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Bailando




En los primeros ensayos del baile de navidad me ha tocado estar en primera fila, pero intentaré retroceder algunas posiciones durante los próximos días por si la tercera palmada no me sale el día de la función, que la tercera siempre me pilla con el pie cambiado, y es curioso como un pie cambiado puede afectar tanto. Mi pie bueno es el izquierdo. Yo tenía que ser zurda pero no sé qué pasó. En el trozo que corremos todos juntos en círculo me temo que vamos a parecer caballos desbocados huyendo de la lluvia.

El otro día hice una lista para mi paraíso ideal. Puse a sofía, a mis perros, libros, música, un cine, un piano, una guitarra, cero partituras, playa y una casa. La visita de tres o cuatro personas concretas de vez en cuando; y alguna que otra fiesta con muchos invitados salidos de la nada pero que no se metieran en mis asuntos. Y se me olvidó poner a mis padres, me pareció raro, así que los añadí al final en rojo, ellos vendrían también de vez en cuando, o podrían vivir en el paraíso de al lado. Luego pensé que tener algún que otro vecino no estaría mal, personas ajenas con sus propias historias. Y una ciudad, para ir de vez en cuando. Eso sí, nada de presiones, nada de pruebas y nada de saltos mortales.

Ya me he hecho la maleta. Mañana nos vamos a parís, digo a madrid. Volamos en avión tan pronto que no sabemos si estará puesto el cielo. No hay tiempo que perder.

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