Tiene una cafetería impersonal, anónima y muy similar a la de otras áreas de descanso, sin embargo, tiene una tarta del día horneada por una de las empleadas. Su nombre es Concepción pero sus compañeros la llaman Conce. Que yo recuerde, he probado la de queso, la de manzana y la de chocolate. Sencillas, frescas y deliciosas. Te templan el alma, el cansancio y cualquier pena silvestre.
Por la noche, desde los ventanales, se ve la autopista iluminada y, desde el parking, una noche despejada vi una luna llena reflejada en el mar.
Solo he entrado para retenerlo aquí, para encontrarla siempre que la necesite.
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