post 1004. Una desconocida en el jardín


Mi refugio es Inés, que ya se ha levantado de la mesa del desayuno y ha salido por la puerta. Ahora veo cómo se marcha. Inés es como liarse un cigarrillo y fumárselo a solas en la terraza, de noche, cuando nadie pisa la calle pero un avión pasa por el cielo con un centenar de pasajeros. Ladra un perro, no hay luna. Con Inés no pasa el tiempo y el amor siempre sigue intacto. Inés es la canción que cada tarde escucho en spotify y tarareo por las mañanas cuando se sube la barrera del párking. Inés es la sábana con la que me tapo en la cama. Inés son mis temores. Inés, tras la ducha, se seca el pelo, pero no del todo. Siempre se lo deja un poco húmedo. Puede que Inés seas tú misma, lo que te queda de ti por conocer. Inés siempre responde a mis llamadas, pero no siempre me habla.

Hasta mañana, Inés.

post 1003. Cuando no sabes, haces otras cosas. O aprendes.

Me gustaría que tú y yo, todos, pudiéramos afrontar el dolor que viene de dentro con una sonrisa. Que jamás nos sintiéramos perdidos y no tuviéramos que buscar. Nacer en un lugar y crecer en él siempre. Que lo que una vez estuvo bien no cambiara. Que pudiéramos ver más allá y darnos cuenta de que todo está muchísimo más cerca de lo que pensamos. Que tuviéramos paciencia, que no nos sintiéramos como en una carrera. Me gustaría permanecer en mi lugar y saber esperar. Y que pudiéramos disfrutar del momento y no de lo que será ni de lo que sería. Que nos riéramos y que mañana estuviera bien ese recuerdo. Hacerte feliz y serlo. Verte feliz y ser feliz viéndolo. Que el presente no se alargara hasta un futuro y que el futuro no fuera como un presente muy largo.

Me gustaría que todo el mundo pudiera hacerlo. 

Pero no sé. Pero no sabemos. Y por eso hacemos otras cosas.

Post 1002. Como el horóscopo o algunos sueños



Lana Del Rey - Ride  on Vimeo.


No he avanzado demasiado con Inés. Su imagen está congelada con las cuatro galletas -las cuatro a la vez- entre los dedos y sus labios. Pero, curiosamente, todo lo demás va hacia adelante: una brisa primaveral, algo fresca, de mañana, mueve los árboles que se ven a través de la ventana; pasa algún coche por la calle, suena un motor; los vecinos salen a pasear a sus perros contentos (son los perros los que están contentos); las mamás llevan a sus hijos saltarines al colegio y un bocadillo de salchichón da cien vueltas dentro de una mochila. A mí me ha dado tiempo de caminar alrededor de Inés, observarla de cerca. Se la ve tranquila. No voy a tocarla. Eso no estaría bien. Mis pasos resuenan en el parquet. Ella está descalza. Saco una galleta del paquete. Me la como frente a ella. Cruje en mi boca.

Todo lo que escribo debe tener algún tipo de significado. Es como el horóscopo o como algunos sueños.