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Mostrando entradas de enero, 2010

Quejas, la profesora del concierto, posibles anginas, cosas sin importancia.

Me duele la garganta cada vez que intento tragar saliva. Me he tapado con una manta en el sofá y me he puesto a leer. Me he quedado dormida.

Me ha despertado Carol, que estaba tecleando cada vez más rápido. Yo me preguntaba, qué escribirá, qué escribirá... pero me lo preguntaba en una calle llena de niebla, en sueños.

Tengo fiebre y estoy cabreada porque me la repatea, por ejemplo, la serie “Perdidos”. Y también algunos libros y películas que no dejan de encantarles a los que me rodean. Cada vez me siento más lejos de ellos y de ellas, cada vez me cuesta más ser amable y fingir que me interesa muchísimo lo que me están contando. No es que yo me sienta exclusiva, nada de eso, yo creo que son los demás los que se sienten así, cuando en realidad son todos como ovejas clon.

Estoy harta de la gente que tiene hijos y te lo cuenta treinta veces, parece que no existan más padres ni madres en la Tierra, únicamente ellos: la familia escogida para tener un hijo/hija. No me parece mal que se sienta…

¿Infiel o travesti? -el título no tiene nada que ver con la foto-

Volviendo del supermercado nos encontramos con la vecina de arriba, morena de pelo rizado. Se casa en verano con su novio. Él está solo en el piso. Nos confirmó que aún no viven juntos.
Por lo tanto, los tacones que oímos por las noches no son los de ella. Deben ser los de él, deduzco. También comentó que van a hacer obras en el baño, quitan la bañera para poner una ducha.
Yo me quedo con la bañera, cien veces. Está claro que no sabe lo que se pierde.

Ya estamos otra vez con las etapas y las tapas

He estado en casa de mis padres un par de horas y me he traído un abrigo, unos zapatos, y de paso, he llenado una maleta con algunos libros, los que tenía desordenados. La imagen de la maleta llena de libros me ha recordado a un programa que me gustaba mucho cuando era pequeña, El Planeta Imaginario. Había un personaje que transportaba un maletín repleto de pinturas salvajes que no le hacían caso y acababan escapándose. Me daba mucho miedo ese momento.

La humedad de la noche y las luces de la papelería en la que solía comprar libretas cuando era adolescente. ¿Eso debe ser el pasado?

Acabo de descubrir que mis RayBan son un modelo que llevó James Dean en los años 50's.

Nivel 3 superado. Mañana, jueves.

Cenar escuchando música, con la televisión apagada, convierte los lunes y los martes en viernes. El piano ya está casa, no noto que se haya desafinado pero llamaré al afinador dentro de unos días, tengo que darle tiempo para que se acostumbre a su nuevo hogar.

Soy aprendiz. Me regalaron el piano cuando cumplí 22 años. Aquella tarde lo toqué por primera vez y no era ruido, era música. Hace tres años decidí que quería dejar de tocar de oído y aprender. Mi profesora tiene mucha paciencia conmigo, reconozco que soy un poco lenta delante de ella, me pongo nerviosa, no hace demasiado conseguí que no me temblaran los dedos durante los primeros minutos de clase. Me parece una situación demasiado íntima, ella invade mi espacio, tan cerca. Estoy atenta a su respiración. A veces me dice "muy bien", y entonces, siempre fallo. Luego, en casa, lo hago mucho mejor, y a la siguiente clase voy con la lección aprendida. Aunque debo reconocer que me gusta pasar de las partituras e improvisar. E…

Un poco de tristeza, pero sabiendo que todo está bien, es una tristeza caprichosa

He optado por pequeñas mudanzas de hormiga. Me llevo a mi nuevo hogar paquetitos pequeños. Un día cuatro libros, otro día los jerseys de cuello alto, otro día todas las botas, otro día la impresora, me falta el ordenador, que es blanco como la nieve que cae por todas partes menos en mi ciudad.

Y eso me entristece un poco esta noche, no ver nieve como los demás. Hoy me he llevado el peine redondo para cuando me aliso el pelo, también el mate, para que dé vueltas por otra casa, y un cinturón que me encanta. Tres objetos que no tienen nada que ver el uno con el otro. Como la lista de la compra que está encima del mármol, un plumero, naranjas para zumo y atún. Es como tener un pingüino en casa, viviendo en la bañera, alimentado de salchichas. Esa es la trola que me colaste aquel día, yo tenía la cabeza en la almohada, cuando apenas te conocía, tu tío te regaló un pingüino y yo me lo creí.

Mañana me destierran de las vacaciones. Eso creo que también me da un poco de pena, o tal vez sea la n…