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La Ciudad, aún no tiene nombre

Son tantas las cosas que veo para ti .

Vuelo bajito y miro hacia abajo, buscando la Ciudad, la que trazamos cuidadosamente.
Nuestra ciudad sin murallas, sin plazas de cemento, con adoquines que a veces dificultan los pasos ¿recuerdas a la mujer que baja de la catedral? ¿la de los tacones de aguja y vestido negro? sufrimos siempre tanto por sus tobillos ... y qué intrigadas nos tienen sus idas y venidas.
Las notas de la cantante de ópera se desdibujan desde aquí arriba, como la tierra con el mar.
También veo al isleño que lleva la cafetería de la Ciudad. ¡Está siempre tan empeñado en rodearse de agua! ¿Puedes creer que veo el estanque que bordea su casa?! Tiene montoncitos de peces, ranas que se congelan en invierno y piedras que saltan en el agua. Ya sabes que ha subido 10 céntimos el café con leche. He estado haciendo cuentas: son tres euros de más al cabo del mes. Como con eso no nos llega ni para una entrada de cine, a no ser que aprovechemos el día del espectador, creo que podemos seguir desayunando allí.
Acabo de ver un destello... ¿puede ser que me estés haciendo ratitas con un espejo?

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