He salido al patio a descansar después de tres reuniones seguidas de trabajo. Me he quedado mirando las flores. Se mueven con el aire y sus colores brillan bajo el sol. Hace mucho calor. Esta noche regaré con la manguera. El agua refrescará las plantas.
Siento añoranza y, por momentos, una pena que llega muy fuerte. Tras un rato, se va yendo lentamente hacia su madriguera.
Este fin de semana lo he pasado en mi piso, después de un mes entero pendiente de mi madre. He paseado mucho por mi barrio.
Fui a la tienda de discos.
R. me recomendó un vinilo de Lee Fields. Lo publica "Daptone Records", un sello mítico de soul de Brooklyn, que tiene siempre un gusto exquisito, tanto para las ediciones como para los artistas. Lo puse en cuanto llegué a casa. La aguja pasaba sobre los surcos y sonaban las canciones, casi como un milagro. El soul es para cuando estás rota, pero viva. Fue una mañana bonita conmigo, en la que me sentí muy acompañada recuperando algunas rutinas.
El sábado invité a cenar a mis amigos a casa. Al principio, no sé si por el cansancio emocional que arrastro, me sentí abrumada y desconectada, pero se me fue pasando y terminé riéndome mucho.
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