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Los helados y la luna móvil

Felicísimo, después de lo de las lavadoras montó un negocio de helados.

En el barrio estaban hartos de seguir con la cabeza las vueltas y las vueltas que daba el bombo. Necesitaban algo más. No puedo pasar por alto que una de esas tardes la perrita Linda parió ocho perritos que parecían ratones. Tan pequeños, todo piel.


Así que Felicísimo no sólo arrastraba lavadoras, también hubo un carro de helados. El primer carro de helados. Con eso no quiero decir que Felicísimo se inventara los helados, pero para la gente del barrio sí fue él El Gran Inventor. El mundo antes era muchísmo más pequeño que ahora. Aún así, Felicísimo no hizo rica a la familia y eso que ahora los helados arrasan.

Todo esto se lo quise contar el otro día a (aún no le he puesto nombre pero tiene que llevar una "i" porque le brillan mucho los ojos) pero era demasiado largo para hacerlo en voz baja.

El problema fue que...

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