jueves, 28 de julio de 2016

El número 4. Agosto (8) entre dos.

Estoy haciendo algunos planes para mi mes de vacaciones en casa.

En primer lugar, me he apuntado a un curso de paddle surf que dura 4 semanas (como el del año pasado, pero en otra escuela que me gusta más y que tengo realmente cerca). En segundo lugar, voy a ir todos los miércoles a ver una película al cine (en total, serán 4 estrenos). En tercer lugar, voy  a cocinar durante 4 domingos seguidos 4 comidas especiales para distintas personas amigas: 1) fideuà (con la receta de mi madre) 2) paella (catalana, con cebolla en el sofrito) 3) Suquet de rape (como lo hacían en Can Majó, con all i oli gratinado y patatas. Recuerdo que cuando era pequeña e iba con mis padres  a la Barceloneta, siempre comíamos allí . Todavía existe, pero creo que ya no es el lugar que era entonces.) Y me queda el cuarto domingo, para el que todavía no tengo receta. Creo que me decidiré por algo que no haya cocinado nunca.

De momento, esta es mi guía de viaje. Con alguna improvisación, claro, con algunos planes de última hora que se me irán ocurriendo, supongo.

Hoy no hay vídeo porque ya estoy en la calle*. We're so ugly, we're so pretty.

*Quería decir en la cama, me he equivocado.

martes, 26 de julio de 2016

Someone keeps sayin' I'm insane to complain


Beck - Loser from Alvaro Molina on Vimeo.


I'm a loser, baby, porque me quedo en agosto en Barcelona por segundo año consecutivo. Cuando tenía seis años o así, y todos mis amigos estaban a cinco paradas de metro de mi casa, y yo jugaba sola debajo de la mesa del comedor, también me sentía muy loser. Lo malo es que no comprendía del todo que no era una cuestión personal, sino más bien de distancia física.

En realidad, no me apetece hacer nada en especial con mi mes de vacaciones. Bueno sí, una cosa, ir de cámping por primera vez en mi vida. No es la única vez que lo confieso. Pero hay un pequeño detalle insalvable, y es que para irme de cámping por primera vez en mi vida, quiero que sea con novia. Una novia. Creo que el universo me dará una novia cuando me olvide de ello. Es una de esas normas absurdas que se inventan en Facebook y las escriben con tipografía moderna en fotografías de paisajes o de personas solas frente a un precipicio. Tipo el cuadro de Friedrich con el monje que mira al mar, pero en cutre.Por eso ya no estoy en Facebook.

Con mi supuesta novia inexistente –por el momento– me iría al mejor cámping posible. O tal vez, de acampada libre. Una variante de cámping con novia, sería la autocaravana con novia. Me encanta tener este tipo de ilusión tan plana y no soñar con Nueva Zelanda, Sri Lanka o algo exótico. Últimamente me gusta bastante Islandia, pero también con novia. Tal vez sea un problema de madurez emocional.

La última vez que tuve novia  fue hace dos años. Duró muy poco pero durante unos meses viví ese delirio intenso de estar enamorada y correspondida, de igual a igual. Lo que más echo de menos son los planes a largo plazo. El futuro. Ayer recordaba un momento con ella, un día en el que estábamos comiendo pollo en un restaurante peruano y todo era especial y sublime. El pollo. El futuro. Yo estaba lejísimos de casa.