, es un punto de libro en mi memoria, ese tipo de detalles inolvidables que Sofía despliega ante mí como una baraja de naipes. Pero no tengo que quedarme con una única carta, no tengo que escoger al azar. Ella me dice: "son todas para ti".

Yo no he sido

Ayer hacía mucho calor en Barcelona. Hoy ha empezado a hacer algo de frío. Me he puesto el abrigo y las gafas oscuras porque el sol no se para.

En la universidad, una compañera nos ha dado unas pastillas para aclarar la voz antes de cantar. A mí me ha dado 4. Me he metido dos en la boca y las otras dos... no sé, han desaparecido de mi mano. Minutos más tarde alguien ha dicho, "mira, pastillas de regaliz en el suelo... ¿quién las ha tirado? seguro que son las de Paola porque están al lado de sus zapatos".

Es verdad, eran mías. Las había tirado a propósito. No sé, a veces también digo mentiras sin venir a cuento. Las pastillas se me han resbalado, las he tirado, que más da... a fin de cuentas dos pastillitas de regaliz no son ningún problema.

Cuando me han descubierto, he chutado las pastillas con fuerza y han salido disparadas. Nos hemos reído un poco.

La escena se parecía un poco a otra de hace unos dieciocho años.

Era verano y celebrábamos una fiesta de cumpleaños en el aparta…

Bailando

En los primeros ensayos del baile de navidad me ha tocado estar en primera fila, pero intentaré retroceder algunas posiciones durante los próximos días por si la tercera palmada no me sale el día de la función, que la tercera siempre me pilla con el pie cambiado, y es curioso como un pie cambiado puede afectar tanto. Mi pie bueno es el izquierdo. Yo tenía que ser zurda pero no sé qué pasó. En el trozo que corremos todos juntos en círculo me temo que vamos a parecer caballos desbocados huyendo de la lluvia.

El otro día hice una lista para mi paraíso ideal. Puse a sofía, a mis perros, libros, música, un cine, un piano, una guitarra, cero partituras, playa y una casa. La visita de tres o cuatro personas concretas de vez en cuando; y alguna que otra fiesta con muchos invitados salidos de la nada pero que no se metieran en mis asuntos. Y se me olvidó poner a mis padres, me pareció raro, así que los añadí al final en rojo, ellos vendrían también de vez en cuando, o podrían vivir en el p…

Si me quivoco

En el parque me sorprendió una lluvia de hojas secas. Me rozó la cara y el abrigo como un contrincante con espada y cicatriz en el pómulo izquierdo. El viento soplaba y la lluvia se hizo más fuerte. Las bailarinas caían girando hacia el suelo. Los tutus se abrían como un paracaídas. Mis perros y yo mirábamos hacia arriba boquiabiertos. Mirad la lluvia de hojas. Mi perro negro quiso perseguirlas todas pero era imposible, cuando tenía una a punto en el hocico, otra caía dos metros más allá. Intentaron ladrar algo pero nada. Yo tampoco supe qué decir.

Nos fuimos a casa. Comimos lentejas y una mandarina. En seguida me puse a trabajar. Por la tarde tengo que aprender todo lo que no sé hacer por la mañana. Un día de estos dejo de hacer equilibrios y si me equivoco, pues me equivoco y no pasa nada.