8 de julio de 2014

ya ves, mi edad es tan difícil de llevar

Querido 9 de julio,

Hace un año eras martes. 

Fuiste un día bonito.
Largo.
Caluroso.
Feliz.
Sobre todo feliz –y eso que estaba todo prohibido. (Menos fumar, me acabo de dar cuenta).

Hoy no sé cómo vas a ser.  Hoy y yo, o sea, tú y yo, vamos a subirnos en una bici para ir juntos a la playa. Seremos el día y la chica en la arena. Vámonos, se hace tarde; desaparecerás en un momento u otro de todos los relojes del planeta, otra vez.

 



Editado:

Bueno, me acaba de pasar una cosa con la que me he reído yo sola bastante rato, y es que a las 21:00 de la noche me doy cuenta de que no es día 9, hoy es 8! Después de tanto rollo. Es lo que pasa cuando estás de vacaciones.  Que hoy es día 8!!!!

4 de julio de 2014

Paseos por la universidad

Ayer estuve en el edificio histórico de mi antigua universidad haciendo papeleo. Fue un rato muy agradable, de paseo por los patios y los jardines, esos momentos en los que me siento bien con mi yo de hija-única-inventando-juegos-en-solitario-permanentemente, yo que arrastraré hasta la eternidad, a menos que el hermano imaginario que tuve de los 9 a los 13 se haga de carne y hueso (Javi, se llamaba. Me pregunto si habrá sido padre y tendré sobrinos o sobrinas imaginarias rubias y con bucles en el pelo. ¿Tengo cuñada!?)

Paseando por la UB vi un banco ideal para el amor, para enamorarse y coquetear. No es que siempre piense en el amor, como puede parecer, también pienso en la amistad. Un banco para una amistad de esas disponibilidad 24 horas. Ya no hay nadie así, la gente tiene hijos, trabajos con horarios asquerosos o vidas en la quinta hostia. Echo de menos una amistad absorvente y confidente, una amiga con la que aburrirse si es necesario. A veces no llamo a nadie porque sé que viene el "ay... esta semana la tengo completa, tengo el cumple de blablabla, curso de blablabla y rafting el sábado por la mañana, cómo te va el 10? Y el 21? tengo libre una franja de seis horas y media según mi iPhone..." No mira, es que me apetecía quedar esta tarde. Si a eso le sumas que mi yo de hija única se siente confortable en modo "a mi rollo, yo decido qué, cuando y cómo", pues es un poco complicado. A veces me cuesta aceptar que soy así, pero lo soy. (Lo peor es cuando tienes que quedar con un grupo entero de whatsapp y ocho personas tienen que cuadrar agendas, puede que te vayas a  septiembre o a la semana antes de navidad, aunque bueno, esa semana es muy chunga también...)

Hoy me he hecho una paella pami sola. Hacía más de año y medio que no cocinaba con ingredientes y proceso de preparación. Creo que decidí castigarme sin cocinar para saldar deudas y expiar pecados. Antes cocinaba muchísimo, creo que no se me daba mal. Era creativo, también una evasión. Me gustaba cocinar para la gente que quería, para las personas con las que compartía mi vida de algún modo. Ahora siempre que quedo con alguien (tras el proceso de selección previo vía whatsapp o mail), o comemos fuera o hago cosas como pizza o guacamole del mercachoni. Me ha sobrado un plato que me comeré mañana después de la playa.

Antes de marcharme, me senté en el banco para enamorarse y me hice una foto de recuerdo. También le hice una de lejos:


Por cierto, en uno de los lavabos de la facultad, a alguien se le olvidó una copa de cava... (ni idea.)

2 de julio de 2014

Volviendo a ver Smoke me di cuenta de que...

Ayer por la tarde me apeteció mucho volver a ver Smoke. Sólo la había visto una vez y hacía muchísimo años, tantos que no recordaba exactamente la trama, sólo que me gustó y que se entrelazaban historias alrededor de un estanco. Y viéndola me di cuenta de que tengo una puerta muy parecida a que la que en la ficción tiene en su apartamento el escritor al que da vida William Hurt. Ciertamente, esa puerta corredera me encanta. Me costó mucho pintarla y estoy orgullosa de ella.

Hice unas fotos a la pantalla para poder capturar el clímax puerta de Smoke:

PUERTA DE LA PELÍCULA





PUERTA DE MI CASA




Reflexioné acerca de los acontecimientos y etapas que han tenido que encadenarse para llegar hasta un martes a las cuatro de la tarde viendo Smoke y haciéndole fotos a puertas similares. Lloré un poco de emoción, unas lágrimas bonitas y transparente. Tengo que rebajar mis niveles de intensidad, lo sé, lo sé...