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Mis queridos fantasmas

Voy a tratar de decir no a los fantasmas, desde esta noche. Lo he decidido cenando con una amiga que se caracteriza por ser práctica y por verlo todo muy claro. Bueno, yo para los demás lo veo todo en HD también.

Amo a esos fantasmas pero me quitan un poco de mí, tienen un hueco en mi casa, en mi vida, me acompañan de un modo extraño. No sé definir cómo. Puede que deba liberarlos, puede que ellos también quieran irse. Joder, y yo aquí, reteniéndolos. No voy a hacerlo más. No voy a llamarlos por mucho que lo desee. Porque yo me convierto en fantasma también. Creo que ese es el problema. 

Hace unos años abrí aquel blog comunitario, el Hotel Melancoisla. Siempre quise saber quién era el personaje del fantasma, jamás supe el nombre de la persona que lo escribía. Un día dejó de enviarme entradas. Tampoco sabía quién era la chica de la Ducatti y finalmente lo supe el año pasado. Me quedé sin habla. No me lo esperaba. Fantasmas.

Estos días estoy escribiendo. A veces es raro porque estoy tan en mi mundo de ficción que me molesta salir de él, pero no me queda más remedio. Está la vida-vida. No es que me moleste, no es exactamente eso.

No sé cómo ni por dónde empezar, porque anunciar que voy a decir no a los fantasmas es un modo de convocarlos. Tal vez haya algo similar a "no" que no sea "no". ¿Qué es?

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