La última noche que estuvimos en Lisboa, fuimos a cenar al Chapito, en la rua do Milagre de Santo António, muy cerca del Castelo. Era un sitio peculiar, al parecer escuela de circo y hervidero de cultura alternativa. Desde allí emitía la radio pirata de la Lisboa revolucionaria. Nos jugamos la noche a la baraja de Pessoa, con cara de poker sin poker y creímos en nuesto naipe con el mismo impulso que hace que nos creamos un cuento y que las chimeneas de la tarde sean una ilusión. Hoy volví a pedir más cartas, para mi jugada de pasado, presente y futuro. Sin mirar, escogí estas tres:
Pasado:
Presente:
Futuro:
¿Habrá sido el azar?
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