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Cubos



Ahora empiezan a ser largas las tardes y nos sentamos un rato a mirar como se llena y se vacía el cubo de la fuente. "¿Cuántos llevas?" "no sé...muchos" "yo ya llevo cincuenta..." Nuestro tiempo a cubos, mi hermano los llena de dibujos y yo pongo en las gotas a Julia, aunque sea una fantasía, pero la pongo y me paso noches enteras de cubos con ella.

Es un alivio saber que siempre llega el buen tiempo. Excepto hace dos años, que el frío no se quería ir de casa y era nuestro huésped del verano. La abuela no guardaba los abrigos en el armario y en el sofá se pasó todo el agosto la manta de las siestas. Ni hablar de caminar descalza por casa. Por la noche bajábamos las persianas y el viento no paraba de golpear. Yo subía la cremallera del saco de dormir hasta arriba para que no entrase nada, pero ya tenía demasiadas cosas dentro. Recuerdo al hombre del hospital que nos saludaba por la ventana desde su cama. Le decíamos "adiós" con la mano y hacíamos ver que silbaba un tren. Pero en la calle seguía haciendo calor y yo me reía como una loca por cualquier cosa, aunque Marcos estuviese más antipático que nunca y me molestaran más sus virtudes que cualquier defecto.

Mi hermano se duerme enterrando la mano en la almohada. Cuando la sábana se le hace corta, estoy segura que piensa que está en la playa y se le mojan los pies con las olas. Tampoco sabe que busca con la mano enterrada en la arena, quizás las gafas que siempre las está perdiendo. Le pasa como a mí contigo, que nunca sé donde estás.

canción radioblog : Bowie - Space Oddity

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