En el rincón de la playa



En mi rincón de la playa coincidimos cada mañana las mismas personas. Me he dado cuenta de que se conocen. A mí me suenan sus caras, pero supongo que otros veranos no he prestado tanta atención. Son vecinas del barrio. Escucho las conversaciones. Hay dos señores que siempre están hablando de cuando eran jóvenes. Contando anécdotas. Hoy, uno de ellos estaba recordando una época en la que trabajaba en una pastelería y se pasaba el día comiendo chocolate.

Una chica de las habituales, la llamaré "la chica del sombrero", se ha ido al agua y ha desaparecido del mapa. Yo no me he enterado porque estaba nadando y han volado cuarenta minutos sin darme cuenta. Cuando he vuelto a la arena, uno de los señores, Amadeu, estaba preocupado... "On està aquella noia? fa molta estona que no la veig...” Al cabo de cinco minutos, ha vuelto y ha contado que se había ido hasta la playa nudista. La mujer del pelo corto le ha dicho a la chica del sombrero que habían estado preocupadas por ella. Y la chica del sombrero ha contestado: "Qué bien, por fin alguien se preocupa por mí". He sentido que podíamos ser grandes y frágiles a la vez.


La desilusión aparece en cualquier momento y no puedo esquivarla, la atravieso como una tormenta. En el ensayo de hoy hemos estado probando dos canciones nuevas y he podido volcarme de lleno en el tema y en el sonido de la guitarra, pero luego, al salir del local y volver a casa, me he sentido agotada como un edificio, tenía ganas de desmoronarme y de que alguien recogiera todos los pedazos y los metiera en una bolsa de plástico, y se los llevara a casa, para ver si podía hacer algo...

Se me
coerram lls lkos literal


Comentarios

  1. Altrasluz6:01 p. m.

    Hace casi veinte años que empecé a leerte. Tú estabas aquí, muy lejos, en la gran ciudad cosmopolita y europea donde el bullir de posibilidades y expansión parecía que pudiera ser infinito. Me hiciste soñar y enamorarme así en plan adolescente. Mientras, sobrevivía con mi precaria economía de estudiante de aquella época, sin poder plantearme comprar un billete que me trajera hasta la otra punta de la península para proponerte tomar un café.

    Ahora las cosas de la vida me han traído por los alrededores de Barcelona durante un tiempo y me he acordado de ti.

    Te confieso que hace rato que no sigo habitualmente tus textos, ocurren muchas cosas a lo largo de casi veinte años, pero hoy me apetecía pasar y saludarte ¡Me encanta tanto volver y seguir encontrándote aquí!

    Y lo del café parece más factible.

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    1. Hola Altrasluz! Me ha emocionado tu comentario. Te agradezco las palabras y que hayas pasado por aquí a saludarme después de tanto tiempo. Cuántas cosas ocurren en 17 años. Me creía muy adulta entonces, no sé en qué estaría pensando... Escríbeme un mail, si te apetece, se me ocurren preguntas que hacerte. paolavaggio@gmail.com

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  2. Bonita historia, la de la playa... Nuestra ciudad, a veces, también puede ser así...
    Besos y burbujas.

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    1. Sí, este tipo de "cosas de barrio en la playa" todavía se conservan en nuestra ciudad "vendida"...

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  3. ¡Vaya! ¿Y no hubo comentarios del tipo "vaya fresca que va a enseñar las vergüenzas por ahí"? Los señores y señoras de tu zona no son como los de la mía, jajajajaja

    Besos al desnudo

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    1. Afortunadamente no hubo ningún comentario raro. No me lo imagino! Espero que los señores y señoras de tu zona evolucionen ;-)

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