Me voy unos días al Melancoisla




Mañana me moveré en cinco tipos de transporte diferentes. Iré por tierra, mar y aire. Tren, autobús, avión, coche y barco. Y por quinta vez en mi vida llegaré a la isla que sirvió de inspiración a Julio Verne para su novela Héctor Servadac, Viajes y a venturas a través del mundo solar. Hay un monumento al lado del Faro de La Mola dedicado al escritor.

Os quiero enseñar la nueva cabecera del Hotel Melancoisla. Es preciosa. Nos la ha regalado "ss", autora del blog La distancia adecuada. Sus ilustraciones porque son bellísimas.

Como me gusta tanto la nueva puerta de entrada al hotel, he decidido que durante este verano voy a cerrar Qué mala soy dosificándote por vacaciones (hasta septiembre) y me voy al Hotel Melancoisla. Clara Monforte hace demasiado tiempo que está calladita… y no puede ser, que para eso es la directora del hotel. Escribiré entradas cortas, así no me saturaré, siempre y cuando la cobertura me lo permita.

Nos vemos en el Melancoisla.

Recorrer distancias



Esta mañana he llevado a Carol al aeropuerto. He comprobado que los atascos en la Ronda siguen aunque yo esté de vacaciones. Algunas veces, de camino al trabajo, me había preguntado si después de las 8.45 los coches se desvanecían por arte de magia, o si todo continuaba igual sin mí.

Con Carol cruzando el cielo rumbo a Finlandia, yo he conducido por tierra hasta la urbanización donde pasé todos los veranos de mi infancia. Eso ya está vivido y siempre será así. He recordado lo largo que me parecía el camino cuando era niña. Para
mí era como ir al fin del mundo, a Fin-landia. Ni un avión con parada en Australia recorría tanta distancia como el Citröen CX plateado de mis padres. Aquel coche iba del invierno al verano. Y eso es muchísimo.

Cuando he llegado al apartamento, mi prima de 13 años, la edad en la que te crecen las tetas y llevas aparatos en los dientes, me estaba esperando para bajar a la playa. Ahí estaba ella, con la toalla al hombro y sus 101.000 complejos adolescentes a cuestas. Qué alegría tener 32 años.

Buen viaje a Finlandia, Carol

Querida Carol:

Ya sabes que Elvis volvió a los escenarios en 1968, tras un parón debido al servicio militar y a otras causas que no vienen al caso. El concierto lo hizo vestido todo de cuero negro y dentro de un ring de boxeo. Las dos pensamos que Elvis está ahí más sexy que nunca... y que si fuéramos chico nos pareceríamos a él o a Jude Law.

Aprovechando que estás haciendo una ensalada y no puedes escucharme desde la cocina, acabo de grabarte en directo, con mi guitarra nueva y mi voz de siempre, ese tema de Elvis que tanto te gusta de la actuación del 68: One night.

Es para ti y te la dejo como prenda, para que la lleves contigo hasta Finlandia. A la vuelta, me deberás una noche.


P.V.